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El equipo de McCain

lunes 01 de septiembre de 2008, 23:46h
La atención mediática que lleva provocando Obama desde su nominación como candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos es, sin duda, espectacular. Dicha atención ha subido enteros al saberse el nombre de su “número dos”, el veterano Joseph Biden. Por un lado, el haberse embarcado en un duelo fraticida con su compañera de partido Hillary Clinton puede haber desgastado a los demócratas, mientras McCain aguardaba, tranquilo, con su nominación ya segura desde hacía meses. Pero por otra parte, es obvio que el impacto que provocaba la presencia diaria en los medios de Obama empezaba a suponer un serio hándicap para los republicanos. Por eso, el partido del elefante ha procurado -y parece que lo está consiguiendo- rentabilizar al máximo la designación de la persona que acompañará a John McCain en su carrera hacia la Casa Blanca.

La elegida ha sido Sarah Palin, gobernadora de Alaska, y una de las caras menos conocidas entre los suyos. En su contra, muchos ven su inexperiencia como un escollo difícil de superar, aunque bien podría decirse lo mismo del propio Obama. Ocurre que, en su caso, su delfín, Joseph Biden es un auténtico “animal político”, con una dilatada y exitosa trayectoria que le sitúa como uno de las mayores autoridades norteamericanas en política exterior. De Sarah Palin, poco se sabe. Encarna, eso sí, los valores más tradicionales de la sociedad americana, lo que conecta muy bien con cierto electorado republicano. Madre de cinco hijos y encarnizada enemiga del aborto -de hecho, a su último hijo lo tuvo, aún a sabiendas de que nacería con un Síndrome de Down avanzado-, se sabe de ella que es partidaria de la prospección de recursos petrolíferos en su jurisdicción, Alaska, con la polémica que ello acarrea. Está lejos de ser Condoleezza Rice, pero el impacto electoral bien pudiera ser parecido: una mujer que encarne valores que gusten a su potencial electorado. Quien, por cierto, ve a McCain como una suerte de “outsider” -de la maquinaria republicana y a una prudencial distancia del propio Presidente Bush- imagen que el propio candidato se ha esforzado en potenciar, buscando así una modernización que consiga arañar algún voto demócrata. El caso es que, según reflejan las encuestas de las últimas citas electorales -ésta incluida-, a la ciudadanía norteamericana no suele afectarle demasiado el nombre del “número dos”. Parece claro, por tanto, que la pugna estará entre Obama y McCain. En Noviembre veremos.
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