El técnico no cree que la eliminación sea una vergüenza y no confirma con rotundidad que su mensaje siga llegando a los futbolistas.
El Real Madrid volvió del parón provocado por el coronavirus y ganó la Liga. En gran parte, debido a la motivación y el compromiso que Zinedine Zidane inyectó en su plantilla. En el peor momento, los merengues se conjuraron y pelearon, desde la defensa y el rigor táctico, por cada encuentro. Ganaron todo lo que se les cruzó, dibujando una altura competitiva sensacional. Aún sin disfrutar de la mejor versión goleadora de sus atacantes -salvo Benzema-. Pero la estadística es clara: la nueva temporada no tiene nada que ver con ese rendimiento.
El coloso madridista ha perdido a estas alturas 17 puntos en el campeonato liguero y cedió ocho (de 18) en Liga de Campeones, cayó en las semifinales de la Supercopa de España y este miércoles ha firmado un naufragio de orden histórico en la cancha del Alcoyano. La deriva, dubitativa y a trompicones, ha reducido la rotación de futbolistas de confianza del técnico al mínimo. Y este 2-1 recuerda demasiado al 'Alcorconazo' que sentenció a Manuel Pellegrini.
Tan fresco es ese recuerdo que asoma ya el fantasma del final del ciclo de Zidane y ya ha salido en sus comparecencias de prensa. Tras caer ante un conjunto de Segunda División B que no suma 900.000 euros de presupuesto, el estratega francés intervino ante los medios de comunicación y se mostró sincero ante la cuestión nuclear: su futuro.
"Cuando se pierde siempre hay cosas que se hablan pero asumo la responsabilidad y pasará lo que va a pasar. Estoy tranquilo. Cuando estamos en el campo los jugadores quieren ganar el partido, lo intentan, pero a veces pasan cosas diferentes. Hay que asumirlo y vamos a ver lo que pasa en estos días", respondió, como indicando que espera noticias del palco del Bernabéu.
A continuación, Zidane quiso restar relevancia al peso de los futbolistas y asumir la culpa de la derrota. "Soy yo el entrenador, la responsabilidad es mía y la voy a asumir como siempre. Los jugadores lo han intentado y si metemos el segundo gol es otro partido. También hay un portero que ha hecho tres paradas y el segundo gol no ha querido entrar. La responsabilidad la tengo yo, los jugadores lo han intentado y estamos fuera", resumió.
"Los jugadores lo han dado todo en el campo, hemos tenido ocasiones para meter el segundo gol y cuando no lo metes en una falta puede pasar lo que nos ha pasado. Con 1-1 fue un partido diferente y nos ha costado. Es un momento difícil, estamos fuera de la Copa, había que hacer otra cosa y no lo hicimos, pero los jugadores lo han intentado", argumentó.
Preguntado por el calificativo que le colocaría a este duelo y si se trata de un esfuerzo de tipo vergonzoso, el técnico defendió lo siguiente: "Esto es el fútbol, son cosas difíciles porque es un Segunda B y tenemos que ganar el partido, pero al final no ha salido. No es una vergüenza, son cosas que pasan en una carrera de un futbolista. Asumo la responsabilidad totalmente y vamos a seguir trabajando. No nos vamos a volver locos".
"Creo que siguen creyendo, trabajamos y lo intentamos. Hemos hecho cosas buenas, últimamente menos. Estamos con la Liga y la Champions, tenemos que concentrarnos porque se pueden hacer cosas. Hay que preguntar a los jugadores si les llega el mensaje, yo creo que sí y estamos en el mismo barco", reflexionó, antes de irse, en torno a si sus subordinados le hacen el mismo caso de antaño. Uno de los grandes problemas que asoman en la inconsistencia que viene arrastrando el equipo, de forma aguda, desde la eliminación en octavos de final de la pasada edición de la Champions League.