www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Ensayo

Helmut Kohl: Una Alemania europea

domingo 21 de marzo de 2021, 18:11h
Helmut Kohl: Una Alemania europea

Estudio introductorio de Belén Becerril. Encuentro. Madrid, 2020. 204 páginas. 19 €.

Por Alfredo Crespo Alcázar

En Una Alemania europea. Discursos e intervenciones (1983-1998), la editorial Encuentro nos acerca la figura de uno de los referentes de la política europea del siglo XX: el canciller alemán Helmut Kohl. Como en anteriores obras que integran la colección Raíces de Europa, la profesora Belén Becerril nos ofrece una introducción rigurosamente contextualizada del objeto de estudio, diseccionando sus rasgos humanos y aquellos otros más propios de su desempeño público. Esta metodología supone un acierto ya que ordena el contenido y enumera los argumentos principales que hallaremos en las páginas siguientes.

En efecto, sobre esta última cuestión encontramos dos ejes vertebradores. Por un lado, el continuismo de Kohl con relación a Konrad Adenauer en lo que a las relaciones exteriores de su país se refiere (la apuesta por Occidente a través de la integración de la RFA en la CEE y en la OTAN). Por otro lado, la complejidad que encerraba la unificación alemana, aspiración de la que el gobierno español encabezado por Felipe González fue uno de sus principales valedores.

A lo largo de sus múltiples intervenciones públicas, Helmut Kohl vinculó la reunificación de su país al proyecto de integración europea, enfatizando la obligatoriedad de profundizar en la unidad política. Así, consideraba que la CEE significaba una comunidad de valores y una comunidad cultural” (p. 97). Sin embargo, esta premisa no debe interpretarse como una apuesta por la creación de un estado (europeo) supranacional, reivindicando, por el contrario, la fórmula de unidad en la diversidad.

Con todo ello, a través de la figura del político alemán, la obra nos explica momentos fundamentales de la reciente historia de la UE y de la propia Europa. El lector podrá conocer lo que implicó la reconciliación franco-alemana tras 1945, simbolizada en los dirigentes De Gaulle y Adenauer, una dupla que tuvo su continuación en la formada por Mitterrand y Kohl: “La colaboración francoalemana nos beneficia a nosotros, los alemanes y franceses. Y también es útil para Europa en su conjunto, así como para la alianza de todas las democracias europeas (p.35).

Asimismo, para Kohl, en la jerarquía de metas, la libertad se hallaba por encima de la unidad de las “dos Alemanias”, añadiendo que entre libertad y seguridad existía un nexo indisoluble. Esta máxima quedó certificada en el compromiso de la RFA con la OTAN: Por eso dije en mi primera declaración gubernamental el 13 de octubre de 1982: la Alianza (es decir, la Alianza Atlántica) es el núcleo de la razón de Estado alemana” (págs. 61-62). Este punto de vista se mantuvo inalterable en el credo de Kohl, de ahí que considerase al final de los años 90 la obligatoriedad de la ampliación de la OTAN a los países del Este de Europa, estimando que suponía una herramienta al servicio de la paz en el “viejo continente”.

En la obra también hay espacio para la analizar el pasado alemán inmediatamente anterior a 1945. Kohl se muestra tajante en este apartado: su país era responsable ante la historia por las atrocidades nazis, un aspecto que no oculta, ni disimula a través de subterfugios. Tampoco lo considera un accidente, de ahí que insista en la importancia de estar alerta ante cualquier amenaza susceptible de mutar en un Estado totalitario: La pregunta decisiva es más bien por qué tanta gente permaneció indiferente, no escuchó, no quiso admitir nada cuando los que habrían de convertirse en tiranos anunciaron su programa inhumano” (pág. 74).

Conforme nos acercamos al final de la obra, el ritmo discursivo de Kohl resulta aún más frenético y los contenidos más apasionantes. En este sentido, el democristiano alemán comparte protagonismo con Mijaíl Gorbachov y los cambios que éste generó en el bloque del Este. La peculiar situación (geográfica, geopolítica y geoestratégica) de Alemania implicaba que las relaciones con Moscú se multiplicasen, siempre con la posibilidad en el horizonte de hacer factible el sueño de la reunificación, una meta para la que el canciller en ningún momento se dejó seducir por las prisas o por la utopía: “La casa de Alemania, nuestra casa común, debe ser construida bajo un techo europeo. Este debe ser el objetivo de nuestra política” (p. 115).

En definitiva, Belén Becerril y la editorial Encuentro ponen a disposición de quienes desempeñen actividades docentes relacionadas con la Historia, las relaciones internacionales y la ciencia política una obra de consulta obligatoria. El acierto en la selección de los textos y el rigor científico a la hora de analizarlos están a la altura del gigante político que protagoniza el libro.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios