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EDITORIAL

El desmadre de Sánchez por el 4-M: ni estado de alarma ni mascarillas

miércoles 07 de abril de 2021, 08:16h

Este mismo lunes, vaticinábamos en El Imparcial que Pedro Sánchez alardearía del acelerado ritmo de la vacunación, pese a que el papel del Gobierno es irrelevante. Como mucho, actúa de mero intermediario. La Unión Europea se encarga de comprar y administrar las dosis a los países comunitarios y las Autonomías se ocupan de administrar e inocular el medicamento. No puede alardear Pedro Sánchez, obsesionado por aniquilar a Ayuso, de que mientras el Ejecutivo trabaja para erradicar el virus, Madrid es un desmadre. Porque el Ejecutivo se limita a recibir y distribuir las dosis cuando llegan de Bruselas. Y el Gobierno de la Comunidad, como todos, habilita los recintos y organiza los turnos. Es indecente que el presidente que peor gestionó la crisis sanitaria en todo el mundo y que dio por extinguida la pandemia, se dedique ahora a dar lecciones.

También vaticinábamos en esta página que, aunque el éxito depende de la acertada gestión de las Comunidades Autónomas, Pedro Sánchez se lo adjudicaría. Y alardeará de haber extinguido él solo la maldita pandemia, como hizo en julio instantes antes de subirse al Falcon para irse de vacaciones.

Tal cual lo ha hecho. Y lo ha hecho ahora por la cercanía de las elecciones del 4-M. El presidente del Gobierno, en su pulso con Díaz Ayuso, y para impulsar la candidatura de Gabilondo, también ha anunciado que el estado de alarma decaerá el 9 de mayo y ha rectificado en la estupidez de hacer obligatorio el uso de la mascarilla en la playa y el campo.

Pedro Sánchez ha tenido la indecencia de incluir el coronavirus en su agenda de marketing político. Primero lo negó para celebrar el 8-M por todo lo alto, luego presumió de haber extinguido la pandemia para irse de vacaciones y ahora alardea del acelerado ritmo de la vacunación, pese a su irrelevante papel, para empujar la candidatura del “soso” Gabilondo. Todo, con tal de amarrar el poder. Pues el 4-M, además del Gobierno de la Comunidad de Madrid, está en juego su permanencia en la poltrona de La Moncloa. Y eso lo justifica todo. Hasta su desmadre. No, el de Ayuso.

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