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PANDEMIA

Homicidios en residencias: el trágico adiós de un ser querido no debe quedar impune

Juan Gonzalo Ospina, abogado penalista en televisión.
Juan Gonzalo Ospina, abogado penalista en televisión. (Foto: Ospina Abogados)
EL IMPARCIAL
miércoles 28 de abril de 2021, 18:46h
El COVID-19 ha generado el fallecimiento de más de 29.000 personas en residencias en España hasta ahora, cifra que va aumentando día a día; sin embargo, la pandemia no ha sido la única causa de fallecimiento en residencias.

El pasado 2 de marzo se cumplía un año desde que la pandemia de la Covid-19 irrumpiera en nuestras vidas. Tras esa fecha el Gobierno actualizaba periódicamente, aunque sin determinar un criterio unificado, los fallecimientos de personas mayores en residencias, lugares donde la devastadora enfermedad ha tenido un mayor impacto.

Según los datos aportados por el Estado y las Comunidades a 18 de abril, datos que ellos mismos señalan como provisionales, en total 29.541 personas que vivían en residencias de mayores en España han fallecido a causa del coronavirus.

Pero desgraciadamente la pandemia no es el único motivo de fallecimiento en los hogares temporales o definitivos de muchos de nuestros mayores o personas dependientes, ya que son demasiados los homicidios imprudentes que se cometen en residencias de mayores o discapacitados en nuestro país, quedando muchos sin denunciarse al no saber los familiares las consecuencias penales que se establecen por la relación de causalidad entre la conducta descuidada o incumplidora de los cuidadores o responsables, y el resultado lesivo sobrevenido a nuestros mayores o dependientes.

Ante esta circunstancia contactamos con Juan Gonzalo Ospina, abogado penalista del despacho madrileño Ospina Abogados, quien nos aclara que “lo primero que debemos determinar ante un fallecimiento en una residencia, y del cual sospechemos que puede tener consecuencias penales para los cuidadores o responsables del centro, es si se trata de un delito de homicidio imprudente, delito de homicidio o delito de asesinato”, ya que cada uno de ellos tendrá aparejadas unas condenas penales y económicas diferentes.

Las diferencias entre los posibles delitos cometidos por los cuidadores son radicales, no solo en cuanto a su forma de comisión sino también en cuanto a las consecuencias legales previstas en los artículos 138 a 142 bis del Código Penal. Por su parte, en caso de determinarse que el delito cometido sobre Johanes fue un homicidio imprudente, las penas podrían llegar hasta los 4 años de prisión, que podría ser agravada con una pena de hasta 5 años y 6 meses de prisión si el juez considera que el hecho reviste una notoria gravedad; pero si se estima que el homicidio fue doloso, esto es, con la intención de privar a Johanes de su vida, las penas podrían llegar a los 15 años de prisión; y si además concurriese alguna o algunas circunstancias que constituyan el delito de asesinato, podríamos estar hablando de penas de hasta 25 años de prisión o incluso de la prisión permanente revisable.

Juango Ospina y Beatriz Uriarte de Ospina Abogados penalistas.

Recientemente se ha dado a conocer el trágico fallecimiento de Johanes, un joven autista de 28 años nacido en Perú, quien falleció el pasado mes de mayo, como consecuencia de un traumatismo craneoencefálico en una residencia para discapacitados de la Comunidad de Madrid y que actualmente se encuentra siendo investigado por los juzgados de instrucción de Madrid.

El letrado Ospina, especialista en delitos de homicidios y asesinatos, y representante de la familia de Johanes ante los tribunales, ha manifestado a este medio que el caso es complejo ya que en primera instancia el juzgado instructor había archivado provisionalmente el caso al concluir que se podría tratar de una muerte ocasionada por autolesiones del propio fallecido, sin embargo el tándem judicial formado por Juan Gonzalo Ospina y Beatriz Uriarte, recurrió en apelación a instancia de la familia ante la Audiencia Provincial de Madrid en donde se resolvió que los hechos tenían que continuar siendo investigados ante la probable existencia de un delito de homicidio imprudente, ya que la autopsia determinó que Johanes“murió de forma violenta” y que la causa de su fallecimiento “fue un traumatismo craneoencefálico”. Por ello el abogado penalista pide que se aclare quién fue la última persona que vio con vida al fallecido ya que sería el principal sospechoso de su fallecimiento.

El caso de Johanes continuará investigándose, pero desgraciadamente demasiados homicidios imprudentes, cuando no asesinatos, no están llegando a las salas de justicia por el desconocimiento de la ley por parte de las familias y allegados que normalmente se “bloquean” ante una noticia trágica, olvidando la posibilidad y la importancia de que se haga justicia con sus difuntos y además eviten que otros internos puedan correr el mismo destino.
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