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TRIBUNA

Homo sapiens: la nueva especie

miércoles 07 de abril de 2021, 20:11h

El nuevo homo sapiens nada tiene que ver con la clásica teoría de toda la vida, aquella que el bueno de Charles Darwin nos iluminara con sus obras sobre la evolución de la especie y demás suertes de nuestro pedigrí. Ahora, al menos los españoles, el origen del nuevo linaje se lo debemos a Pedro Sánchez. La cosa comenzó hace algo más de un año con la llegada del virus que nos asola. Voy a prescindir de mayores detalles sobre el proceso evolutivo, ya saben, lo de si un pariente lejano de hace 2,5 millones de años fue capaz de fabricar herramientas de piedra y puntas de lanza y otras historias. Me da mucha pereza y además que los temas de familia son muy delicados. Como les digo, el inicio de esta nueva especie nace y se hace bajo un estado de alarma cuya gestación aún perdura, es decir, camino de doce meses y quizás con prórroga si don Pedro a bien tiene disponerlo. Él siempre tan atento y pensando en nuestro bienestar, claro está.

Sigamos. Un buen día don Fernando Simón negó hasta tres veces lo evidente y mira que cantó el gallo hasta desgañitarse, pero desde aquella jácara todo comenzó a cambiar. Durante el tiempo que llevamos de cautiverio político-gestante, el homo sapiens (español) ha evolucionado tanto en inventiva como en vida social. De acuerdo que no ha inventado ni el fuego ni la rueda y ni falta que hace; por el contrario sí ha descubierto el papel higiénico, la mascarilla, el gel hidroalcohólico, el perímetro, el metro y medio, los toques de queda y las terrazas de los bares. Sobre todo la fusión entre una ración de calamares y una jarra de cerveza. También se ha vuelto menos coqueto a la hora de elegir el que me pongo para salir, basta un casual sport underground mitad alternativo y mitad entre discorde y resignado por el decretazo de encierro y tan felices en la cosa social.

Qué decir de los antígenos, test rápidos, lentos y de media distancia. De los aerosoles, anticuerpos y cepas, de mutaciones y de subidas de la luz con su IVA al 21 por ciento. Pues muy sencillo, que todo esto también es obra del nuevo homo sapiens (español), incluidos los ERTE tan famosos ellos, que han venido para quedarse. Algún día cumplirán la mayoría de edad y tendrán que salir a relucir para convertirse en otra clase de virus cojonero para miles de personas que querrán volver a trabajar y no podrán hacerlo; por consiguiente estos trabajadores pueden acabar en un ERE o directamente en el paro.

Y qué decir de las calamidades económicas para muchos de los que hayan percibido rentas procedentes de dos pagadores, léase ERTE más trabajo personal por cuenta ajena, por ejemplo, pues que irán engrosando desagradables sorpresas en su Declaración de la Renta; pero no teman, que Hacienda con su infinita bondad dará facilidades para pagar hasta en seis meses. Como verán, este año de “lujuria” política está haciendo que el homo sapiens (español) sea reconocido como uno de los mejores seres creativos de la nueva especie. Eso sí, tan placentero y obediente como en ningún otro país de Europa.

Mientras todo esto sucede te das cuenta que la tan precocinada nueva normalidad no es otra cosa que las sucesivas olas que vienen y arremeten contra el estado de ánimo y parece que la solución siempre está en utilizar la mascarilla hasta para coger percebes en la Costa da Morte. Mientras tanto hay quienes todavía sueñan (soñamos) con un mundo si no nuevo al menos con uno de aquellos en los que se vivía mejor y en donde nadie te fustigaba por todo lo que se menea. Ahora nos querían tontos y, por lo visto, ya lo somos. En eso el homo sapiens (español) también lidera a la nueva especie mundial.

Hemos somatizado nuestra culpa por ser sumisos sin dejar de pagar los impuestos que nos gravan por buena conducta, la misma que nos impide cruzar esas fronteras invisibles que a día de hoy nos impiden cambiar de paisaje y de paisanaje. Nuestra bondad solo nos permite tener derecho de vistas desde intramuros para contemplar como unos foráneos vienen de turismo mientras a nosotros se nos impide ir al pueblo que está al otro lado de la alambrada. Eso no solo da por saco, sino que te empobrece como rebaño.

La desventura está cercenando lo racional del ser humano, y de ahí todo lo que no sea la vacunación como remedio de males, eso sí, con vacuna fiable y testada, lo demás son cataplasmas para combatir el raquitismo existencial. Pero ya lo ven ustedes, don Pedro nos anuncia que para agosto no habrá frío en rostro y que la pandemia caerá rendida a nuestros pies. Ojalá que así sea, porque esta no es la primera vez que nos toca la lira triunfalista y cada vez que lo hace sube el precio del pan.

En fin, el pastor pastorea a sus anchas y el hato se apacienta esperando que la nueva especie de homo sapiens (español) sea capaz de inventar la manera de acabar con la nefasta gestión para salir de todo esto.

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