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ISIDRO FAINÉ

sábado 24 de abril de 2021, 17:46h
Catalán hasta la médula y, por eso mismo, español de corazón, Isidro Fainé, conforme a la encuesta...

Este artículo aparecido en El Mundo, del que es autor Luis María Anson, académico de la Real Academia Española y Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, fue reproducido íntegramente por Google y suscitó incontables comentarios en las redes sociales. Lo publicamos a continuación.

Catalán hasta la médula y, por eso mismo, español de corazón, Isidro Fainé, conforme a la encuesta publicada por Iberonews sobre los 150 españoles más destacados del siglo XX, figuraba entre los diez mejores empresarios. Hijo de campesinos iletrados, creció en una casa sin agua ni electricidad. Adolescente, trabajaba en una tienda de reparación de bicicletas. Sin la menor presunción, sin aspavientos populistas, llegó a presidir el mayor Banco de la nación española. Ojos de centinela, huyó siempre de las zahúrdas políticas y de los fuegos artificiales. De Isidro Fainé he dicho en alguna ocasión que es la moderación, es la prudencia, es el buen sentido, es la firmeza de ideas, es la flexibilidad para los que con él no coinciden, es el trabajo permanente, es la sagacidad en el análisis de los problemas económicos y financieros. Desde su alfar catalán, hace oídos sordos a las palabras entumecidas que le acosan a izquierda y a derecha.

En el cénit de su prestigio, Fainé se puso al frente de la Fundación La Caixa, a la que ha situado entre las cinco más importantes del mundo, dotándola con un presupuesto anual de 600 millones de euros. Impulsa cada año más de 50.000 actividades con 15 millones de beneficiarios en todo el mundo, las dos terceras partes en España. La Comisión Europea se ha rendido a su sabiduría y le otorga relevantes cantidades para becas posdoctorado. “Sans la liberté de blâmer, il n’est point d’eloge flatteur”, escribió Beaumarchais, pero yo no encuentro motivos de crítica que robustezcan el elogio.

En el año 2014, la implacable auditoría de Oliver Wyman subrayó la salud de la Banca española, que se encuentra entre las más sólidas del mundo. Lo que entró en crisis en España fue una serie de Cajas gestionadas por políticos ignaros, dedicados a beneficiar a sus parientes y paniaguados. Fainé sorteó la crisis con extraordinaria eficacia y, sin perder el sentido del equilibrio, convirtió a La Caixa en la admirable entidad financiera que enorgullece a España.

Sería yo un miserable si no hubiera escrito hoy estas líneas, cuando ciertos problemas marginales arañan a Isidro Fainé. Puedo afirmar que, a lo largo de mi dilatada vida profesional, es uno de los hombres más honrados que he conocido. Sus valores humanos están muy por encima de los éxitos alcanzados en el mundo financiero y que tanto han beneficiado a Cataluña y a España.