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Las ladillas voraces pegadas al culo caliente de la democracia

Diego Medrano
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diegomedranotelefonicanet /12/12/23
jueves 06 de mayo de 2021, 20:10h

Lo contaba Cela, último Premio Nobel de nuestras letras patrias, en varias de sus novelas experimentales (Madera de boj, Cristo versus Arizona): “Lo mejor contra las ladillas es Ladillol, que además es barato, eficaz y producto nacional”. Falta Ladillol, a granel y barullo, en la actual democracia española. Isabel Díaz Ayuso ha sido la campeona de las elecciones madrileñas, victoria indiscutida, corona olímpica, el mayor voto en diferentes sectores sociales (la más votada en San Blas, Puente Vallecas y por ahí, a doble espacio, todo seguido). Lo hizo como creyó conveniente, se jugó la silla y su victoria es de libro. Arrasó. ¿Qué pasa ahora con los competidores? Por ahí comienza el ladillamen, la poltrona demócrata, no soltar el sueldo, morder la prebenda hasta sangrar la encía. Pierden y a sus votantes les piden paciencia.

El padre Gabilondo, empecemos. El peor resultado socialista en treinta o cuarenta años. Felizón y destartalado, sigue con sus arengas, no renuncia desde sus 72 años al rango y dice que no piensa dimitir, pese al cabreo monumental de Izquierda Socialista, harta de plantas trepadoras por la fachada de su ideología pura. El padre Gabilondo se levanta pronto, se coloca la toca hasta las cejas y la jornada por delante es dura: maitines, laudes, tercia, sexta, nona, vísperas y completas. Hay veces que cae derrengado, azada en mano, en el huerto de las coliflores, bajo un sol de justicia. Dios está entre las perolas, la inspiración nos pilla trabajando, no pasa nada, paciencia y barajar, la cuenta engorda y hay bailes simpáticos por esto del Imserso, donde el labio belfo se hace leporino al roce y rasga con hembra veterana, labio como el de Rajoy cuando le preguntan por los sobres.

Bal, Edmundo Fatal, hunde su partido. Pierde 26 escaños de golpe. Agárrate que hay curva. Desaparecen de Madrid las siglas. Dice tal luminaria, entre cañas de cerveza y pantalones de ciclista muy ceñidos, zona Arroyo del Fresno, que hay que seguir intentándolo, dentro de dos añitos justos, apenas un plís. La barbita, la arenga de los bares, yo soy muy de bares, el cuento del barrio copiado de Ayuso cuando ella no dijo de nada abrevar en ellos. Nada, machote, nada de nada. Un cero. Hundes la nave en ese mar entero de ti mismo, porque no hay otro, pero con el aguijón bien clavado, no sueltas a la presa, que son tus compañeros. A seguir intentándolo, sí. Cómo no. Una completa tomadura de pelo para votantes, crédulos, incrédulos y mediopensionistas. Una estafa, en toda regla, porque el voto es confianza, y sí no la tienes, vete. Puedes escuchar la versión de La Húngara o Las Grecas: “¡Vete!”. La desfachatez es bochorno ajeno.

Pablo Iglesias, El Coletas, con su ceño arrugado, desarrugado al irse, sentó cátedra ejemplar. Ahorra a Papá Estado cerca de doscientos mil pavos en seguridad privada. Marea a Mamá Roures para un futuro programito de nada en Mediaset, cobra otros cinco mil napos de nada ahora durante catorce meses, se muda a la “urba” de los Bardem, y a vivir que son dos días. La Tuerka, bajo cheque iraní o de puro Roures, sí, puede seguir contándonos, como en su tesis doctoral (la dirigida por Heriberto Cairo Carou, en la web de la Complutense, 574 páginas), que todas las guerras son movimientos sociales enmascarados (desde la de los Treinta Años a la Primera y Segunda Mundial, pasando por las Napoleónicas, sin la menor dialéctica entre estados, ¡la virgen!), y que la Teoría de la Relatividad, como dijo en antena en noviembre hace un año, venía de Newton. Einstein, ni por el forro. Amigo: los Principia Mathemática son de Newton, padre de la gravitación universal, la Relatividad es de Einstein, el despeinao, el del bigotón.

Iglesias es una paella que ahora, en la reserva, merece tomarse en frío y no recién servida: Mayo del 68, Berlín del 88 contra el Banco Mundial y FMI, Seattle del 99 contra la Organización Mundial del Comercio, Primavera de Praga y la Escocia con gaita rojinegra contra el 68, Black Bloc vestidos de negro como nuevos anarquistas. El 15M (hace siete años) culmina ahora en este 4M (despedida de soltero). Mucho Subcomandante Marcos e Indigenismo, sí. Mucho Socialismo utópico: renunciar a toda revolución industrial para regresar a la sociedad precapitalista. Cojonudo. Mucho MRG: Movimiento de Resistencia Global. La izquierda que quiere vencer a la Ultraderecha es: pacifismo, ecologismo, feminismo y movimiento gay. Raúl del Pozo se lo preguntaba desesperado: “¿Para cuándo una izquierda dura que haga frente a la Ultraderecha?”. Con hipismo floreado solo podemos fumar petas juntos. La izquierda libertaria –la asamblearia- solo es una fiesta del copón.

Errejón y Mónica García sí pueden pedir paciencia a sus filas, porque llegaron al sorpasso socialista y no han hecho más que subir en votos, sin un duro, a micrófono puro, canino y pelado. Basta de caraduras. Ladillol para aquellos que conciben la política española como su empresa o cuenta corriente particular. Banquillo, banquillo y banquillo para los perdedores. Es el juego de todos quien los echa del campo. Nos va la vida en la decencia, que es siempre la manifestación estética de la ética. No hay que entrar en complejas disquisiciones formales ni teóricas. Es simple cuestión de bien nacidos.

Diego Medrano

Escritor

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