El seleccionador español ha respondido a los cuestionamientos que han sufrido sus últimas alineaciones.
Un empate casero y preocupante ante Grecia. Así empezó la selección española la fase de clasificación del Mundial de Catar'22. Con una alineación que apostó por dos jugadores que no son titulares en sus clubes (Eric García y Ferrán Torres), optó por colocar a peones fuera de su sitio (Marcos Llorente en el lateral diestro) y dio la alternativa a algunos nombres que no atraviesan su mejor momento (Sergio Ramos). Como resultado, se borró de inmediato el recuerdo del 6-0 endosado a Alemania en la conclusión de la Liga de Naciones. En noviembre.
Luis Enrique, que aseguró estar a punto de "infartar" en el triunfó agónico cosechado en Georgia, ha abordado el asunto este martes. En la rueda de prensa previa a la tercera jornada del clasificatorio, que atraviesa a la débil Kosovo. En esa comparecencia se ha mostrado con la determinación y seguridad en su criterío tan reconocibles a lo largo de su etapa como futbolista y técnico.
"Valoramos mucho que con jugadores jóvenes hay que gestionar las críticas. Si no sabes gestionar las criticas, no puedes ser ni jugador ni entrenador profesional. Tenemos que ser exigentes y afrontar el futuro con ilusión. Sabiendo que si la cosa no va bien, habrá un montón de críticas", avanzó, antes de explicar que "Sergio (Ramos) está en buen estado y a disposición del entrenador. La decisión se la digo primero a los jugadores y luego la haremos pública. Pero da igual lo que suceda y lo que decida. No va a acabar con especulaciones".
Tras reseñar que espera un rival "diferente, atrevido, que me gusta, que toma riesgos y será complicado", el preparador aclaró que la recuperación de Gerard Moreno es un hecho y que Pedri ha entrenado sin problemas después de haber sufrido una entrada horrible este fin de semana pasado. Además, aseveró que había afirmado que "no jugará nadie 90 minutos, pero puedo decir mentirijillas". Y entró en harina.
"Yo tengo que tomar mis decisiones. Lo que no voy a hacer es tomar mis decisiones en función de lo que quiere Pepe, Manolo o Lucas. Tengo que tomar mis decisiones. Creo en otra cosa: respeto todas las opiniones, pero mi experiencia me avala. Voy a seguir a muerte con mis ideas", proclamó, zanjando la polémica suscitada por sus planteamientos iniciales.
Ante la insistencia, alegó que "si tuviera once fijos tampoco me garantizaría ganar partidos". "Y si los tuviera, se pedirían otras cosas. Pepe, Manolo y Lucas son los periodistas, los que provocáis los debates. Para eso están los medios de comunicación. Los aficionados disfrutan con su selección si gana. Y si pierden, pues se enfadan", sentenció. E hizo hincapié en que no le preocupa la sequía goleadora vista este mes.
"De un partido específico y puntual como el de Alemania, que fue una fiesta, hemos pensado todos que había un 'maquinón' de selección. La selección que fue campeona llegó con resultados por la mínima y nadie gana con facilidad. Cuesta mucho. Tras ganar a una de las potencias mundiales hubo euforia y advertimos que no sería así. No pasa nada, lo importante es sumar tres puntos más. No viene mal cierta negatividad para afrontar la Eurocopa con la gente más atenta. Hay que ser ambiciosos, atacando desde el principio. Y aceptando lo que venga", defendió. Dando carpetazo al incendio que le perseguía.