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SÁNCHEZ, DERROTADO

sábado 08 de mayo de 2021, 17:54h
La significación profunda de las elecciones madrileñas, celebradas en medio de una insólita...

Aparecido en El Mundo el 5 de mayo, reproducido por Google y con amplia repercusión en las redes sociales, este artículo del académico de la Real Academia Española, Luis María Anson, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, refleja uno de los aspectos clave del resultado electoral madrileño. Lo publicamos a continuación.

La significación profunda de las elecciones madrileñas, celebradas en medio de una insólita expectación, puede resumirse en la derrota de Pedro Sánchez. Isabel Díaz Ayuso ha vencido al presidente del Gobierno. El Partido Popular ha abrumado al PSOE. Las encuestas no se han equivocado, el inefable Tezanos, sí. El bloque de la derecha, sin concluir el escrutinio, ha alcanzado los 77 escaños; el de la izquierda, se ha reducido a 59.

Sánchez consiguió, a través de una moción de censura, descabalgar de Moncloa al pobre Rajoy que, reunido en el restaurante Arahy con sus colaboradores, creyó hasta el último momento, fumándose un puro, que la votación le sería favorable. No concebía que los diputados del PNV, cubiertos suculentamente de dinero para su partido, pudieran votar en contra de quien les había tratado con tanta generosidad.

Para desarbolar en toda España al PP, Sánchez urdió repetir la operación de la moción de censura en Murcia, Castilla y León, Madrid y Andalucía. La mayoría absoluta del PP en Galicia impedía completar la maniobra. Pero en las otras cuatro Autonomías gobernadas por el PP bastaba con seducir a Cs en trance de desaparición para que Inés Arrimadas volviera la espalda a sus socios. La sagacidad de Miguel Ángel Rodríguez fragilizó la operación con la convocatoria de elecciones anticipadas en Madrid. Sánchez, abochornado por el ridículo que le zarandeaba, decidió emplearse a fondo para ganar las elecciones madrileñas lanzando a sus ministras y ministros a la lucha electoral, acaudillados todos por él mismo. Cuando advirtió que podía perder la batalla, se encerró en su caparazón monclovita, y solo reapareció en el mitin final.

Pero las cosas han quedado claras. Ayuso ha derrotado a Sánchez. No a Gabilondo, sino a Sánchez. El PP ha conseguido 64 diputados; el PSOE se ha quedado en 25. Ciudadanos ha desaparecido, lo cual es lamentable. Pablo Iglesias ha evitado con su presencia que le ocurriera a Podemos lo mismo que a Cs. Gabilondo ha sido la gran víctima de las jugarretas de Sánchez. Y el PP ha conseguido cegar las posibles maniobras irregulares para alterar el voto. La práctica democrática exigiría la dimisión del derrotado Sánchez o la convocatoria de elecciones generales. Los expertos en psicología sanchista me aseguran que no hará ni lo uno ni lo otro, sino que dispensará a los españoles “el placer imperial de seguir contemplando al César”.