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ENTREVISTA

Miriam Tey: “El atropello de derechos a los constitucionalistas es una realidad absoluta en Cataluña”

Un grupo de personas de independentistas se manifiesta en Barcelona por la libertad de los políticos presos.
Un grupo de personas de independentistas se manifiesta en Barcelona por la libertad de los políticos presos. (Foto: EFE/Marta Pérez)
Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
sábado 08 de mayo de 2021, 09:17h
Consenso y Regeneración, al servicio de las asociaciones civiles constitucionalistas.
Miriam Tey, miembro de la junta de Consenso y Regeneración.
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Miriam Tey, miembro de la junta de Consenso y Regeneración. (Foto: Miriam Tey)

Consenso y Regeneración es una plataforma independiente al servicio de las asociaciones civiles constitucionalistas que tiene entre sus objetivos denunciar los abusos que se cometen a los derechos civiles por parte de instituciones y gobiernos.

Hay que recordar que, recientemente, ante la campaña de acoso, descrédito y difamación que desde ámbitos independentistas se dirigió contra Javier Cercas por dar su opinión sobre la calidad de la democracia española, Consenso y Regeneración manifestó su solidaridad con el escritor e hizo pública su protesta. La polémica puso de manifiesto hasta qué punto la libertad de expresión está coartada en Cataluña.

Miriam Tey es miembro de la junta de Consenso y Regeneración y en una entrevista a El Imparcial ha denunciado que en “Cataluña hay dos raseros” porque “la libertad de expresión del nacionalista es total y la del que cree en en el Estado de Derecho y la Constitución es cero”. La ex vicepresidenta de Societat civil Catalana tiene claro que “el atropello de derechos a los constitucionalistas es una realidad absoluta en Cataluña”.

¿Qué es Consenso y Regeneración?

Somos un grupo de personas presididas por Joaquín Villanueva, un empresario que fundó en su día Sociedad Civil Navarra y que es miembro también de la Fundación Juan Boscá, que han firmado con asociaciones constitucionalistas un objetivo de consenso para ser altavoz de todas sus actividades e intentar, por un lado, amplificarlas tanto en redes como en prensa y, por otro, dar una agenda de las actividades que llevan a cabo.

Entre los objetivos, denunciar los abusos que se cometen a los derechos civiles por parte de instituciones y gobiernos; encontrar aquellos puntos entre todos los partidos políticos que son espacio común, que nos reúnen en torno a la Constitución; y hacer una apuesta por proponer nuevas fórmulas que regeneren nuestras instituciones y que desde la sociedad civil se hagan propuestas a los partidos políticos que nos lleven a una convivencia mejor.

¿Resulta difícil trabajar por la unidad de España en España?

Por mi experiencia te diría que es bastante difícil. Fundamentalmente por dos motivos: uno, porque coordinar y organizar la sociedad civil en la que trabajamos la mayoría de forma voluntaria ya tiene su dificultad intrínseca; y dos, porque la mayoría de los que estamos trabajando en la sociedad civil no queremos enarbolar ideología ni alinear a la gente de la sociedad civil en torno al nacionalismo español.

Sería muy fácil contrarrestar el relato nacionalista con otro relato nacionalista, es decir, contra los separatismos, nacionalismo español. Eso es lo que no queremos hacer. Queremos combatir el nacionalismo con Estado de Derecho, Constitución y comportamiento cívico positivo. Esto es un relato mucho menos romántico, menos motivador, populista y por tanto más duro para trabajar. Es mucho menos comercial.

Nos dificulta también que haya también tantas asociaciones y gobiernos, como por ejemplo el catalán, que se dediquen a subvencionar aquellas organizaciones que trabajan por el nacionalismo separatista. Nosotros no tenemos ninguna organización, ni siquiera el Estado, que nos ayude en nuestros fines.

¿Qué es lo que más os preocupa en Consenso y Regeneración?

Lo que más importa a casi todas estas asociaciones a las que representamos es que la vida política y democrática se mueva en unas coordinadas de información real. Ya no digo verdadera, digo real, que se ajuste a hechos fácticos, que se obvie todo aquello que son falsas noticias, propaganda y construcciones de mundos utópicos que no existen construidos a través de los medios de comunicación, muchas veces subvencionados, y de lo que se imparte en las escuelas, que son relatos delirantes sobre lo que quieren construir y que no existe. Para conseguir eso cualquier estrategia es válida.

Nosotros queremos combatir las fake news con información real y denunciar los abusos que se hacen, sobre todo, desde el poder. En Cataluña hay, y ha habido durante estos últimos años, muchísimos.

¿El atropello de derechos a los constitucionalistas es una realidad?

El atropello de derechos a los constitucionalistas es una realidad absoluta en Cataluña. De hecho, estamos preparando un libro con cerca de 50 firmas de personas que han sufrido estos atropellos en primera persona desde el punto de vista jurídico, social, de educación, desde el punto de vista de la lengua… No tiene título todavía, pero sería algo así como El libro negro de los atropellos nacionalistas. La idea es ir relatando lo que ha ocurrido en Cataluña.

Los atropellos han sido de todo tipo. Desde el ámbito jurídico, donde ha habido muchas ensoñaciones por lo que supuso la sentencia del 1-O, hasta los atropellos con la lengua, con el castellano, una lengua que está siendo atropellada en Cataluña, y pasando por atropellos personales, como las dificultades que tienen funcionarios para poder desarrollar su carrera porque les ponen palos en la rueda porque no están dentro de la ideología nacionalista o familias que han tenido que dejar sus pueblos y sacar a los niños del colegio por el ‘bulling’ al que eran sometidos sencillamente por pedir algo que es legal, que es un 25% de horas lectivas en castellano en la escuela.

¿Son habituales casos como el acoso del independentismo al escritor Javier Cercas, defensor de la Constitución?

Tengo conciencia de que en Cataluña estamos sufriendo atropellos desde hace muchísimos años. Recuerdo como Jordi Pujol dijo desde el balcón de la Generalitat “de ética y moral hablaremos nosotros” o “esta pregunta ahora no toca”. Los abusos de poder en Cataluña llevan ya mucho tiempo y están sistemáticamente programados. Lo trágico es que ahora esos abusos se están convirtiendo en sistema de manos de los socios de Gobierno, los nacionalistas, los separatistas y los filoetarras.

A pesar de esta conciencia que tenemos algunos desde hace muchos años en la que nos cuentan una historia con la que te das cuenta de que Cataluña es una anomalía, porque te explican un pasado que por hechos sabes que no es, que te explican un futuro que es inviable y cuando te relatan un presente en el que tú no existes, empiezas a darte cuenta de que esto es realmente peligroso. Es un delirio que amenaza la vida de los ciudadanos en Cataluña.

El problema es que los que hemos delatado este hecho hemos sido acusados de exagerados, fachas, nacionalistas españoles y otros atributos que no se ajustan a la realidad. La desgracia para Javier Cercas y la suerte para Cataluña es que cuando han llegado a la acusación a una persona como es él, que se ha declarado ideológicamente de izquierdas no han podido decírselo en estos términos, porque, obviamente, no es facha.

Entonces, ¿hay libertad de expresión en Cataluña?

En Cataluña hay dos raseros. La libertad de expresión de nacionalista es total y la libertad de expresión de la persona que cree en el estado de derecho y en nuestra Constitución es cero. Cuando los que defendemos la Constitución nos expresamos nos dicen que tensamos la cuerda, que crispamos, que violentamos y que fomentamos el odio y la división.

Yo creo que es absolutamente al contrario. Cuando tú cumples las leyes que te has dado democráticamente y has consensuado, como es una constitución, en España, el que está rompiendo las reglas y generando odio y división son los que quieren salir de este rin democrático y saltarse las leyes porque ellos creen que su ideología es superior a la del resto.

El supremacismo de los catalanistas llega hasta el punto de que ya no solo su etnia, lengua y cultura es mejor que la del resto de España, sino que además sus ideas y sus creencias son mejores que las de los demás. Se convierte prácticamente en una especie de religión o secta.

¿En qué punto está en castellano en los colegios? ¿Se está haciendo algo desde el Gobierno para que se cumpla la ley?

Esto es algo que venimos denunciando desde hace muchísimo tiempo. La mayoría de personas que no lo viven nos dicen que esto es una exageración, que no es posible, etc. Pero esto es así. Todavía, a pesar de una sentencia del Tribunal Superior de Justicia que decía que esta inmersión lingüística era tan abusiva que había la obligación de impartir al menos el 25% de las clases en castellano en todo el sistema educativo, esto no se ha cumplido y se sigue sin cumplir.

Se denuncia, pero hay un problema. Es muy fácil enarbolarte tú a ti mismo como héroe de tu vida, pero poner en peligro a tus hijos es algo muchísimo más complicado. Muchos padres ponen en riesgo a sus hijos en los colegios por defender que estudien una serie de horas en castellano: les han puesto camisetas de otro color, los han excluido de sus cumpleaños, profesoras que han agredido a estos niños, verbalmente e incluso físicamente…

Por un derecho de sus hijos no quieren ponerle en riesgo. Esto es para mi uno de los temas más delicados en Cataluña y más difíciles de luchar para los que deberíamos de tener defensas más activas desde el Gobierno de España.

Y sobre la situación política actual en Cataluña tras las elecciones, ¿llegarán a un acuerdo JxCat y ERC o habrá que repetir los comicios?

Parece que esta es la prueba fehaciente de que en realidad ni unos ni otros quieren la independencia de Cataluña. Es muy posible que haya muchas personas convencidas de que eso es lo que quieren. Pero los que realmente no la quieren son los políticos porque donde mejor se mueven es en este campo, conservando su gueto de poder, prometiendo esa tierra prometida a los catalanes de buena fe que han creído en ese cuento.

Pero como saben que es inviable y que, además, si lo fuera, sería en detrimento de sus privilegios y en detrimento de la economía de Cataluña, como hasta ahora, porque no hemos visto más que una progresión de pérdidas, este estadio les conviene muchísimo. No se ponen de acuerdo porque esa tierra prometida no es una tierra deseable realmente.

Creo por esto que la verdadera frustración de los catalanes ha sido la práctica desaparición de Ciudadanos, que era una esperanza de conseguir realmente una Cataluña como la que había existido, internacional, abierta, moderna, rica, con iniciativas y no una Cataluña cerrada, ombliguista, delirante… Esa promesa que teníamos de realidad con Ciudadanos se ha venido abajo y esa es una gran tristeza que vivimos ahora en Cataluña.

Por otra parte, el PSC, que con Salvador Illa parecía que podía derivarse hacia una política más sensata, con esas equidistancias que no hacen más que pervertir la democracia, además con esa especie de moderación inexistente, porque ante el abuso del poderoso, ante la pena de muerte, ante el machismo no puedes tener una actitud moderada, hay que tener una actitud de oposición.

No se puede ser moderado ante el nacionalismo, que es supremacista, xenófobo, lo único que tiene que hacer es enfrentarte a eso para después, en un ámbito democrático y real, ponerte a pactar y a dialogar. Pero en el rin democrático, no fuera de él.

Y para terminar, ¿qué va a pasar con Carles Puigdemont?

Me parece un holograma. No es un político, es un holograma. Se le enarbola cuando interesa y lo apagan, como si fuera un ordenador, cuando su ruido les supone un inconveniente. Ya tiene porque importancia el papel de Puigdemont. Se podría quedar en el hiperespacio y no volver nunca más, que sería lo que más nos convendría.

Y si vuelve, que se ajuste a la ley como el resto de políticos presos, no de presos políticos, que es algo que hace mucho daño a los que realmente han luchado por la democracia y han tenido que pasar por la cárcel. Esos sí que merecen todos los respetos. En una democracia como la nuestra no hay presos políticos.

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