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FÚTBOL

Florentino Pérez se revuelve, la Superliga sigue y la treta preocupante de la UEFA

Florentino Pérez se revuelve, la Superliga sigue y la treta preocupante de la UEFA
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miércoles 21 de abril de 2021, 08:24h
Actualizado el: 21 de abril de 2021, 12:40h
Los cinco clubes que quedan al frente del proyecto han decidido seguir adelante.

Se han quedado solos. Real Madrid, Barcelona, Atlético, Juventus y Milan han sido abandonados este martes por los seis colosos británicos y el Inter, bloques con los que habían fundado la Superliga el domingo por la tarde. La división se ha acordado y hecho oficial en una reunión de urgencia que organizaron todos los equipos implicados. Las conversaciones se dilataron hasta la madrugada y acabaron por confirmar la fractura sobrevenida por un ramillete múltiple de factores.

Con todo, a pesar del trascendental revés sufrido por la nueva competición que les ha enfrentado con gran parte de la comunidad futbolística mundial, los conjuntos españoles e italianos han tomado la determinación de no tirar la toalla. El proyecto ha quedado herido de muerte pero cuenta con el apoyo de los aristócratas de LaLiga y la Serie A. Por más que dichas organizaciones les miren con recelo desde que prendieron la mecha del incendio este fin de semana previo.

En un comunicado emitido al término de la larga reunión, ese grupo de clubes afirma lo siguiente: "Estamos convencidos de que el status quo del fútbol europeo necesita un cambio y proponemos una nueva competición porque el sistema actual no funciona de forma adecuada. Nuestra propuesta tiene por objeto evolucionar la industria del fútbol y generar valor añadido para toda la pirámide. Es, sin duda, una oportunidad excelente para afrontar las dificultades financieras generadas por la pandemia, y ha sido diseñada con el objetivo primordial de incrementar de forma significativa los pagos de solidaridad a toda la familia del fútbol".

"Pese a la anunciada salida de los clubes ingleses de la competición, forzados a tomar dicha decisión por causa de la presión a la que han sido sometidos, estamos convencidos de que nuestra propuesta es correcta y consistente con la normativa europea, tal y como ha quedado refrendado en el día de hoy en los Tribunales, que no han dudado en proteger el proyecto de la Superliga frente a cualesquiera acciones de terceros", prosigue el texto.

Y culmina de este modo: "No obstante, somos conscientes de la necesidad de tomar en consideración la opinión de los distintos actores de la comunidad del fútbol en relación con nuestro proyecto. Por ello, evaluaremos las actuaciones futuras más convenientes para atender dichas preocupaciones, siempre con el objetivo de intentar ofrecer a los aficionados la mejor competición posible y aumentarlos pagos de solidaridad a terceros, necesarios para la sostenibilidad del deporte".

Florentino Pérez, al tiempo que se iban sucediendo las rebeliones y los rumores susurraban el naufragio del revolucionario torneo, concedió una entrevista a L'Équipe en la que se mantenía en sus trece. Con toda la confianza imaginable. Reiteró que "el fútbol está en una situación terrible", repitió la preocupación por el desinterés del público joven y volvió a sustentar la idea de la propuesta en el impacto de la pandemia, "que nos está destruyendo a todos". "Algunos dicen que los ricos quieren ser aún más ricos y empobrecer a los pobres. Es todo lo contrario", defendió.

El dirigente merengue continuó con la hoja de ruta de "explicar más veces y mejor" la Superliga explicando las diferencias del fondo de solidaridad ("la UEFA paga un poco más de 100 millones en concepto de solidaridad, nosotros daríamos más de 400 millones desde el principio") y atacando al organismo continental señalando que "la UEFA no quiere cambiar nada porque tiene sus privilegios". "Con nosotros, los clubes más pequeños obtendrán mucho más dinero", recalcó, antes de recordar la teoría de la pirámide de beneficios como modelo de negocio del balompié. Pero no le dio para acudir a la entrevista prometida a la Cadena Ser. Ya se había detonado la fuga.

Preguntado por la labor del presidente de la UEFA, Aleksandr Ceferin, Pérez espetó esto: "Hemos estado trabajando en este proyecto durante tres años y le hemos dicho a la UEFA que las cosas tienen que cambiarse durante tres años. Nunca nos escucharon (...) Le enviamos una carta pidiendo explicarle el proyecto. A cambio, amenazas e insultos. Eso se volverá en su contra". "Las reacciones son negativas porque algunos han dicho mentiras. Dijeron que la Superliga estaría completamente cerrada, eso no es cierto. Que no resaltemos el mérito es falso. Hay equipos que accederán a la Superliga gracias al mérito deportivo. Dijeron que las ligas iban a desaparecer, eso no es cierto. El problema es que el presidente de la UEFA ha hablado con los políticos y les ha contado mentiras", denunció.

Toda vez que estableció un paralelismo entre el contexto actual y el de la crisis económica del 2008, Florentino subrayó que los clubes pequeños ya no pueden vender a sus estrellas a los ricos para financiarse y crecer. Y abordó la tempestad que se ha alzado en su contra. Ante el temor de que los clubes se marcharan, respondió que no teme ese escenario -que ha acabado pasando- porque "la situación es tan grave que todos están de acuerdo en llevar a cabo este proyecto y buscar una solución". "Necesitamos invitarlos en el momento adecuado porque ahora mismo hay mucha presión a su alrededor", manifestó sobre la ausencia de PSG y Bayern, regateó el consejo de recudir los gastos en lugar de sólo fijarse en ingresar más dinero y se despidió.

Lo cierto es que algo más de 48 horas ha durado la unión de los fundadores de la Superliga. Arsenal, Manchester City, Manchester United, Chelsea, Liverpool e Inter han hecho las maletas, acuciados por las potentes protestas de sus aficionados -en Stamford Bridge consiguieron que se retrasara el partido ante el Brighton-, la incipiente rebelión de sus futbolistas -Jordan Henderson publicó el posicionamiento de su vestuario contra la apuesta de su directiva- y las maniobra de Boris Johnson. El 'premier' amenazó con usar soluciones legislativas si seguían formando parte del proyecto alternativo.

Sin embargo, amén de la presión popular, subyace una motivación más prosaico. L'Équipe ha desvelado que la UEFA ha convencido a los británicos anunciando que "el fair play financiero será revisado y corregido". Esa norma, según se ha sabido, será flexibilizada para aquellos que no compitan en la Superliga y "se reestructurará en esencia y ciertamente en forma". Esto es, se va a ser mucho más permisivo con los desfases en los balances económicos de los equipos. Se va a retrotraer a décadas pasadas, cuando no había control alguno a los desembolsos que rompían la competitividad de los torneos.

De este movimiento se benefician, como es obvio, aquellos conjuntos que tengan una propiedad abrumadoramente millonaria. Los clubes con Estados como apoyo monetario, como el PSG o el Manchester City, disfrutarán sobremanera de esta ventaja. Pero también los que se benefician de los petrodólares, como el Chelsea. En un paisaje sin límite de gasto, la brecha entre el escueto ramillete de equipos que se pueden permitir pagar 220 millones de euros, aún en pandemia, y el resto se va a multiplicar con una alta probabilidad.

Esa es la solución que han aceptado los clubes ingleses para recular y dejar en la estacada a un proyecto que pretendía arrebatar el monopolio a UEFA y FIFA. Ceferin ha puesto la guinda a su estratagema, que propulsa la relevancia de los Emiratos Árabes, atizando a dos presidentes que forman parte de directivas que salen endebles de este lance. Sobre Andrea Agnelli, dirigente de la Juventus y presidente de la Asociación de Clubes Europeos (ECA, por sus siglas en inglés), relató que "probablemente sea la mayor decepción de mi vida. Nunca había visto a una persona que pudiera mentir así. Le llamé por teléfono el sábado y me dijo que sólo eran rumores, pero que me llamaría en una hora. Luego apagó el teléfono". El esloveno es padrino de una de las hijas del italiano.

Y puso el último clavo del ataúd de Ed Woodward, gestor del Manchester United que ha decidido salir corriendo de Old Trafford en cuanto concluya esta temporada. "Fui abogado penalista durante 24 años pero nunca tuve que tratar con gente así. Me llamó el sábado pasado y me dijo que estaba muy satisfecho con las reformas propuestas (la nueva Champions) y que las había apoyado al 100%. Y en cambio ya había acordado otra cosa", se quejó Ceferin, quien llamó "serpientes" a los mandatarios que han gestado la Superliga. Y que va ganando la guerra por el momento, para estruendoso festejo de los hinchas que han vencido la batalla de las calles.

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