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MASCARILLAS

Así es es el dispositivo que adapta la mascarilla al contorno facial y evita fugas de aire

Así es es el dispositivo que adapta la mascarilla al contorno facial y evita fugas de aire
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(Foto: Adema escuela universitaria)
Efe
miércoles 10 de febrero de 2021, 13:44h

La Escuela Universitaria de Odontología de Adema, adscrita a la UIB de Baleares, ha patentado un dispositivo de cierre que permite adaptar la mascarilla quirúrgica al contorno facial para evitar que entre o salga aire por los laterales al llevarla puesta.

Así lo ha explicado a Efe el presidente del patronato de esta escuela universitaria, Diego González, quien ha señalado que "el tejido sobre el que hay evidencia técnica frente al riesgo biológico lo tiene la mascarilla quirúrgica", por lo que el dispositivo de cierre que se ha patentado es para este tipo de protección.

Un instituto de investigación textil ha certificado que la combinación de mascarilla quirúrgica 2R, junto con el dispositivo de cierre diseñado por Adema, supera las pruebas de fuga de aire. El cierre está fabricado en un material biodegradable, una resina termoplástica que, al calentarla, se adapta al contorno facial de cada persona.

González ha recalcado, en declaraciones a Efe, que la mascarilla quirúrgica, "que se ha utilizado toda la vida en el ámbito clínico, cumple la norma UNE 14683 que la acredita como producto sanitario", al superar pruebas de impactación de materia contaminante orgánica de diferente calibre, así como de salpicadura. Sin embargo, las mascarillas filtrantes, las FFP, cumplen otra normativa (UNE 149) que depende de organismos de Industria para equipos de protección individual (EPI) y pasan pruebas frente a ensayos de filtrado de productos inertes, "pero no de riesgo biológico", advierte.

"Las catalogadas por Industria como EPI hasta ahora, se utilizan para materia inerte y no para productos de riesgo biológico ni en el ámbito sanitario y, de hecho, no pasan la prueba de eficacia de filtrado biológico, que sí pasa la mascarilla quirúrgica", precisa sobre la disparidad entre ambas. Ante esa evidencia, la escuela universitaria Adema empezó en marzo del año pasado una investigación en busca del método más sencillo para fortalecer la mascarilla quirúrgica, cuyo tejido "es muy bueno y es bidireccional, pero tiene la debilidad del cierre periférico, sobre todo en la inhalación, porque puede entrar aire del entorno contaminado por aerosoles".

El dispositivo de cierre ha sido desarrollado por un equipo formado por doctores en odontología, especialistas en salud laboral, físicos, y especialistas en prevención, microbiología y enfermería. "Diseñamos diferentes técnicas, en busca de algo accesible, económico y universalizable", detalla González.

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