Monte Shosha-zan y su antigua urna cineraria
lunes 01 de septiembre de 2008, 21:04h
Cerca de la universidad japonesa donde trabajo, está el pequeño monte de Shosha-zan de 371 metros de altura, en el que se encuentra el legendario templo budista de Engyô-ji fundado en el año 966 por el benemérito bonzo Shôkû (?-1007), cuya pequeña estatua sentada de madera de unos 90 centímetros de altura se venera en el mismo templo. Tiene un recinto extensísimo en el que se levantan muchos monumentos de milenaria historia designados en su mayoría Patrimonios Culturales Nacionales. Es un lugar con bosques de gruesos árboles altos, totalmente apartado del ‘mundanal ruido’ con un ambiente de recogimiento y de meditación sin par. Hasta hace poco el lugar se conocía relativamente poco desde el punto de vista turístico, aunque siempre ha sido el templo de fama como uno de los puntos importantes de la conocida ruta de peregrinaje, llamada de “las treinta y tres estaciones de la Región de Oeste”.
Sin embargo, a raíz del rodaje de una película de Hollywood que se realizó hace unos años en el recinto del templo y por la consiguiente irrupción de las nuevas olas de cultura cinematográfica americana, parece que el templo está empezando a tener cierta popularidad entre la gente jóven y hasta entre los turistas extranjeros.
La película se titulaba “The Last Samurai” en que trabajaban los actores popularmente conocidos como Tom Cruise y Ken Watanabe bajo la dirección de Edward Zwick. Se desarrolla la acción en la época de europeización de Japón y el protagonsita Tom Cruise hace el papel de militar invitado de Estados Unidos para instruir al recién fundado ejército moderno japonés, pero que se siente atraído por el espíritu del samurai antiguo a través del contacto directo con el reducto de los últimos samurais con los que tiene que combatir. El rodaje se llevó a cabo en el año 2003 y se utilizaron principalmente los tres edificios emblemáticos del templo: Jikidô (el Refectorio), Daikôdô (Aula Magna) y Jôgyôdô (Casa de ejercicios espirituales), lugares ideales para la ambientación exótica del mundo tradicional de samurais y de bonzos, ‘a gusto de los consumidores’ de películas de Hollywood.
Este salto a la fama, por decirlo así, de nuestro templo ha sido respaldado de nuevo estos días por otro hecho menos ‘frívolo’ que acaban de hacer público los especialistas del Museo Nacional de Nara. A través del examen detallado de la estatua del fundador por los rayos X, se ha confirmado en el hueco interior de la cabeza de la estatua la existencia de una urna de cristal con cenizas del venerado bonzo fundador Shôkû. La estatua original se había realizado poco después de la muerte del bonzo, con la urna colocada dentro de ella, según testifican los antiguos documentos del templo. Pero en 1286 se deshizo la estatua por un incendio. Y cuando volvió a esculpirse la misma estatua dos años después del incidente, la urna que había quedado indemne a pesar del incendio fue colocada de nuevo dentro de la parte de la cabeza. De esta manera el resultado del examen efectuado hace unas semanas por los rayos X comprueba la veracidad de lo que se nos deja esrito en los documentos históricos del templo.
Según los especialistas, se trata de un descubrimiento importante que nos indica claramente que ya en el siglo XI estaba extendida la práctica y la costumbre de meter la urna cineraria dentro de la estatua. Esta práctica es la que reemplazó por lo visto a los antiguos usos de la conservación de los cadáveres en estado de momias porque el hecho de colocar las cenizas dentro de una estatua equivale conceptualmente a poseer una estatua viva del personaje que se venera. Y este descubrimiento nos proporciona una prueba de que la práctica de esta costumbre se puede remontar ya con este ejemplo concreto a la temprana época del siglo XI y al mismo tiempo ofrece una nueva pista para los estudiosos de la historia del arte plástica japonesa.
Dicha estatua del bonzo Shôkû está expuesta estos días al público en el Museo Nacional de Nara hasta finales de septiembre en la exposición titulada de “Tesoros de los templos de las 33 estaciones de peregrinaje de la Región de Oeste”.
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Catedrático de la Dokkyo University
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