Garbiñe Muguruza debuta con solidez y la perla Alcaraz ilusiona.
Rafael Nadal venció en su estreno en el Abierto de Australia en tres sets al serbio Laslo Djere (6-3, 6-4 y 6-2), a pesar las dudas generadas por sus problemas de espalda al sacar.
“Han sido quince días difíciles para mí por mis molestias y al menos he podido sobrevivir. Estoy contento de haber avanzado en tres sets”, comentó tras la conclusión del partido.
El balear concretó su pase a la segunda ronda por decimoquinta vez en Melbourne Park, en la que fue su decimosexta participación en el primer Grand Slam de la temporada.
Tan solo cayó una vez en primera ronda, al tropezar en su estreno de la edición de 2016 ante su compatriota Fernando Verdasco. En la pasada edición llegó hasta los cuartos de final.
Nada comenzó conservador al servicio, como consecuencia de las molestias en la espalda, después de cerrar una primera manga por 6-3 en la que acumuló un solo saque directo.
Su falta de potencia en el servicio no le supuso ningún problema dado que mantuvo a su rival, el serbio Djere, bajo control en todo momento tras conseguir una rotura en el tramo final, después de que el balcánico intimidara previamente el servicio del español en blanco.
Djere se animó y ofreció su mejor tenis durante el segundo asalto, pero la concentración del balear, que no bajó la guardia en ningún momento, le privó de apropiarse una segunda manga que cayó del lado de Nadal por 6-4 tras cerrar un último juego al servicio complicado, en el que salvó dos pelotas de rotura.
Se desinfló en el último set y Nadal aprovechó la situación para ofrecer varias derechas paralelas que levantaron al público de la pista Rod Laver de sus asientos.
Su próximo rival se conocerá tras la conclusión del partido que enfrenta al estadounidense Michael Mmoh con el serbio Viktor Troicki, en un choque en el que ambos tenistas proceden de la fase de clasificación.

Garbiñe vence con solidez
Garbiñe Muguruza se ha preparado con creces para este momento. Para este martes, día de su estreno en la edición 2021 del Abierto de Australia. Todavía recuerda su condición de finalista del primer Grand Slam del año en 2020 (cuando perdió el trofeo ante Sofia Kenin por 6-4, 2-6, 2-6). Ahora, la caraqueña se ha remangado para arribar en la mejor conjunción física y mental, para abordar la gloria y construir una consistencia que la devuelva a la élite absoluta.
En el primer peldaño se le cruzó Margarita Gasparyan y lo superó con autoridad. Ganó por 6-4 y 6-0 a la rusa, en un envite en el que la española, que es decimocuarta cabeza de serie del torneo, exhibió su buen momento al aplicar un juego reconocible en ella, con buenas defensas y una agresividad de golpeo extraordinaria. Aún así, fue exigida en la primera manga.
En ese set inicial hubo de enfocarse en sostener su templanza. Se intercambiarían breaks hasta que la favorita embocó el decisivo, para cerrar el intervalo por 5-4. Ganó esa batalla psicológica y ahí se derrumbó la rusa. En la segunda manga no hubo partido. Asomó la versión implacable de la doble ganadora de Grand Slams y acabó por desesperar a su rival. Y por endosarle un rosco. Su rival en la siguiente fase es la también rusa Liudmila Samsonova, que apeó a la española Paula Badosa (6-7, 7-6 y 7-5). La nacida en Manhattan, que se había quejado amargamente de la cuarentena en Melbourne, confesó tras la derrota que "de haberlo sabido, no habría viajado".
En otro plano viaja Muguruza. Declaró tras su victoria esto: "Estoy satisfecha porque después de haber jugado tantos partidos seguidos la semana pasada, he sido capaz de mantener la concentración y el nivel". Y alegó que "el verano en Australia cuenta con temperaturas muy extremas y a veces se han tenido que parar partidos por golpes de calor. Lo de este año es con lo que jugamos habitualmente, estamos más acostumbradas", haciendo referencia a las temperaturas más frescas que están disfrutando -al haberse retrasado la disputa del campeonato a febrero por el Covid-.
Y hablando de disfrutar, esta jornada tiene en Carlos Alcaraz a uno de los tenistas más felices. El jugador de 17 años, pupilo de Juan Carlos Ferrero y principal esperanza española en este deporte, debutó en su primer Grand Slam ganando. No sólo eso: barrió a su rival. Como hizo con David Goffin, su primera víctima del Top-15 ATP la pasada semana. Esta vez arrasó a Botic Van De Zandschulp por 6-1, 6-1 y 6-4.
El murciano, proveniente de tras partidos de fase previa celebrados en Dubai, está confirmando las expectativas en Melbourne Park. Ya lo dijo su compañero y compatriota Pablo Carreño (15º cabeza de serie y clasificado para la segunda ronda), "aprende muy rápido y es diferente pero, sobre todo, es un gran chico y muy humilde”.
Alcaraz no tardó en evidenciar la personalidad en la cancha. Salió dispuesto a pautar un tempo erosivo y lo logró. Asumió el dominio del compás y del juego, apocando a su contrincante. El neerlandés sólo se pudo apuntar un juego al servicio en el set inaugural, pero trató de levantar la cabeza en el segundo. No lo consiguió. La perla nacional aguantó a pesar de recibir un contra-break y gestionó bien la ventaja en el más ajustado tercer parcial. Luciendo un saque punzante. Y arrancando una rotura que supondría el primer triunfo en su primer partido a cinco sets y en un Grand Slam. Sigue derribando barreras.
"He manejado muy bien la situación en este partido y me sorprende un poco al haberlo hecho así de bien en mi primer partido al mejor de cinco sets. He empezado un poquito nervioso, sobre todo en el primer set. Luego me he soltado y he conseguido enfocarme en mí", relató, antes de reconocer que "soy un chico que intenta tomarse las cosas de forma natural. Sí que es verdad que cuando lo pienso en frío me impacta el hecho de estar rodeado de los tenistas que veía cuando era pequeño, con los mejores".