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EDITORIAL

Echenique jalea a los violentos y Sánchez calla

EL IMPARCIAL
jueves 18 de febrero de 2021, 10:07h

El encarcelamiento de Hasel es solo la excusa para que los profesionales de la violencia callejera se enfrenten a la Policía con la intención de provocar altercados y desatar el vandalismo en las calles de algunas ciudades españolas. Son convocados a través de las redes sociales y muchos de ellos cobran por sumarse a las algaradas. No defienden la libertad de expresión, pues desconocen que el rapero no está en la cárcel por sus comentarios de exaltación al terrorismo o sus injurias al Rey. Ha sido detenido por tener antecedentes penales al haber cometido múltiples agresiones a periodistas. Por las letras de sus canciones fue condenado a 9 meses de prisión que solo se cumplen en el caso de haber cometido otros delitos. Y ese es el motivo.

Los que toman las calles para desplegar su vandalismo son convocados y jaleados por Podemos y otros movimientos populistas de extrema izquierda. Pero pocos de ellos son militantes. Les da igual. Es una forma de desatar sus frustraciones, incluso de divertirse. Se trata de alienados mentales que en lugar de reunirse para emborracharse en plena calle se lanzan a destrozar el mobiliario urbano y quemar contenedores, coches o motos y reventar los escaparates de las tiendas o de las oficinas bancarias en una suerte de fiesta delirante.

Su modus operandi es de manual. Provocan a la Policía lanzando piedras o papeleras con la intención de que las fuerzas de seguridad se defiendan y carguen contra ellos. Buscan heridos para luego poder denunciar la represión. Y mientras, campan a sus anchas destrozando todo lo que encuentran a su paso. Y se sienten impunes, pues en el caso de ser detenidos saldrán a la calle en pocas horas.

Se trata en realidad de una siniestra moda de unos pocos marginados. Pero que pueden llegar a ser peligrosos. En Cataluña, por ejemplo, han sido entrenados por los independentistas radicales y actúan con precisión. Van armados con cócteles molotov y todo tipo de artilugios punzantes. Y pueden pasar días o semanas desplegando su vandalismo por las calles de Barcelona. En Madrid acaban de empezar. Es de temer que continúen con las algaradas. Porque políticos como Echenique, por ejemplo, acaba de jalearles y de solidarizarse con sus actos vandálicos. Es indignante que el portavoz de Podemos, un partido que está en el Gobierno, anime a las hordas a cometer delitos. Naturalmente, Pedro Sánchez calla. No quiere irritar a su socio ante el riesgo de que se rompa la coalición. Mientras, numerosas ciudades españolas amanecen arrasadas por unos pocos vándalos. Así dicen defender la libertad de expresión. Y así actúa el Gobierno de coalición.

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