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CICLISMO

Giro. Tom Dumoulin, con 30 años, se retira por una crisis existencial

Giro. Tom Dumoulin, con 30 años, se retira por una crisis existencial
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domingo 24 de enero de 2021, 06:45h
El referente del Jumbo Visma se toma un respiro en su carrera profesional.

Muy a su pesar, Tom Dumoulin ha pasado de portar el cartel de ciclista llamado a relevar a Chris Froome en la senda gloriosa de las carreras de tres semanas, a estar considerado como un eterno aspirante que parece rendir mejor como muleta que como jefe de filas. Así se ha ido desinflando su estatus en el pelotón, a pesar de haber conquistado el trofeo del Giro de Italia (2017) y de ser campeón Mundial de contrarreloj (2017).

Por su morfología, destacó desde temprano en su capacidad para rodar contra el crono. El aspecto de especialista y de potente corredor en el llano le permitió ser reclutado, a los 21 años, por la estructura profesional del Argos-Shimano, equipo al que acabaría dando frutos y premios ya con la casaca del Sunweb. En el seno de esa organización se dibujarían las expectativas que no ha podido corresponder en la carretera.

En 2014 asomó la cabeza, con el oro en los campeonatos nacionales de Países Bajos, el bronce en los Mundiales de Ponferrada (todo ello en contrarreloj) y una etapa en el Criterium Internacional. Mas, sería en las dos siguientes temporadas cuando se confirmó su potencialidad. Cosechó dos etapas en la Vuelta a España, otras dos en el Tour de Francia y otra en el Giro de Italia. Amén de ponerse al cuello la medalla de plata olímpica en los Juegos de Río de Janeiro (siempre en la disciplina contra el crono).

Ya en 2017 explotó, con la victoria en la general del Giro (más dos etapas) y el oro en los Mundiales de Bergen (en la crono). Su nombre fue subrayado por algunos de los bloques con financiación para abordar su fichaje. Porque su evolución le condujo a dominar en el llano y a resistir en la montaña a los escaladores más afilados. No obstante, llevó la maglia rosa en Milán tras aguantar los ataques de Nairo Quintana, Vincenzo Nibali, Thibaut Pinot, Adam Yates o Mikel Landa. Y en 2018 consolidó su estatus, con dos segundos puestos en Giro y Tour (con una etapa por carrera), y la plata en la contrarreloj de los Mundiales de Innsbruck.

Instalado en esa cima sufrió un 2019 indigesto. Se cayó en el Giro y se dañó la rodilla, llegando muy forzado al Tour y constreñido a desentenderse de La Vuelta. En ese valle arribó su firma con el colosal Jumbo Visma. Con dudas en su rehabilitación, se le otorgó el rol de gregario de Primoz Roglic en la Grande Boucle y debía repartirse las otras grandes con el esloveno y Steven Kruijswijk. El balance, en un calendario recortado por el impacto de la pandemia, fue de dos séptimos puestos (en el Tour y en el Critérium del Dauphiné), un abandono en La Vuelta y una decepción sonada. Fue décimo en la prueba contrarreloj que ganó Filippo Ganna en los Mundiales de Imola. Abandonó en la Flecha Valona y se desfondó en la Lieja-Bastoña-Lieja para que ganara Roglic.

Con esa trayectoria, Dumoulin concedió una entrevista en vísperas de Navidad al medio neerlandés Het Nieuwsblad. En esa charla hizo balance de situación de este modo: "Quiero desmentir a quienes hablaron de la idea firme de una posible jubilación. Nunca consideré seriamente la posibilidad de dar fin a mi carrera. Pensamientos así vienen a tu mente en momentos difíciles y sí los ha habido. Cualquiera en mi situación los habría tenido". "Chris Froome también habrá tenido estos pensamientos en los peores momentos de su carrera", alegó.

En esa intervención la 'Mariposa de Maastricht' se mostró ilusionado con el 2021. "El recorrido del Tour es muy interesante porque habrá dos contrarrelojes individuales. Y creo que la combinación Tour - Juegos Olímpicos es posible. Tenemos el ejemplo de Wour Van Aert, que compitió tres semanas en el Tour y luego corrió al máximo nivel en los Mundiales", reflexionó sobre cómo se visualizaba en este curso recién empezado. Incluso precisó que "desde ese punto de vista (el del descanso entre carreras), una combinación entre Giro y JJ.OO. podría ser mejor" para él.

Concluyó esa comparecencia confesando que había llegado corto de preparación a la ronda gala, que la temporada no salió como esperaba y que acabó decepcionado. Pero con ambición de renacer. Y esta semana, al conocer el calendario personal que le preparó su equipo comentó lo siguiente: "Creo que la primavera es siempre un período muy agradable. Todo el mundo está ansioso, incluido yo mismo, por empezar de nuevo. Debo admitir que en términos de resultados nunca ha sido mi mejor época. Este será mi décimo año como ciclista profesional y nunca he brillado realmente en primavera. Espero y pienso cada año que este año funcionará. Voy a intentarlo de nuevo", proclamó, optimista.

En el plan para el que debía prepararse y lucir de nuevo resaltaban las clásicas. Correría Strade Bianche, Tirreno-Adriatico, Milano-Sanremo, E3 Classic, Tour de Flandes y el Tour de Romandía antes de abordar el Critérium du Dauphiné y el Tour de Francia. Después, los Juegos Olímpicos, el Tour de Gran Bretaña, los Mundiales de ciclismo, el Giro dell'Emilia, el GP Beghelli y acabaría con Il Lombardia. Le habían sacado el Giro de Italia y La Vuelta a España.

En la noche de este viernes, Dumoulin se reunió con la dirección del Jumbo Visma, en plena concentración de pretemporada que están desarrollando en Alicante. Les comunicó a los directores que no está feliz. Que no está satisfecho con su rendimiento, que padece una crisis existencial y que le urge parar para valorar si quiere volver a ser un ciclista profesional. Así lo han publicado desde el prestigioso medio Wielerflits. La fórmula convenida es la de una suerte de excedencia sin sueldo. Necesita respirar y colocar todo en su cabeza.

La estructura neerlandesa ha comunicado este fin de semana que el corredor "ha dejado la concentración del Jumbo-Visma para plantearse su futuro ciclista en casa y no participará en carreras por el momento". Y el propio ciclista ha confesado su estado actual de esta manera: "Tomé la decisión ayer y el equipo me apoya. Es realmente como si me hubiera quitado una mochila de cien kilos de los hombros. Inmediatamente me desperté feliz. Me siento bien tras tomar la decisión de tomarme un tiempo para mí. Eso dice suficiente".

Prosigue la explicación admitiendo que lleva "bastante tiempo" sintiendo que le es difícil seguir encontrando su camino como ciclista con "la presión que eso conlleva y con las expectativas de diferentes carreras". "Yo solo quiero hacerlo muy bien para mucha gente. Quiero que el equipo esté feliz conmigo. Quiero que los patrocinadores sean felices. Quiero que mi esposa y mi familia sean felices. Quiero hacerlo bien para todos, pero por eso me he olvidado un poco de mí mismo en el último año. ¿Qué quiero? ¿Todavía quiero ser ciclista? ¿Y cómo?", reflexiona en la conclusión de un comunicado que ha dejado al ciclismo en shock.

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