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MMA

UFC 260. Ngannou, campeón del peso pesado tras llegar a España en patera

UFC 260. Ngannou, campeón del peso pesado tras llegar a España en patera
(Foto: Instagram: @francisngannou)
domingo 28 de marzo de 2021, 16:43h
Abrasó a Miocic con su característica pegada. Además, Sean O'Malley volvió a la senda del espectáculo y Tyron Woodley se pudo haber despedido de la élite.

El universo de la compañía promotora de artes marciales mixtas (MMA, por sus siglas en inglés) más grande del planeta viaja un tanto revuelto. Todavía padece la resaca de un puñado de decepciones. La cima corresponde a la decisión definitiva de jubilación de Khabib Nurmagomedov. Dana White acabó por tirar la toalla y mostrar respeto y admiración al peleador daguestaní. En segundo término, Israel Adesanya, uno de los proyectos más importantes de esta empresa, perdió su mística ante Jan Blachowicz. Y, en tercer lugar, se han desinflado dos de los nombres que irrumpieron como diamantes en 2020: Kevin Holland ofreció un espectáculo inquietante en su última pelea y Khamzat Chimaev todavía pelea contra las secuelas del coronavirus.

Así las cosas, con un título perdido por un rodillazo ilegal (del Petr Yan a Aljamain Sterling) y con otro combate nulo por un piquete de ojos (de Leon Edwards a Belal Muhammad), todo este monto de contratiempos no quiere decir que la maquinaria se haya parado. Ni mucho menos. Porque en este curso se ha abierto de par en par el peso ligero. Una de las divisiones más igualadas e interesantes del panorama. Con Conor McGregor empujando para recuperar su corona. Y Jon 'Bones' Jones sigue empeñado en extender su leyenda al peso pesado.

Este último escenario es el que protagonizó el UFC 260, organizado este domingo en las instalaciones de Las Vegas conocidas como Apex. La máxima categoría llegaba en posesión de Stipe Miocic (20-3). Este bombero que trabaja en Ohio, de ascendencia croata y 38 años, había terminado de asentarse como el rey de la división. Se repuso de la derrota sufrida ante Daniel Cormier devolviéndole la jugada (dos veces) y acumulando cuatro defensas del cinturón. Una de ellas, precisamente, fue frente a Francis Ngannou, su rival de esta madrugada.

El camerunés es un ser humano de anatomía colosal y de biografía tortuosa. Tras pasar infancia y juventud en la pobreza africana migró, como pudo, a Europa. Al octavo intento entró en España en patera. En territorio nacional fue encarcelado. Cuando pudo se trasladó a Francia, con el deseo de boxear. Vivió meses en las calles de París hasta que un ojeador le vio entrenando e un gimnasio (le permitían acceder sin pagar). Con ese bagaje hambriento se presentaba casi en su ocasión definitiva de guerrear por la gloria. Desde 2013 sólo había perdido dos veces (15-3) y amontonaba KOs y Actuaciones de la Noche en su currículum. Con todo, a sus 35 años, arribó rebosante de confianza y con el estatus de contendiente número uno y de uno de los pegadores más potentes de la historia de las MMA.

De hecho, Miocic no partía como favorito en las casas de apuestas. Como tantas otras veces. Sabía de los afamados cinco minutos iniciales del camerunés, pero no pudo hacer nada. En tres minutos, Ngannou examinó su mandíbula con un cañonazo, una patada en la cabeza y un derribo con tormenta de golpes. El africano completó el primer round talando las extremidades inferiores. Y en la apertura del segundo parcial sentenció al norteamericano. Un nuevo trueno tambaleó a su contrincante y le noqueó con otro bombazo impresionante. Había aprendido la lección, mostrándose paciente y con buena defensa contra derribo. Para reivindicarse como el mejor peso pesado del momento.

Mas, la velada contenía más atractivos. El primero de ellos se centró en comprobar la evolución de Abubakar Nurmagomedov. El daguestaní, de 31 años, había sido intervenido y le costó reaparecer (no competía desde 2019), pero lo hizo ganando a Jared Gooden. Por decisión unánime, con un despliegue armonioso en el que sólo sacaría a relucir el sambo en el asalto final y con su 'hermano', Khabib, en el rol de entrenador en la esquina. Elevando su récord a un 15-3-1 que le permite seguir escalando en el peso wélter.

Más adelante en la noche, sobrevinieron dos puntos calientes. Con Sean O'Malley (12-1) y Tyron Woodley (19-6-1) bajo sospecha. El primero, apuesta de la UFC por su juventud y su facilidad para noquear, derrumbó su reputación de estrella en ciernes al ceder ante Marlon 'Chito' Vera. Desde ese shock ha trabajado para recomponer su imagen y debía derrotar en el octágono a Thomas Almeida. No le quedaba otra para que renacieran las expectativas. Lo logró, ofreciendo un rosario de highlight y chulería familiar, que derivó en un KO espectacular. Y el segundo, otrora patrón del peso wélter, disponía de su última bala para seguir en la empresa (38 años y tres decepciones consecutivas). Woodley se examinaría contra Vicente Luque y suspendió. Recibió una paliza y una sumisión que le dejó dormido. En el primer round. Con su futuro más que nublado.

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