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Novela

Auður Ava Ólafsdóttir: La escritora

domingo 02 de mayo de 2021, 22:50h
Auður Ava Ólafsdóttir: La escritora

Traducción del islandés de Fabio Teixidó. Alfaguara. Barcelona, 2021. 189 páginas. 18,90 €. Libro electrónico: 8,99 €.

Por Aránzazu Miró

La escritora es la última novela de la islandesa Auður Ava Ólafsdóttir, cuyo título original Ungfrú Ísland se corresponde con mayor precisión con Miss Islandia, como así se ha presentado en sus traducciones a otras lenguas europeas. Y digo mayor precisión porque la novela, que efectivamente se refiere al proceso de una mujer dedicada a la escritura, denomina a todos sus personajes de forma simbólica como otra cosa que en realidad no son.

En Miss Islandia se podría convertir la protagonista si aceptara presentarse al certamen al que la invitan con excesiva insistencia y visos de abuso, como el poeta es la denominación de su novio que quiere serlo pero en realidad no escribe, o el marinero su gran amigo, que lo que en realidad intenta es ser figurinista de teatro.

En la novela nadie es lo que se dice, porque toda ella es una gran metáfora de lo inalcanzable. Hekla, la protagonista, que tiene nombre de volcán, desembarca en Reikiavik con una ligera maleta y su máquina de escribir para dedicarse a ello, su gran afán, aunque para conseguirlo tenga que encontrar un trabajo: si ese le ocupa nueve horas y duerme siete, su cálculo es que le quedan al día ocho horas para escribir y leer; disciplina no le falta, y sus manuscritos avanzan.

Sin embargo, otra cosa será conseguir su reconocimiento como escritora: la publicación. La novela se sitúa en 1963, algo que, como tantas otras cosas de la obra, plena de simbolismos, tendremos que averiguar por el contexto social; el más evidente, el discurso de Martin Luther King Tengo un sueño en la marcha sobre Washington por el trabajo y la libertad que sucede el 28 de agosto, o la erupción volcánica que el 14 de noviembre emergió en aguas de Islandia dando origen a la nueva isla de Surtsey. Los volcanes como fuerzas destructoras pero también creadoras adquieren gran simbología en la historia. Pero también el asesinato en Dallas del presidente Kennedy que conmociona al mundo (también a Islandia) cuando la novela se acerca a su final.

La realidad más latente es la situación social de la mujer: «el mundo no es como a ti te gustaría. Eres mujer. Acéptalo», le dirán a la protagonista; pero también la tolerancia hacia la homosexualidad, que asimila a la reivindicación de igualdad racial en América: «según King, el problema de los negros es también el problema de los blancos» -dirá Hekla, a lo que responde su amigo Jon John: «el problema de los homosexuales es también el problema de quienes no son homosexuales». Un contexto en el que se oye la frase de que «el devenir de la humanidad está en manos de tres chalados y se avecina la destrucción total» que nos recuerda que el fondo de la cuestión sigue siendo ahora el mismo.

La novela, galardonada con el Premio Médicis étranger y el de los Libreros de Islandia y finalista en otros, está escrita con muchísima sutileza y lenguaje preciosista, de forma que su lectura resulta fascinante, más allá de las semblanzas simbólicas que no para de enviarnos. Parte de esa sutileza reside también en acercarnos a los mensajes que ya en 1963 podía captar una persona que tuviera interés por la cultura, citando una frase de Una habitación propia de Virginia Woolf sin nombrarla, proponiendo leer a Sylvia Plath sin dar su nombre o recordando la existencia del Segundo sexo de Simone de Beauvoir. Todas esas lecturas y cuántas más que sobrevuelan el libro nos recuerdan qué poco hemos avanzado socialmente, aunque la impresión superficial sea otra. Porque solo con el final resolveremos si nuestra protagonista, además de escribir, consigue convertirse en esa Escritora del título.

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