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FÚTBOL

Las luces y sombras que enfrenta un niño que vive en la cantera del Madrid, según Cañizares

Las luces y sombras que enfrenta un niño que vive en la cantera del Madrid, según Cañizares
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(Foto: Twitter: @santicanizares)
sábado 08 de mayo de 2021, 16:24h
Lucas llegó a la 'Fábrica' con 12 años, dejando a su familia atrás. Está a un paso de incorporarse al Castilla y ya ha jugado para la selección española Sub-19.

El número de niños que, cada año, intentan acceder a las canteras de los clubes de fútbol más importantes del planeta resulta insondable. El sueño de disfrutar del deporte y llegar tan alto como sus ídolos sigue siendo la gasolina que alimenta la dimensión internacional del balompié. Pero, cierto es también, que los que alcanzan el profesionalismo representan un porcentaje ínfimo de todos los que se lanzan a esa aventura. Y de esa élite, sólo un puñado escueto se transforman en las estrellas que inspirarán a las generaciones siguientes.

En esa rueda evolutiva se embarcan, amén del menor de edad en cuestión, familias enteras. La esperanza que constituye que el joven proporcione una vida más acomodada a su entorno supone una presión generalizada en la multitud de chicos y chicas que se involucran, con toda su voluntad, para dar el rendimiento que pueda atraer a los ojeadores. Mas, la senda está regada de problemas. Agentes que tratan de pescar negocio con jugadores de edad muy temprana revolotean sin cesar cuando hay talento y se mezclan con familiares que disparan la exigencia hasta lo dañino. Con eso, y otras muescas resbaladizas, ha de lidiar un aspirante a futbolista. Y, también, sus progenitores.

De todo esto ha hablado en reiteradas ocasiones Santiago Cañizares, portero emblemático del mejor Valencia de la historia y partícipe en el Real Madrid o la selección española. El también piloto de rallies y analista futbolístico, en radio y televisión, lleva meses desarrollando un proyecto en Youtube. Usa esa plataforma para ofrecer consejos y reflexiones relacionadas con el día a día del fútbol. Con especial atención a los más jóvenes y a las trampas que esconde la aventura balompédica.

Precisamente, sobre este asunto ahondó en uno de sus primeros vídeo. Y en aquella filmación prometió que iba a publicar el testimonio de su propio hijo, Lucas Cañizares, quien forma parte de la disciplina del juvenil del Real Madrid, club en el que ha llegado a entrenar con la plantilla de Zinedine Zidane. Pues bien, el portero retirado y el guardameta que está empezando han charlado largo y tendido esta semana, para aclarar la realidad, con sus luces y sombras, del paso por la cantera de un equipo de rango mundial.

"A los seis años iba al colegio. Lo único que hacía era jugar, arriba y abajo, en la casa o en el cole (...) Con el tiempo me di cuenta de que me hacía ilusión jugar en un equipo porque todos mis compañeros de clase jugaban en equipos. Me hacía ilusión poder jugar con ellos los fines de semana e ir a entrenar después del colegio", avanzó. Y añadió que "quería jugar en un equipo grande y no sabía cómo hacerlo", antes de declarar que su padre le convenció de trabajar duro para ganarse la oportunidad que tanto buscaba.

Preguntado por el momento en el que el Madrid contactó con Cañizares para que el niño de 12 años se incorporara a la Ciudad Deportiva de Valdebebas, Lucas explicó esto: "Ese momento en el que me dices que el Madrid me está siguiendo y quiere que formes parte del club, es indescriptible y es con lo que sueñan todos los niños de España. La emoción te puede y dices 'vámonos, vámonos' (...) Pero ese entusiasmo te pasa factura al cabo del tiempo".

"Te das cuenta de que eres un chico joven, tienes 12 años y no has vivido más de tres días sin dormir en casa con tu padre y tu madre. Vas allí, a una ciudad deportiva con unos lujos extraordinarios; con gente que está encima de ti; con educadores, psicólogos, profesores... Con compañeros que se convierten en hermanos, que forman parte de tu crecimiento. Estás mejor, imposible, pero hay algo que es irremplazable. Echas de menos la parte familiar. Es lo que más te pesa en los momentos de sufrimiento y cuando no tienes a tu familia es duro. Es la cara más fea de la moneda y tienes que sobreponerte a ella", desglosó.

A continuación, reconoció que el nerviosismo le jugaba malas pasadas en sus inicios, en la categoría infantil. "Era un flan. Llegaba la hora de dar el entrenador la alineación y era un alivio si yo no estaba en el once (...) Tenía mucha presión por mi apellido y porque venía de jugar en un club que está considerado como una de las granes canteras (Alboraya Unión Deportiva). No me sentía capacitado para vestir la camiseta del Madrid, así que tuve que aprender a lidiar con esa presión y a solventar ese problema", expuso. Según puntualizó, le costó "muchos meses" completar ese proceso de desbloqueo.

"He visto muchos compañeros, en los siete años que llevo en este club, que no han solventado esa gran presión por diferentes motivos. Y es entendible", manifestó. Además, profundizó sobre esa sensación así: "Estás jugando en uno de los mejores clubes del mundo, con representación nacional y mundial. Tienes que defender un estatus y unos valores que son muy exigentes (...) Al final, sientes que has de demostrar que eres el mejor porque por algo estás vistiendo esa camiseta. La presión también te la pones tú".

Y argumentó sus sensaciones de este modo: "Los entrenadores, todo lo contrario. Somos niños pequeños y nos invitan disfrutar, a que juguemos tranquilos y a que demos lo mejor de nosotros (...) Pero somos niños con un gen competitivo muy grande y siempre queremos dar lo mejor, así que nos ponemos presión. Y, en cierta parte, esa presión nos ayuda hoy en día". Y, de inmediato, admitió que ha cargado, desde niño, con el peso de que se le observara con sospecha por llevar el apellido de un portero más que famoso en el fútbol español.

Sobre su experiencia en la residencia en la que viven los canteranos merengues que viven fuera de la Comunidad de Madrid, Lucas señaló que hay 80 jóvenes, con 20 jugadores de baloncesto -entre los que se encontraba Luka Doncic-. "Los educadores que estaban allí habían estado 15 o 20 años trabajando allí, así que no les sorprendía la actitud que teníamos (...) Íbamos a uno de los mejores colegios de Madrid (SEK-) por las mañanas y estudiábamos antes y después de entrenar. El Madrid nos exigía que no dejáramos de lado nuestros estudios (la norma es que saquen, como mínimo, las mismas notas que trajeron cuando se incorporaron a la cantera madridista)", subrayó.

"La gente es muy cercana. Se preocupaban no sólo por el fútbol, sino que también se preocupaban por cómo era tu vida en la residencia e intentaban echarte una mano (...) Todo lo que podían poner, lo ponían. Luego era cuestión de que tú, mentalmente, pudieras superarlo", remarcó. Asimismo, se refirió al momento de la firma del primer contrato profesional, que se da con a los 16 años. "Puede hacer creer que ya están en esa profesionalidad y confundirte. Tienes que actuar como un jugador profesional, pero era un proyecto de jugador de fútbol", especificó.

Por último, este prometedor guardameta valenciano de 18 años, y que compite también con el combinado juvenil de España (Sub´17 y 19), se sinceró en lo relativo a su debut como miembro de los entrenamientos del primer equipo, bajo las órdenes de Zidane, y manifestó que el canterano ve más que posible ascender a la élite como jugador del Real Madrid. Con la incorporación al Castilla entrenado por Raúl como objetivo más cercano, se despediría agradeciendo la labor de los entrenadores que le han exigido para crecer. Dejando este testimonio valioso para comprender cómo se vive un sueño compartido por cientos de miles de niños y niñas.

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