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TRIBUNA

Los más estatistas de Europa

viernes 05 de febrero de 2021, 20:31h

Según el Estudio Europeo de Valores de la Fundación BBVA, el 76 por ciento de los españoles considera que “el Estado debe tener la responsabilidad principal a la hora de asegurar que todos los ciudadanos puedan gozar de un nivel de vida digno”. En el mismo estudio se refleja que solamente el 20 por ciento de los españoles considera que “cada persona debe ser el responsable principal de asegurar su propio nivel de vida digno”. El promedio del resto de países analizados (Francia, Italia, Reino Unido y Alemania) en ambas respuestas es del 51% y del 43%, respectivamente. España es, con mucha diferencia, el más estatista de los grandes países de Europa.

A nivel político, asumir que el Estado es el principal garante del bienestar es el perfecto caldo de cultivo para el desarrollo de las tendencias que amenazan a la democracia liberal. Si el ciudadano no se considera el responsable de su nivel de vida, carecerá de alicientes para exigir que se respeten y fortalezcan sus derechos fundamentales, imprescindibles para el libre desarrollo del individuo.

Asimismo, si se atribuye al Estado el papel principal a la hora de garantizar un nivel de vida digno, se culpará a éste de todos los males, con el consiguiente deterioro de las instituciones y de la clase política, algo especialmente problemático en épocas de crisis. En Italia se suele afirmar irónicamente “piove, porco goberno” (llueve, maldito gobierno).

Las consecuencias a nivel económico de este exceso de estatismo no son mucho más prometedoras. España se enfrenta a un contexto demográfico dramático, con una inversión de la pirámide de población que inevitablemente va a conducir a un aumento del gasto público, al tiempo que se genera una disminución de los ingresos públicos, lo que comprometerá muy seriamente la labor prestacional del Estado en las próximas décadas.

En paralelo, el modelo productivo mundial afronta profundos cambios motivados por la digitalización, la deslocalización y la transición energética. La OCDE considera que cerca del 22 por ciento del empleo en España puede desaparecer en los próximos años debido a la automatización y más de un 30 ciento puede sufrir cambios significativos. Todo ello requiere de una adaptación por parte de los ciudadanos, que no deberían esperar a que el Estado les aporte una solución que les asegure un nivel de vida digno en la nueva realidad productiva.

Desde un punto de vista social, considerar que el Estado es el principal responsable de garantizar nuestro nivel de vida implica la quiebra de uno de los principios esenciales de nuestros sistemas democráticos, la responsabilidad del individuo con el resto de ciudadanos. Durante la última nevada caída en Madrid, algunos vecinos rechazaron que se invitase a algo tan evidente como coger una pala y despejar sus aceras, un ejercicio básico de responsabilidad y de madurez ciudadana, que se asume con naturalidad en muchos países de nuestro entorno.

Un país no puede funcionar sin un aparato estatal fuerte, estratégico, profesional y ejemplar, que garantice oportunidades a quién no las tiene y fortalezca los derechos y libertades de sus ciudadanos y empresas. Pero un país tampoco puede avanzar sin la convicción individual de que la responsabilidad principal a la hora de asegurar un nivel de vida digno recae en cada persona, sin perjuicio del importantísimo papel del Estado.

En su frase más célebre, John Kennedy invitaba a los ciudadanos a no preguntarse qué podía hacer su país por ellos, sino qué podían hacer ellos por su país; quizás ha llegado el momento de que nos planteemos no solamente qué podemos hacer por nuestro país, sino qué podemos hacer por nosotros mismos.

Antonio Mateos

Administrador Civil del Estado

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