El jugador de Ohio es uno de los altavoces más importantes en la lucha contra la brutalidad policial en Estados Unidos.
Para encontrar un poder de influencia de un deportista tan grande como el que tiene LeBron James en la sociedad estadounidense hay que buscar mucho. El astro de Los Ángeles Lakers se ha demostrado como una figura revolucionaria desde el prisma ajeno a las canchas. Convertido en un icono del baloncesto mundial, el cuatro veces ganador de la NBA ha construido un red de iniciativa destinadas a dar voz, sin intermediarios, a figuras afroamericanas. En la cúspide de ese proyecto figura la plataforma de entretenimiento llamada Uninterrupted.
Desde ese altavoz, 'King' James ha promocionado la crítica a la brutalidad policial contra las minorías raciales. Con figuras de dimensión planetaria apoyando esa repulsa. No es nuevo este activismo del héroe de Cleveland: hizo campaña en favor de Hillary Clinton en las elecciones presidenciales que la demócrata perdió ante Donald Trump. Y desde entonces se ha empeñado en atacar al magnate devenido en ocupante de la Casa Blanca. Sin concesiones.
Participante destacado de una liga profesional en la que el 83% de los jugadores son afroamericanos -según el informe del Instituto para la Diversidad y la Ética en el Deporte-, James le espetó esto a Trump cuando el dirigente atacaba a los Golden State Warriors por negarse a ofrecerle el anillo, dentro del protocolo habitual: "¡Tú, golfo! @StephenCurry30 ya dijo que no iba a ir. Así que por eso ya no hay invitación. Visitar la Casa Blanca era un gran honor hasta que apareciste tú".
En 2016, Colin Kapernick, quarterback de San Francisco 49ers, protestó contra la violencia policial arrodillándose durante la interpretación del himno de Estados Unidos. Un buen puñado de sus colegas dentro de la NFL le siguieron, ganándose este calificativo por parte del presidente del país: "Hijos de puta". Ese episodio se constituyó en un punto de inflexión que posicionó a las dos ligas más potentes de Norteamérica, cuando menos, con recelo ante el mandatario. En paralelo, los partidos de baloncesto se llenaron de equipos con camisetas en las que denunciaban las muertes de jóvenes negros a manos de agentes. Y el movimiento 'Black Lives Matter' germinó, con LeBron como uno de sus propulsores.
Hasta que en 2020 se detonó el escándalo tras el asesinato de George Floyd. Su "I can’t breathe" ("No puedo respirar") llegó a todos los rincones de un planeta confinado por la pandemia. James se había remangado para poner al servicio de una causa concreta todo el potencial de influencia de su palabra. El objetivo era este: echar a Trump del Despacho Oval. Para ello, multiplicó sus pronunciamientos de calado social y se implicó de forma sobresaliente en la iniciativa que instaba a las minorías raciales a votar en las elecciones.
Activó ‘More Than a Vote’ ('Más que un voto'), una extensión de ‘More Than a Athlete’ ('Más que un atleta'). Herramientas ambas para producir contenidos que influyeran en la opinión pública y sensibilizaran sobre el trato que reciben los afroamericanos. Se impusieron como meta convencer a sus conciudadanos de la necesidad de registrarse para participar en el proceso electoral. Estrellas de la NBA y la NFL le apoyaron y sus mensajes aterrizaban, como poco, en los móviles de los 122 millones de seguidores que tiene el referente de Akron.
Y llegó el tramo en el que el baloncesto volvía a la actividad, para desarrollar los playoffs en la burbuja de Disney. Allí se desplazó LeBron. Y usó los micrfóno para decir esto en su primera comparecencia: "Lo primero que quiero es seguir arrojando luz sobre el caso de Breonna Taylor y que haya justicia para su familia y se sepa todo sobre esa situación. Queremos que los policías que cometieron ese crimen sean arrestados". Se preguntó si era necesario que hubiera una filmación para que las autoridades se tomaran en serio todos los casos de actuación policial polémica contra afroamericanos -las cifras contemplan más de 1.200 ciudadanos negros asesinados por un disparo de la Policía en el último lustro-.
"¿Es eso lo que necesitamos, un vídeo de Breonna siendo asesinada, para que nos demos cuenta de lo mala que es esta situación? De esto se trata, de lo que está bien y lo que está mal. Y esta situación es mala a ojos de cualquiera que la vea. Y no sólo aquí en América, sino en todo el mundo. Es un momento en el que vamos a ser escuchados, nos importe el tema o no, y eso es lo que vale. Sabemos que un paso para otra gente significa que nosotros tengamos que dar cinco. Lo sabemos y es lo que nos hace estar tan unidos y ser tan poderosos, tan únicos, después de todos los obstáculos que hemos superado en la vida. Pero es desolador igualmente. Y no se entiende si no eres una persona de color. Es normal que lo sintáis por ellos, pero los blancos no pueden entender realmente lo que es ser negro en Estados Unidos", denunció.
Estas declaraciones las hizo antes de que Jacob Blake, un joven negro que vivía en Kenosha (Wisconsin) fuera tiroteado hasta la muerte por un grupo de policías. "¿Y os seguís preguntando por qué decimos lo que decimos de la Policía? Que alguien me diga qué cojones es esto. Es, exactamente, otro hombre negro convertido en diana. Esta mierda está tan mal y es tan triste... lo siento mucho por él, por su familia y por nuestra gente. Queremos justicia", proclamó tras conocer la noticia. Y los playoffs quedaron en el aire, ante el boicot de hasta cinco equipos -con Bucks y Lakers a la cabeza-. El resultado de las exigencias de James y compañía, en posición de poder al amenazar un negocio millonario, se concretó, entre otras cosas, en que los centros de votación en ciudades con amplia representación norteamericana se multiplicaron por 10. Y el nacido en Akron consiguió 40.000 voluntarios para ayudar en los comicios. Este fue el fruto: 300.000 ciudadanos votaron en los 40 centros deportivos convertidos en espacio electoral y otros miles lo hicieron en varias canchas de franquicias de la NBA. Y Trump perdió.

(Twitter: @KingJames)
Sabedor de ese tremendo poder de influencia, James ha reaccionado con contundencia al asesinato de Ma'Khia Bryant. La adolescente, de 16 años, fue tiroteada por un policía en Columbus (Ohio). Justo en las horas en las que se conoció el veredicto del juicio contra el agente que mató a George Floyd. El legendario jugador de baloncesto publicó en sus redes sociales una foto del policía y este mensaje: "Eres el siguiente".
La polvareda regada por lo que se consideró como una amenaza hacia el agente llevó a LeBron a borrar su tuit. Y se explicó así: "Estoy tan cansado de ver gente negra asesinada por la Policía. Quité el tweet porque se usa para generar más odio. No se trata de un solo agente. Se trata de todo el sistema y siempre usan nuestras palabras para crear más racismo. Estoy tan desesperado por más RESPONSABILIDAD". "¡El enfado no nos hace bien a nadie y eso me incluye a mí! ¡Sin embargo, recopilar todos los hechos y educar sí lo hace! Mi ira todavía está aquí por lo que pasó con esa pequeña niña. ¡Mi más sentido pésame por su familia y que prevalezca la justicia!", concluyó. En la última página de la larga narración del compromiso de este deportista con la sociedad estadounidense.