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FÚTBOL

"Fui el mejor número 9 del mundo y el que más entendió a Messi y a Ronaldo"

jueves 15 de abril de 2021, 09:38h
El relato de un delantero de récord que fue acribillado por su propio país.

Un magnetismo venenoso y precoz para vacunar a Boca Juniors con la camiseta de River Plate; capacidad de adaptación para llegar en el mercado de invierno al Real Madrid y protagonizar uno de los goles del título de Liga de ese curso; liderazgo para empujar la dimensión del Nápoles a la altura de los tiempos de Diego Armando Maradona; mentalidad para liderar a la Juventus; y sentido del colectivo en su paso por Chelsea y Milan. Esas son características que definen a Gonzalo Higuaín.

El delantero argentino compite, a sus 33 años, para el Inter Miami -propiedad de David Beckham- en la Major League Soccer de Estados Unidos. Allí se fue en septiembre de 2020, tras haber acumulado tres Ligas, una Copa del Rey, tres 'Scudetti' y una Europa League, entre otros muchos entorchados. Ha dado carpetazo a la élite europea un tanto hastiado. Desde sus reiteradas suplencias en el Santigo Bernabèu, siempre ha sido cuestionado. Con especial gravedad por parte de la afición de la selección de Argentina.

Ha permanecido bajo sospecha 'El Pipita' aunque resultara el fichaje más caro de la historia del calcio y lograra el título de 'capocannoniere' en dos temporadas en la Serie A. Durante 12 años estuvo instalado en la cima del balompié en el Viejo Continente y en América, arrastrando una reputación de fallón que se tornaría en ofensiva y masiva crítica en el tramo final antes de hacer las maletas y emprender la aventura estadounidense. Sobre ese intenso y emocional recorrido ha querido reflexionar para el diario 'La Nación'.

"El otro día pensaba en todo lo que quedó atrás. Los años de exigencias, responsabilidades, cambios de países y de mudanzas que, quieras o no, te desestabilizan la cabeza. Y la verdad es que ahora me siento muy contento porque logré lo que quería, que era salir de esa burbuja de presiones, exigencias, de que la prensa estuviera hablando de mí en todo momento y del acoso de los hinchas. Aquí es otra cosa, el fútbol no es la prioridad. Hay otros deportes que se llevan esas presiones y la liga está creciendo. Y va a seguir creciendo. Pero aquí la gente no te juzga por las calles si fallaste o metiste un gol, si te echaron o no te echaron. Y lo mismo sucede con la prensa. Así que vivo tranquilo, algo que yo buscaba. Estoy muy contento porque soy feliz y estoy feliz con la decisión que tomé", avanzó, en un arranque descriptivo de su situación mental.

Higuaín aclaró las declaraciones que hizo sobre la losa psicológica que suponía para él jugar con la Albiceleste. "Se entendió mal el mensaje porque no quise decir que me pesaba la camiseta de la selección. Me refería a la presión que representaba estar jugando por todo un país. Nunca me pesó la camiseta argentina, me refiero a la responsabilidad que representa todo lo que hay detrás. Con la camiseta de tu equipo tienes a una ciudad detrás y con la selección tienes a 40 millones de personas que te pueden hacer sentir que su felicidad depende de ti", alegó.

"Es verdad que hoy la gente me ve y dice: ‘Higuaín, ¿de qué se queja con la plata que tiene? Tiene salud, tiene a su hija y vive donde quiere’ Sí, pero Higuaín está desde los nueve años, desde las (categorías) inferiores, rompiéndose el culo para que le vaya bien", prosiguió, antes de reivindicar que "el dinero que tengo no me cayó del cielo". "Me lo gané, día a día, sudor a sudor. Jugué en Madrid, Nápoles, Juventus, Milan, Chelsea y de nuevo en la Juventus. Vas compartiendo tus cumpleaños con compañeros distintos, las Navidades también. Y a tus amigos de toda la vida y a tus padres les ves poco y nada. Te tienes que comer el maltrato de la prensa y de los hinchas. Todos te juzgan. Y ya no futbolísticamente, porque hace algunos años que ni los medios ni los hinchas te juzgan futbolísticamente. Te juzgan si estás gordo, si estás flaco o si estás calvo. Me rapé y me dejé la barba larga, y me convertí en noticia. Pero nadie se pregunta cómo estaré futbolísticamente (...) Es alto el precio a pagar, pero convives con eso y siempre supe que iba a suceder. No puedo decir que me sorprendió", sentenció.

El atacante entró, entonces, en el punto más duro de su repaso. "Yo creo que todo se va a acomodar con el tiempo porque va a costar mucho volver a llegar a una final del Mundial. No es fácil, no vas a un Mundial y la juegas. Con el tiempo van a valorar más lo que hice (con Argentina), no tengo ninguna duda. Pero ninguna. Pero todavía es reciente y habrá que dejar pasar el tiempo, y ya se valorará. Después de tres mundiales, metí goles en dos fases eliminatorias. A México, en Sudáfrica 2010, y a Bélgica, en Brasil 2014", defendió.

Y cuestionado por qué le aconsejaría a Lautaro Martínez -joven delantero del Inter-, profundizó en su dolor. "Primero le diría que esté tranquilo, que esto es largo. Por ahora, para Lautaro son todos mimos en la selección, que es lo que me pasó a mí hasta la final de Alemania. Hasta el 2014 fui el mejor número 9 del mundo y después de Alemania se acabó todo", arguyó. Y remató la idea así: "Hasta entonces, había metido nueve goles en las eliminatorias, algo que nadie dice (...) Le diría que esté tranquilo, porque ahora es todo color de rosas con él, pero puede llegar el momento, tal vez en un Mundial o en una Copa América, que te toca la desgracia de fallar un gol clave (situación que vivió en las finales de esos dos torneos). Y ya no sirves nunca más, y esto y lo otro. Le diría, entonces, que ni hay que creerse el mejor ni creerse el peor".

Toda vez que recalcó que tiene clara su aventura después de jubilarse ("sería un masoquista si dejo el fútbol por todo lo que sufrí, por las exigencias, y me vuelvo a meter en el ambiente del fútbol. Estoy convencido de que en el fútbol no voy a estar"), Higuaín se sinceró. "Nunca me creí mejor que nadie, nunca. Pero no me creí peor que nadie, tampoco. Y eso creo que me llevó a ser el que fui (...) Puedo volver a entrar en todos los clubes en los que jugué porque siempre me importó más que me recuerden por haber sido una buena persona que por los títulos que pude haber ganado", confesó.

Cayó en el diálogo su relación con los astros de este siglo: Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. De los dos fue compañero -en Real Madrid, Juventus y Argentina- y este es su recuerdo: "Si fui el futbolista que más jugó con los dos, entonces fui el que más entendió a los dos. Para entenderlos el problema no es de ellos, sino que es tuyo. Sabía qué les gustaba, qué no les gustaba, cómo se sentían más cómodos y cómo se sentían más incómodos. Entonces, ellos sentían que también se podían apoyar en mí y cuando tienen al lado a un jugador que se apoya al 100% en ellos, no se sienten desligados de todas las responsabilidades". "Son totalmente distintos, pero tuve el privilegio de disfrutar y aprender de los dos", rubricó.

Y se despidió compartiendo lo vivido en su aterrizaje triunfal en Chamartín. "Acababa de llegar al Real Madrid y estábamos en una cena institucional. Les dije a mis padres y a mi hermano Nicolás que íbamos a ser campeones y me tomaron por un loco. Quedaban cinco meses de competición y estábamos muchos puntos por debajo. No sé todavía por qué, pero también se me ocurrió decírselo a Beckham. Y también se rió. ¿Y qué pasó? Fuimos campeones. Hace un tiempo se lo comenté a David y se acordaba", rememoró. Y finalizó reseñando que "fuimos campeones en una de las Ligas más mágicas que me tocó ganar". Aposentado, al fin, en el estadio que tanto anhelaba: vivir con tranquilidad y jugar al fútbol desprovisto de agobios ni insultos. Con el vigente campeón del Mundial Blaise Matuidi como compañero y el ex del Manchester United Phil Neville como entrenador.

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