El californiano regresará a sus 48 años, siguiendo el testigo de leyendas como Mike Tyson.
Para encontrar la última vez que Óscar de la Hoya peleó en un combate profesional hay que remontarse al 6 de diciembre de 2008. En aquella fecha, en el ring del MGM Grand Hotel & Casino (Las Vegas, Nevada), fue noqueado por Manny Pacquiao. Y anunció de inmediato que se jubilaba de forma definitiva. Con un récord de 39 victorias y seis derrotas (cuatro de ellas en sus siete combates postreros). Y una tarjeta pomposa que comprende seis título de campeón mundial, En cinco divisiones distintas desde el peso súper pluma.
Pero no ha sido esta la única vez en la que ha colgado los guantes. En septiembre de 2004, tras la primera derrota por nócaut de su currículum (ante Bernard Hopkins), decidió tirar la toalla. Su nivel físico y boxístico había sufrido un desplome notorio y se apartó a los 31 años. Permaneció fuera de los cuadriláteros dos cursos, mas en 2006 volvió. Ya no competiría como antes. Fue abrasado por Floyd Mayweather Jr. y la leyenda filipina. Y dijo basta.
A partir de ahí, este peleador de padres mexicanos y ganador del oro olímpico los Juegos Olímpicos de Barcelona'92 -de ahí su apoyo 'Golden Boy'- se centró en otras actividades alejadas del ámbito deportivo. No quiso seguir con la música, a pesar de haber sido nominado al Grammy por su único disco, titulado Óscar de la Hoya y lanzado en octubre del 2000. De esa etapa posterior al profesionalismo se encuentran luces y sombras. Siendo el valle más acusado cuando hubo de ser ingresado de urgencia por sobredosis (en 2009).
El pico más alto corresponde, sin duda, a la fundación de la compañía Golden Boy Promotions y a su rol como promotor de deportes de combate. El púgil estadounidense ha demostrado moverse de maravilla en este papel empresarial. Desde esa faceta, en la que es dueño mayoritario de una promotora en la que también participan Bernard Hopkins, Joseph Ochoa, y Ricky Hatton, entre otros, se convirtió en el primer latino en poseer una empresa de ese sector. Y tocó techo.
Golden Boy Promotions ha conducido a una lista de campeones compuesta por el propio Hopkins, Peter Quillin, Erislandy Lara, Keith Thurman, Lamont Peterson, Danny García, Omar Figueroa, Leo Santa Cruz o Anselmo Moreno. También ha incursionado en las artes marciales mixtas (MMA, por sus siglas en inglés), promocionando al icónico Fedor Emelianenko. Pero, sobre todo, el éxito empresarial le llegó con sus peleas ante Mayweather Jr. y Pacquiao. Esas veladas fueron auspiciadas por su promotora y están entre los eventos de boxeo más lucrativos de la historia.
Mas, si se habla de plusmarcas financieras, hay que reservar hueco a su mejor cliente. Porque Saul 'Canelo' Álvarez lleva años en su cartera. Con el astro mexicano firmó, en la madrugada del 23 de enero de 2020, el contrato más alto jamás materializado en el boxeo. El peleador azteca, su promotora y DAZN amortizaron la salida de HBO (después de cuatro décadas y media presente en el deporte de contacto más importante) y cerraron, en Nueva York, la siguiente barbaridad: 365 millones de dólares por un acuerdo de cinco años y once peleas.
Ese hito inigualado fue como la seda hasta que en el septiembre pasado 'Canelo' le denunció a él (Golden Boy Promotions) y a DAZN porque consideraba que le debían 280 millones de dólares. El boxeador, que persigue el récord impensable y lo está construyendo con una superioridad pasmosa, les demandó por incumplimiento de contrato ante la Corte Federal de Los Ángeles. "Soy el número uno libra por libra del mundo. No tengo miedo a ningún oponente en el ring y no voy a dejar que los fallos de mi plataforma de distribución o promotores me mantengan lejos del ring. Interpuse la demanda, así que puedo ya regresar al boxeo y darle a mis fanáticos las peleas que se merecen", expuso en un comunicado el mexicano.
La problemática se detonó al negarse la televisión a aceptar el combate pensado, por el Mundial WBC del peso supermedio, contra Anthony Yildirim. Álvarez se resignó y se rebajó un 30% la bolsa de la pelea (le habían ofrecido la mitad de los 35 millones de dólares que tiene garantizados por combate). "El enfado de 'Canelo' es contra DAZN. Ellos son los que se niegan a honrar el contrato al no aprobar a los oponentes pendientes que les hemos presentado y al negarse a pagar la cantidad requerida bajo contrato", respondió la empresa de De la Hoya. Finalmente, se alcanzó un acuerdo y la relación contractual con el mejor del presente sigue vigente.
Así las cosas, con el estadounidense centrado en promocionar nuevos eventos -con 'youtubers' de por medio- para seguir amasando millones, en julio sobrevino una noticia inesperada. Él mismo declaró que estaba entrenando para volver a boxear. "Se están asegurando (su equipo de entrenadores) que todas las fibras, músculos y tendones se mantengan fuertes para llevarlo al siguiente nivel. Y el siguiente nivel es empezar un campamento de boxeo. Un campamento serio. Pero quedan dos o tres niveles por los que tengo que pasar. Y luego subir un nivel. Esa muesca, en último término, es pelear con grandes boxeadores. Peleadores que posean experiencia y sean de calibre de campeonato", expuso ante los micrófonos del 'SI Boxing Podcast'.
Con anterioridad había deslizado la posibilidad de pelear contra Genady Golovkin, mas no se concretó. Su familia le convenció. Sin embargo, ahora parecer que el renacer de su carrera es de verdad. Quiere sumarse a la lista de una ola de regresos que cuenta con nombres como Mike Tyson, Evander Holyfield, Riddick Bown o Shannon Briggs. Y lo ha confirmado este sábado. Ya con datos concretos. En un evento de promoción del combate que promociona entre el 'youtuber' Jake Paul y el exUFC Ben Akren, ha confirmado que el 3 de julio peleará ante un rival por determinar. No ha quedado claro si usará la vía de las confrontaciones de exhibición (que sigue Tyson) y va en serio. Lo que se sabe es que quiere medirse con Mayweather Jr. otra vez y que se rumorea la realización de la trilogía con Julio César Chávez. Sea como fuere, su anuncio ha dejado sin habla al universo boxístico y al rapero Snoop Dogg, partícipe en el acto en el que Óscar De la Hoya dijo al mundo que vuelve.