www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

El sillón turco

Juan Carlos Barros
lunes 12 de abril de 2021, 20:49h
El presidente del Consejo Europeo y la presidenta de la Comisión fueron a Turquía a una reunión con su presidente y en la sala pertinente se encontraron con que solo había dos sillones. Después de hacerse los tres las fotos de rigor, Erdogan se sentó en uno de ellos y en el otro se sentó Michel y la presidenta de la Comisión, tras un momento de confusión, se tuvo que sentar en un sofá que había un poco más allá, allí al lado, lo mismo que el ministro turco del ramo que estaba enfrente y que también asistía a la reunión. Erdogan efectivamente podía haber puesto otro sillón pero no lo puso y Michel dio la impresión de parecerle normal que el mobiliario tuviera tal disposición.

Difusa disposición legal es también la contenida en el Tratado de la Unión para la representación exterior. No ha sido ésta la primera vez que se manifiesta en la práctica, de hecho ya pasó cuando estaban de presidentes, respectivamente, Tusk y Juncker durante la visita a Europa de Trump, solo que ahora no ha sido en casa sino en Ankara, en la puerta entre occidente y oriente, sin que constara que hubiese un enfrentamiento europeo institucional por figurar más en la escena internacional.

Dispongámonos ahora a considerar las instituciones de la Unión en cuanto a la relación exterior: la Comisión es quien encarna el interés europeo y a quién corresponde la representación de la organización. Luego está el Consejo Europeo, que es un órgano duplicado y disfuncional, formado por los estados, que tiene por misión dar impulsos, orientaciones y prioridades, y cuyo presidente, ahora Michel, asume la representación de la Unión “en su rango y condición” dice el Tratado, en política exterior y de seguridad, sin perjuicio de las atribuciones del alto representante en la misma cuestión. No es esa, ciertamente, la mejor disposición que muestra el Tratado, pero aplicada correctamente no tiene porque dar lugar a ninguna dualidad exterior, no es esa la intención.

La Unión Europea no tiene un régimen presidencial ni es un duunvirato y según el Tratado cada institución debe actuar dentro de las atribuciones, procedimientos, condiciones y fines establecidos, además de mantener una leal cooperación. La Unión no es Andorra, donde el presidente de Francia es co-príncipe junto con el obispo de la Seo de Urgel, ni Irlanda del Norte o San Marino, que también son diarquías, ni Suazilandia tampoco, donde gobierna el rey y su madre, la Indovuzaki (Gran Elefanta), la cual dispone de la jefatura espiritual y se ocupa de la actividad ritual tal como la incwala lencane, la incwala lenkhulu, el lusekwane, la kuhlamahlama o la umdvutjulwa.

Para ilustrar mejor esa situación del sillón qué mejor que comprobar lo que sucedió una vez en la ficción cuando estaba Alicia perdida en un bosque en Wonderland sin saber muy bien para dónde tirar y vio al gato de Cheshire colocado en la rama de un árbol y se dispuso a preguntar:

Alicia.- ¿Por favor señor gato podría Vd. decirme qué camino tomar?
Gato.- Eso depende de adonde te quieras acercar.
Alicia.- No me importa mucho la verdad.
Gato.- Entonces tampoco el camino más.
Alicia.- Con tal que a alguna parte pueda llegar.
Gato.- Eso lo puedes asegurar, solo lo suficiente tienes que andar.

Dicho lo cual, el gato, enigmáticamente, se empezó a evaporar, comenzando por el rabo y terminando por la sonrisa, la cual permaneció allí sola en mitad del bosque flotando un rato. “Había visto antes gatos que sonreían, pero es la primera vez que veo una sonrisa sin gato”, dijo Alicia.

En mecánica cuántica, que es la mecánica de las partículas, o sea como si dijéramos de los órganos de representación política, se da el denominado “efecto del gato de Cheshire”, consistente en que una partícula imantada se puede separar de su propiedad física, es decir de su poder magnético. El resultado de lo cual es que éste queda en el aire colgado como la sonrisa del gato o la presidenta de la Comisión en este caso, cuyo poder, que era el poder europeo en la reunión, quedó, en conclusión, a un lado del poder de los estados.

Juan Carlos Barros

Abogado, consultor europeo y periodista

JUAN CARLOS BARROS es abogado, consultor europeo y periodista

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios