cambio de estrategia económica
El futuro económico de Rusia está en entredicho
sábado 06 de septiembre de 2008, 21:28h
Por un lado la era de altas tasas de crecimiento está basada en factores que, bien son circunstanciales, bien están deteriorándose rápidamente. El primero de ellos son las reformas que introdujo Boris Yeltsin y que se pueden resumir en tres ámbitos de la política económica: la introducción de las instituciones de mercado que sustituyeron al socialismo, la privatización de las empresas y los recursos públicos y la apertura de la economía rusa al exterior.
Esa política permitió a Rusia beneficiarse de un segundo sector: la libre disposición de enormes recursos infrautilizados por el desastre económico propio del socialismo y que ahora pasaban a ponerse al servicio de una economía productiva. El tercero de los factores, más contingente que los dos anteriores aunque de largo alcance, es el de los altos precios del petróleo.
El más importante es el primero. Pero aunque ha habido algunos pasos adelante, como la introducción de un tipo marginal único del 16 por ciento, pero por lo demás parece seguir una receta segura para decir adiós al crecimiento. Está siguiendo una política de renacionalización que quedó bien clara con el asalto a Yukos. No sólo es un desprecio por la racionalidad económica, es también un claro mensaje a los inversores nacionales y extranjeros de que la propiedad privada no es segura y que cualquier gran empresa corre el peligro del robo. Russneft o Maquinarias Pesadas Unidas son otros dos ejemplos, entre los varios que se pueden citar.
La integración de la economía rusa en la globalización ha dado un claro paso atrás con la decisión del país de ignorar a la Organización Mundial del Comercio, lo que supone renunciar a de medio a un punto porcentual de crecimiento cada año, según el Banco Mundial.
Las reformas se han detenido y hay muchas áreas en las que son esenciales, como la educación o la sanidad. O las infraestructuras, que no han mejorado en los ocho años de la era Putin y que amenazan con convertirse en un cuello de botella para la economía rusa. Con tanto peso de la política en la economía, la corrupción es un resultado inevitable. Según Transparencia Internacional, sólo Guinea Ecuatorial es a la vez más rica y más corrupta que Rusia.