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EDITORIAL

Arrimadas, obligada a dimitir; Sánchez, a cerrar la boca

sábado 13 de marzo de 2021, 08:21h

A estas horas, Inés Arrimadas ya debería haber presentado su dimisión. Porque la moción de censura de Murcia ha resultado un fracaso estrepitoso. Ha dinamitado definitivamente a Ciudadanos y ha traicionado a sus votantes, aterrados de que su partido pactara con el socialismo radical de Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno socialcomunista. Es el fin del partido naranja, que aspiraba a ocupar el centro liberal y ha cavado su tumba al aliarse con los socios de los separatistas y los proetarras. Y, además, ha perdido en su temeraria moción de censura.

El batacazo de Inés Arrimadas demuestra su infinita ingenuidad política y su falta de escrúpulos. Por una rabieta infantil, pretendía repartirse con el PSOE la Comunidad y el Ayuntamiento de Murcia sin tener amarrados los votos. Una torpeza que le obliga a presentar su dimisión este mismo lunes en el Consejo Ejecutivo del partido que se celebra por la exigencia de los dirigentes de Ciudadanos.

No hay que olvidar tampoco el patinazo de Pedro Sánchez. También ha fracasado al intentar desmontar al PP de Murcia; en cambio, ha logrado precipitar el adelanto electoral en Madrid, donde Díaz Ayuso, además de dar la puntilla a Ciudadanos, derrotará sin paliativos al PSOE. A los líderes del Partido Socialista y de Ciudadanos les ha salido el tiro por la culata.

Pero, en lugar de agachar la cabeza por el revolcón que se han llevado, Sánchez y Arrimadas acusan al PP de erigirse en la mafia de la corrupción por convencer a tres diputados de Ciudadanos para que rechacen la moción de censura. O lo que es lo mismo, por no traicionar a sus votantes al pactar con el partido que gobierna aliado con los comunistas, los separatistas y los proetarras. Porque, en tal caso, podría acusarse de corrupción al PSOE por gobernar con Podemos a cambio de una vicepresidencia y cuatro Ministerios; o por lograr el apoyo de Bildu por acercar presos etarras al País Vasco; o el de los separatistas por preparar el indulto de los encarcelados por el 1-O.

Inés Arrimadas y Pedro Sánchez no pueden buscar excusas. Han hecho el ridículo. Han fracasado. Han perdido por goleada. Pablo Casado les ha ganado la partida limpiamente. Se ha limitado a convencer a tres diputados de Ciudadanos para que fueran fieles a sus votantes. Porque aliarse con el PSOE suponía un acto de alta traición. Se les premia con unas Consejerías, sí. Pero Pablo Iglesias es vicepresidente del Gobierno por lo mismo. Por apoyar a un partido con el que nada tiene que ver, salvo el poder. Los votantes de Ciudadanos y el PP tienen mucho más en común que los del PSOE y Podemos. No hay más que ver cómo silban las balas en el Consejo de Ministros.

Por eso, Inés Arrimadas está obligada a dimitir. Y Pedro Sánchez, a cerrar la boca. Hay que saber perder.

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