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LA HETAIRA Y EL POLICÍA

sábado 23 de enero de 2021, 17:55h
El Diccionario normativo de la Real Academia Española define así hetaira en...

Reproducido por Google, con incontables comentarios en las redes sociales, publicamos a continuación este artículo aparecido en el diario El Mundo, escrito por Luis María Anson, académico de la Real Academia Española y Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

El Diccionario normativo de la Real Academia Española define así hetaira en su primera acepción: “En la antigua Grecia, cortesana, a veces de elevada consideración social”. Desde hace 300 años, el rigor científico al tratar el idioma ha consolidado el prestigio de la Casa. La RAE define, también en primera acepción, a cortesana: “Perteneciente o relativo a la corte”.

La hetaira Corinna Larsen es, a juicio de muchos, una aventurera despechada, si bien altamente enriquecida. El comisario Villarejo permanece en prisión desde hace tres años porque así lo han decidido los jueces. Investigado por una docena larga de presuntos delitos, son muchos los que piensan que utilizó su condición profesional y la información de ella derivada para chantajear a personas e instituciones a cambio de callar. Subrayo la presunción de inocencia. Hay que respetarla hasta que la Justicia se pronuncie.

He tenido la suerte de conocer a Felix Sanz Roldán y almorcé con él en alguna ocasión. Es un militar admirable, siempre al servicio de España. Inteligente, discreto, sereno, sagaz, su trayectoria en todos los cargos que ha ocupado ha sido impecable. Estamos ante uno de los españoles más relevantes de las últimas décadas.

La hetaira señora Larsen y el policía encarcelado Villarejo se han puesto presuntamente de acuerdo para apoyarse entre ellos. El circo que montaron en su primera comparecencia judicial ha provocado el sonrojo de los juristas serios. El general Sanz Roldán desbarató las afirmaciones de ambos al declarar de forma rotunda: “Jamás he amenazado a una mujer y a un niño. Nunca he hablado con Villarejo. Ni siquiera le conozco personalmente”.

Eso sí, en la histérica campaña orquestada contra el Rey padre, algunos medios de comunicación, sobre todo audiovisuales, han presentado a la hetaira despechada y al policía presuntamente corrupto como si se tratara de dos personajes inmaculados, del más alto prestigio y máxima consideración intelectual. Desde la libertad de expresión, nada hay que reprochar a los profesionales que así han actuado. Desde la libertad de expresión, también tenemos derecho a exponer otros profesionales nuestro criterio hostil ante tantas calumnias, tantas insidias, tantas absurdas falsedades, tantas campañas desmesuradas cuyo objetivo final, por cierto, no es el Rey padre, sino Felipe VI.