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SÁNCHEZ, A LA ESPERA

miércoles 10 de febrero de 2021, 11:33h
“Falta de autoridad, dejación de funciones, abulia, aburrimiento, incomunicabilidad. A veces da la sensación de que el presidente...

“Falta de autoridad, dejación de funciones, abulia, aburrimiento, incomunicabilidad. A veces da la sensación de que el presidente, ajeno a lo inmediato cotidiano, trabaja en otros planes de más largo alcance: ¿Proyectar una nueva Constitución? El presidente lleva ya tiempo alejado de la gente: su mutismo, su soberbia, su arrogancia, su superioridad, su rostro impenetrable, unido a los miles de muertos, crean ya un creciente rechazo. Y mientras tanto la Cultura del país se hunde y ni siquiera el Estado es capaz de defender los derechos de autor de sus creadores ante los grandes monstruos de las multinacionales acaparadoras. Hundir la Cultura es abrirle una brecha enorme a la línea de flotación de la vida democrática”.

Estas palabras no han sido escritas por un intelectual intransigente anclado en el extremismo político. Su autor es César Antonio Molina, excelente poeta, socialista, amante de la libertad. Fue ministro de Cultura con el PSOE y se ganó el respeto del mundo de las Letras, las Artes y la Ciencia. El artículo que César Antonio Molina ha publicado en el diario El Mundo lo firmarían una buena parte de los ministros que formaron los Gobiernos socialistas hasta el advenimiento al poder de Pedro Sánchez.

El presidente está a la espera. A la espera de que las elecciones catalanas confirmen su alianza con Esquerra Republicana y quede consolidado el do ut des: yo te doy mis diputados en Barcelona y tú me das los tuyos en Madrid. Eso le garantizaría a Pedro Sánchez agotar la legislatura y preparar para 2024 unas elecciones generales que está seguro de ganar.

Los socialistas históricos creen en el socialismo felipista convenientemente actualizado. Y ese socialismo discrepa en muchas cuestiones sustanciales del socialismo sanchista que ha incorporado al Gobierno al líder del Partido Comunista y pactado con las agrupaciones secesionistas que en Cataluña, y también en el País Vasco, pugnan por descuartizar a España. Con la guinda, sobre la tarta de la indecencia, de Otegui y el mundo proetarra.