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TRIBUNA

Vacunas para todos

Jesús Romero-Trillo
viernes 23 de abril de 2021, 20:19h

Hay algunas palabras que describen el modo concreto de relacionarse dentro de una sociedad. Un claro ejemplo de este fenómeno es el término “guanxi”, que se refiere a los compromisos mutuos adquiridos tras realizar un favor a alguien en China. Lo más interesante del concepto es que representa los lazos estables entre los implicados e incluso entre sus familias a lo largo del tiempo. Tener expectativas sobre el comportamiento de los demás y ser conscientes de lo que los demás esperan de nosotros, nos orienta a navegar por el mar de las relaciones sociales: el otro es diferente a mí, le necesito porque me complementa. De hecho, y contrariamente a lo que se piensa muchas veces, las diferencias nos unen.

Una de las consecuencias de la globalización ha sido la progresiva eliminación de la diversidad en muchos ámbitos de la vida. Cuando podíamos viajar libremente teníamos la sensación de libertad, y seguridad a la vez, de poder acceder a nuestro email y nuestras webs preferidas en cualquier parte del mundo y, aunque nos sintiéramos cosmopolitas, comer en restaurantes que sirvieran comida de nuestro país, o en su defecto, comida rápida que es igual en todas partes. Poco a poco nuestra sociedad iba perdiendo el gusto por la diversidad para poder sentirnos siempre como en casa, con la seguridad de encontrar siempre lo mismo, como sucede los aeropuertos o en los centros comerciales. Ahora, quizá por primera vez en la historia reciente, hemos experimentado lo que significa la globalización desde otro punto de vista: el de la enfermedad.

La sociedad que está surgiendo a partir del Covid-19 está creando nuevas formas de desigualdad sanitaria, de educación, de acceso a las comunicaciones y de bienestar económico. Las diferencias aumentan velozmente no solo entre clases sociales sino también entre generaciones y entre países ricos y pobres. Como ejemplo elocuente de este hecho, a fecha del 3 de abril de este año únicamente se habían administrado alrededor de 637 millones de vacunas en el mundo, el equivalente a 8,3% de la población global. En el caso de África, se había vacunado únicamente al 0,9% de la población.

Ante esta desigualdad, el director de la Organización Mundial de la Salud, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha afirmado recientemente que el mundo está “al borde de un catastrófico fracaso moral, a menos que se tomen medidas urgentes para garantizar una distribución equitativa de las vacunas”. De la gestión y equilibrio de estas desigualdades a corto plazo dependerá el bienestar y el futuro de millones de personas, también el nuestro.

La crisis del Covid-19 no es solo sanitaria, sino moral. Es una crisis de confianza. La frase del Papa Francisco, “todos estamos en la misma barca”, ha resultado profética. Todos somos importantes y responsables para detener la pandemia, pero no se habla de cuándo llegará la vacuna a los llamados “sin papeles” o a las personas sin hogar. Es el momento de exigir vacunas para todos.

@jromerotrillo

Jesús Romero-Trillo

Catedrático de Filología Inglesa en la UAM

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