Un ciclotrón es un acelerador de partículas cargadas de electricidad en cuyo interior se las hace chocar a velocidad sideral, a resultas de lo cual se van a desintegrar y con cuyo desarrollo se busca, al final, confirmar la teoría de “la gran unificación”, que dice que las fuerzas básicas en la física no se reducen a tres o cuatro, ni siquiera a dos, si no que en realidad hay una nada más.
De forma similar, porque en este mundo menos la belleza todo se pega la verdad, se experimenta en la política lo que podríamos llamar un estado ciclotrónico o de aceleramiento acentuado en la dirección de la sociedad, el cual ha afectado en particular al estado de derecho en Europa, que es donde éste se ha inventado y progresado más, de modo tal que una vez aplicada la velocidad en la Unión se ha producido la siguiente situación:
La Comisión ha denunciado a Polonia ante el Tribunal de Justicia porque dice que no cumple con el estado de derecho al haber aprobado una ley que socava la independencia judicial y permite que la cámara disciplinaria del Tribunal Supremo tome decisiones que afectan directamente a los jueces en su labor jurisdiccional.
El Parlamento Europeo, por su lado, ha denunciado que la Comisión todavía no ha aplicado el mecanismo de condicionalidad del que está dotado el presupuesto europeo para respetar el estado de derecho, de manera que, dice la institución, no están protegidos los intereses financieros ni los valores europeos.
Polonia, a su vez y como estado miembro, ha denunciado a la Unión por omisión, porque no cumple el tratado en relación con esa condición del estado de derecho en el presupuesto, dado que, según ellos, la Unión no tiene competencia para definir qué es el estado de derecho ni tampoco cómo evaluar su cumplimiento. Aunque sea un valor común, dicen en Polonia que ese estado no puede ser fijado sin tener en cuenta la identidad nacional y la diversidad de cada sistema legal tradicional.
Como el presupuesto europeo no se puede aprobar sin unanimidad la Comisión se comprometió, para la aplicación del mecanismo condicional del estado de derecho, a consultar con los estados miembros pero si alguno recurría al Tribunal, que es lo que ha pasado ya, habría que esperar a conocer la sentencia antes de actuar. En vista de lo cual el Parlamento ha anunciado que solicitará un procedimiento judicial acelerado.
El Consejo, finalmente, también se ha apuntado a la velocidad y dice que hay que apretar más el acelerador de las herramientas contra el covid que ha puesto en marcha la OMS, para lo que, junto con otros veinte estados, unos europeos y otros no, ha propuesto celebrar un nuevo tratado para promocionar el acceso a tests, tratamientos y vacunas, y que apoye a los sistemas de salud en todo el globo terráqueo.
El principal objetivo de ese acuerdo internacional sería fomentar un enfoque “todo-gobierno toda-sociedad”, o sea como la antes citada teoría de física elemental, que refuerce las capacidades a todos los niveles así como la resiliencia ante futuras pandemias, reconociendo al mismo tiempo la aplicación de la visión que han llamado “una salud“, la cual relaciona el planeta, los animales y los humanos, que para eso somos todos hermanos.
Tal tratado establecería la responsabilidad compartida, la transparencia y la cooperación con el sistema internacional. “En un momento en el que el covid-19 ha explotado nuestras debilidades y divisiones, debemos agarrar esta oportunidad e ir juntos como comunidad global hacia la cooperación pacifica que vaya más allá de esta crisis”, dicen los jefes de estado en un artículo de fondo que han publicado.
Llevar esto adelante, no obstante, nos avisan que va a llevar años de dedicación política, financiera y social, de manera que ya podemos vislumbrar la que nos espera porque, a todo esto no sabemos el estado de derecho dónde está y si es que se va a desintegrar.