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TRIBUNA

El Instituto Cervantes, 30 años de su constitución

jueves 08 de abril de 2021, 20:32h

Hace treinta años en España se promulgó la Ley 7/1991 por la que se creaba el Instituto Cervantes, una entidad pública sin ánimo de lucro encargada de promover universalmente la enseñanza, el estudio y el uso del español así como la difusión de su cultura en el exterior.

Este organismo llegaba al mundo con bastante retraso si lo comparamos con sus homónimos europeos, la Alliance Française fundada en 1883 en Francia, el British Council creado en 1934 en el Reino Unido o el Goethe-Institut constituido en 1951 en Alemania. Todos ellos tienen como fin fundamental la difusión de la lengua y cultura de sus respectivas naciones.

También es cierto que en nuestro país hubo un precursor que fue el Instituto de Cultura Hispánica nacido en 1945, aunque fundamentalmente su finalidad estaba enfocada solamente a fomentar las relaciones culturales entre España y los países hispanoamericanos. Con este fin se crearon varios centros culturales de los cuales algunos de ellos aún sobreviven en el continente Americano y dependen hoy día, paradójicamente, de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo cuando lo lógico hubiera sido que quedaran todos adscritos desde el inicio al flamante Instituto Cervantes.

La creación de este Organismo Público se formalizó en 1991 bajo el Alto Patrocinio de SS. MM. los Reyes de España, siendo El Rey el Presidente de Honor de su máximo órgano rector, el Patronato de la insigne institución.

Comenzó su andadura en la ciudad de Alcalá de Henares, en la sede que aún se conserva como tal del Colegio del Rey, que había sido acondicionado para albergar al pequeño equipo de trabajadores que comandados por su primer Director, D. Nicolás Sánchez Albornoz, iniciaban con más ilusión que medios la ardua senda que tendrían que recorrer para divulgar y enseñar la cultura y la lengua española en los diferentes países del mundo.

El Instituto Cervantes heredó un puñado de centros culturales que el Ministerio de Asuntos Exteriores tenía adscritos a las Embajadas de España. La mayoría se hallaban en los países del Norte de África y otros pocos más en el viejo continente europeo. Los que se encontraban en Iberoamérica no fueron transferidos, como ya se ha dicho anteriormente.

Así pues, bajo el manto de La Corona y adscrito al Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, el Instituto Cervantes se fue desarrollando con pocos recursos y con mucho esfuerzo. Y a lo largo de su corta vida ha logrado estar presente actualmente en 88 ciudades de 44 países del mundo.

Desde su creación el Instituto Cervantes ha abierto 63 centros en el exterior habiendo sido inaugurados muchos de los cuales por Su Alteza Real el entonces Príncipe de Asturias, actual Rey de España, Felipe VI. En todos estos centros así como en las diferentes antenas y aulas que de ellos dependen, se viene desarrollando desde hace treinta años una ímproba labor académica y cultural para facilitar el estudio y perfeccionamiento del idioma español y dar a conocer el rico acervo histórico y cultural de España.

La institución está presente en los cinco continentes atendiendo fundamentalmente al patrimonio lingüístico y cultural que es común a los países y pueblos de la comunidad hispanohablante. Además, desde sus centros en el exterior se cuida de forma muy especial a los hispanistas, a los filólogos o a los profesores de lengua española por ser mediadores principales en el conocimiento y difusión de la lengua y de la cultura.

También el Instituto Cervantes es el responsable de la gestión de los Diplomas de Español como Lengua Extranjera (DELE) que acredita el grado de conocimiento del idioma español. Todos los años en los centros del I.C. se celebran unas 9 convocatorias de exámenes para los diferentes niveles establecidos en el Marco común europeo de referencia para las lenguas, presentándose miles de personas muchas de las cuales han aprendido o mejorado su conocimiento del idioma en los cursos organizados por aquellos.

Pero no solo los centros del Instituto Cervantes cumplen con esta misión de divulgación de la lengua y cultura en español sino que asimismo transmiten y proyectan la imagen de una moderna sociedad española. En sus cursos, en sus actividades culturales, en sus bibliotecas, en la manera de trabajar y atender a los alumnos y visitantes, se muestra un espíritu abierto, dialogante y respetuoso con todas las razas, creencias e ideologías que respeten la convivencia en paz e igualdad para todos los seres humanos. Son lugares de encuentro y de libertad de expresión, en donde se fusionan las diferentes culturas de los pueblos en el crisol del idioma español que es la segunda lengua materna del mundo.

Y todo ello se lleva a cabo con el apoyo incondicional de la Corona Española que en innumerables ocasiones ha acompañado al Instituto Cervantes en su ya consolidada travesía, presidiendo actos en la Sede Central de Madrid o en la apertura de los centros en el exterior, como ya se ha mencionado, o inaugurando oficialmente la reunión anual de directivos de la Sede central y directores de centros que todos los años se celebra, normalmente en el mes de julio, en alguna ciudad de España.

El Instituto Cervantes es hoy día un instrumento fundamental de la Diplomacia Cultural de España en el Exterior. Como se dice en la Ley de Servicio Exterior, es el órgano técnico especializado de la Misión Diplomática que, bajo la dependencia jerárquica del Embajador, le presta asesoramiento y apoyo técnico y asiste a éste y a la Misión en el desempeño de sus funciones, en el desarrollo de los ámbitos de la Acción Exterior, sin perjuicio de su dependencia orgánica y funcional de sus respectivos Departamentos a los que corresponde su organización interna y dotación presupuestaria.

Esta encomiable labor encargada al Instituto Cervantes a través de su Ley de creación que lleva ni más ni menos la difusión urbi et orbi de la lengua y cultura española, desgraciadamente, a mi entender, no ha sido lo suficientemente bien respaldada por los diferentes Gobiernos de la Nación que han sido reacios y cicateros para dotar a tan emblemática institución de un presupuesto económico suficientemente sólido para llevar adelante tan importante encomienda. Parece como si ninguno de nuestros Gobiernos haya sido consciente del peso que España tiene en el mundo, entre otros loables aspectos, por el español como lengua vehicular hablada por más de 500 millones de personas y por la aportación que ha realizado de su inmenso patrimonio histórico y cultural tanto de tiempos pasados como del presente.

Esperemos que en un futuro próximo algún Gobierno de España preste la atención necesaria a este organismo público y lo dote con los recursos económicos y humanos adecuados para poder seguir promoviendo a lo largo y ancho de este mundo la difusión de la cultura y lengua española. En este orden de cosas sería muy aconsejable seguir abriendo nuevos centros del Instituto Cervantes en el Exterior que continúen dando a conocer los valores históricos, culturales y lingüísticos de España. Estos centros han sido siempre respetados y reconocidos por todos los países receptores como auténticos representantes de la diplomacia cultural española.

Por último, no quiero dejar estas líneas sin remarcar la incondicional ayuda y apoyo que SS.MM. los Reyes han ofrecido y siguen ofreciendo al Instituto Cervantes y confío en que, en su día, la Princesa de Asturias, Doña Leonor, continúe con la costumbre de presidir las inauguraciones de los nuevos centros del Instituto Cervantes en el exterior al igual que lo hizo su padre, S.M. Felipe VI, Rey de España.

Miguel Spottorno

Ex director de centros del Instituto Cervantes

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