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TRIBUNA

#DRASTIC: otro equipo a la caza del origen del Covid

Jorge Casesmeiro Roger
viernes 12 de marzo de 2021, 20:26h

Descubrir el origen de la pandemia es donde han puesto el ojo, dominar la Ciencia de Datos su principal activo, y la red social Twitter su plataforma de comunicación urbi et orbi. Son los chicos de DRASTIC, el pequeño grupo internacional que ha sacado a luz papeles cruciales para rastrear el verdadero foco del Covid-19. Ellos fueron los primeros en argüir que la teoría del laboratorio era plausible. Y su fontanería de datos es uno de los movimientos previos a la operación que la semana pasada forzó al equipo de la OMS en Wuhan a echar el freno a sus conclusiones provisionales.

Me refiero a la Carta Abierta del Grupo de París por una nueva investigación forense sobre el origen de esta crisis. El llamamiento de 26 científicos, cuya divulgación pactada entre el Wall Street Journal y Le Monde sirvió el pasado 4 de marzo como aldabonazo a la comunidad internacional y al equipo conjunto en Wuhan de la OMS/China. El mensaje fue directo, irrebatible y en menos de una semana ha arrastrado a toda la prensa mundial a sacar de las catacumbas el debate sobre el origen del virus.

DRASTIC y el Grupo de París son colectivos independientes. Pero no es de extrañar que entre los firmantes de la citada carta haya seis colaboradores habituales de DRASTIC: el ingeniero y matemático francés Gilles Demaneuf, formado en la Ecole Central de París y analista del Banco de Nueva Zelanda; su compatriota y también ingeniero Rodolphe de Maistre, MBA, Máster en Ciencias (MSc) y ex auditor del Instituto francés de Altos Estudios de Defensa Nacional (IHEDN); el médico y académico belga André Goffinet, MD y PhD, profesor emérito de la Escuela de Medicina de la Universidad de Lovaina; la microbióloga (Scientist D) Monali C. Rahalkar, del Instituto de Investigación Agharkar (Pune, India); y la investigadora Rossana Segreto, PhD, integrante posdoctoral del Departamento de Microbiología de la Universidad de Innsbruck (Austria).

Por dejar a parte al único español de este fregao, Francisco A. de Ribera o Francisco de Asís en Twitter: ingeniero industrial por la UPM, MBA, MSc, Data Scientist, doctorando en Economía por Comillas (ICADE) y uno de los analistas que ha dado a DRASTIC grandes titulares. Entre otros, haber expuesto que el coronavirus RaTG13 ya estaba secuenciado antes del brote, contra lo que se anunció al principio; contribuir a encontrar la ubicación exacta de la mina de Mojiang, donde en 2012 se registraron una serie de infecciones muy similares a las del CoV-2; y poner de manifiesto la importancia del Ra7896, el segundo virus más próximo al Covid-19 en el momento de su emergencia; ambos coronavirus, según De Ribera, encontrados en dicha mina y sobre los que el Instituto de Virología de Wuhan solo ha publicado una pequeña secuencia.

Afanes y perfiles, estos de DRASTIC, que desde luego no encajan con los de una banda de antisistemas colgaos de teorías de la conspiración. Sí, este grupo va de frente y son temidos por los portavoces corporativos de la “versión oficial” sobre el origen del virus, que suelen bloquearles en Twitter para evitar confrontarse con sus preguntas incómodas y sus abrumadoras avalanchas de datos. Pero solo al opaco engranaje montado por la OMS/China podía resultarle molesto un abordaje abierto e independiente como el de los analistas de #DRASTIC*, disruptivos como unos WallStreetBets versión Covid-19, y con el estro de aquellos hackers de los años de la revolución informática.

Un detectivesco grupo, ya elogiado en diciembre del año pasado por el bioinformático Moreno Colaiacovo, al que después de la Carta Abierta del Grupo de París hasta The Washington Post cita ya como una “red de investigadores y científicos” confiable por sus conocimientos sobre el océano de registros donde se ocultan datos clave para llegar al fondo de esta crisis. Pues parece que en DRASTIC conocen mejor que nadie todos los laboratorios que hay en Wuhan, y fueron ellos los que alertaron de que unas cuantas bases de datos de virus habían sido borradas.

El acrónimo D.R.A.S.T.I.C. fue concebido a la anglosajona, antes que el significado de sus iniciales, por un polifacético y anónimo tuitero, alias Billy Bostickson. El cuño significa, según él: Decentralized Radical Autonomous Search Team Investigating COVID-19. “Billy es el único que se define como anarquista –me comenta un integrante del equipo–, pero nosotros no debatimos nuestras respectivas ideologías. Sobre eso cada uno es libre de pensar como prefiera. Lo que manda en nuestras investigaciones son los hechos y la lógica”.

Por otro lado, la página colgada en la plataforma Sutori, D.R.A.S.T.I.C. 2020: ORIGINS, la mantiene Dan Siroktin, pionero en articular la posibilidad de una fuga de laboratorio. De hecho, el primer artículo revisado por pares que incorporaba la teoría de laboratorio lo publicó Dan junto su padre, el Dr. Karl Siroktin, una eminencia en el campo de la Genética (BioEssays, 12 agosto 2020). Un paper, este de los Siroktin, fundamental para comprender la segunda y aneja gran preocupación que comparten muchos miembros de DRASTIC: la necesaria revisión de los estudios de Ganancia de Función o Gain-of-Function (GoF).

Estos son experimentos de alto riesgo, desarrollados en laboratorios de bioseguridad de nivel 4 (BSL-4). Consisten en modificar genéticamente Patógenos Potencialmente Pandémicos aumentando su capacidad de transmisión, infección y letalidad. Este peligroso modelo de trabajo cuenta ya con su histórico de accidentes. La investigación académica en GoF tiene el noble y preventivo propósito de crear un supervirus para desarrollar sobre este una supervacuna. Pero su obvio “uso dual” como arma biológica y la eventual fuga de uno de sus virus de diseño, hacen de estos estudios una auténtica caja de bombas; una que podría estar detrás del origen de la actual pandemia, y quién sabe si de futuras de no embridarla a tiempo.

Quizá por eso los de DRASTIC trabajan mucho y descansan poco. “Esta noche no se duerme”, me comentaba ayer uno de ellos, volcado en una pantagruélica fuente de datos que confía metabolizar entre todos. Y mientras me pierdo entre su matrix de cifras y códigos me digo que sí. Que si hay algo que pueda encontrarse esta gente dará con ello. Antes de ayer, el zoólogo inglés Matt Ridley, representante del Partido Conservador, llevaba a la Cámara de los Lores una pregunta al gobierno británico sobre los datos del intrigante coronavirus Ra7896 puesto a la luz por De Ribera; el desconcierto provocado ante el ruego del “noble” ponente fue delator.

Esta pandemia nos ha puesto a todos en jaque. Y ha pillado descolocaos, o quizá obedientemente colocaos, a demasiados portavoces autorizados de grandes instituciones científicas, políticas y mediáticas. El asunto sobre el origen del Covid-19 se cerró en falso y nadie quería salpicarse en la ciénaga. Pero un puñado de investigadores dispersos por todo el mundo, hambrientos por conocer la verdad, han saltado al toro reabriendo la polémica. Unos empezaron en serio hacia abril de 2020; otros, el pasado jueves 4 salieron a hombros del Grupo de París por la puerta grande. En DRASTIC insisten en que el Grupo de París es independiente de ellos, aunque reconocen compartir algunos miembros. Sea como fuere, aquí todos trabajan a destajo.

“Es demasiada, la cantidad de datos que estamos sacando –confiesan desde el equipo–, tanta que ni siquiera desde DRASTIC podemos seguirlo todo. En la vertiente académica clásica, quizá lo más exitoso son los artículos revisados por pares de los Siroktin, Monali-Rahul y Rossana-Yuri. A parte de eso, el hallazgo más relevante fue encontrar dos trabajos, un TFM y una tesis doctoral, que describen bastante bien el brote de neumonía de los mineros de Mojiang en 2012”.

En resumen, que yo no puedo más que quitarme el sombrero ante esta gente. Puede que científicos y revistas de primera línea continúen bloqueándoles en sus cuentas twitteras. Pero me parece que estos sabuesos seguirán compartiendo y devorando datos, inasequibles al desaliento. No conocen más autoridad que los hechos, su debate y el libre examen. En un mundo lanar y acobardado, su ejemplo es el triunfo de dos mil años de historia. Lo han comprendido. Lo han integrado: La verdad nos hará libres. Dicen que la próxima semana el equipo de la OMS/China publicará sus conclusiones definitivas sobre el origen de la pandemia. ¿Conseguirán convencerles? ¿Conseguirán convencernos a todos? La expectación me tiene en vilo. Cae la tarde, las redes están que arden y las pantallas echan chispas. Hay mucho por hacer: Esta noche no se duerme.

* Listado en Twitter de los integrantes de #DRASTIC:

https://twitter.com/i/lists/1333817850352578561/members

Jorge Casesmeiro Roger

Licenciado en Pedagogía y en Periodismo

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