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Concierto en el Palacio de los Deportes

Coldplay cautiva Madrid: la música guiando al pueblo

lunes 08 de septiembre de 2008, 08:54h
No defraudaron. Quizá sí a los que, en ocasiones, sintieron que la voz de Chris fue eclipsada por la percusión y se perdió no más allá del escenario, o a los que vieron como deshojaron sus himnos a las primeras de cambio –“Violet Hill” o “Fix You”-.

Ellos lo niegan, pero siguen siendo unos perfeccionistas. Fue un concierto en su justa medida, con un repertorio renovado y lleno de color y matices. Llegaron al Palacio de los Deportes de Madrid con argumentos, en concreto con ocho de los temas del nuevo álbum –“Viva la vida or death and all his friends”-, que convencieron por su fuerza y distinción respecto al trabajo anterior, del que no olvidaron repasar las imprescindibles. Se echó en falta “Trouble”, primer éxito y que Chris siempre ha interpretado a solas con su piano. Pero nadie dedicó reproches a una banda que cuidó hasta el más mínimo detalle la puesta en escena.

El líder del cuarteto de Londres bromeó en un esforzado y divertido español, y se metió al público al bolsillo, pero jamás lo habría logrado sin haber derrochado voz, talento y nuevos aires en el sonido Coldplay. Tampoco sin haberse acercado a él con dos escenarios alternativos e inesperados. Uno de ellos al final de una pasarela en la que, al piano, se lució en acústico y jugó con las notas para improvisar ante un auditorio entregado. Tras el piano llegó la revolución, encabezada por “La libertad guiando al pueblo” de Delacroix –que ilustra la portada del último álbum- y con Martin enardeciendo a las masas al interpretar “Viva la vida”, la que todos esperaban y en la que dejaron sus gargantas, o lo que quedaba de ellas.

Unos temas después se descubrió el tercero de los escenarios. Cuando todos buscaban a Chris y compañía, los Coldplay aparecieron en el primer anfiteatro, entre el público, para bordar “The scientist”. Allí arriba demostraron que en esta banda tiene talento hasta el apuntador, en este caso Will Champion, el “baterista” -como dijo Martin-, quien se atrevió con un tema country.

Llovieron mariposas de colores y grandes globos hicieron de pantallas del espectáculo y lunas vigilantes de 15.000 almas. Coldplay es una banda de música compuesta por músicos –era necesario redundar-, que pone tanto cariño en no dejar nada a la improvisación que puede permitirse hacerlo, ahí reside su gancho.

Efectivamente, han madurado, y a pesar de seguir siendo tan perfeccionistas se han despojado de un estilo para explorar nuevos caminos, renovarse o morir, debieron pensar. Les ha salido bien. Mosquea que pese haber soltado amarras sigan convenciendo, contagiando y sorprendiendo. ¿Han tocado techo o se marchan de España con mucho que ofrecer a su vuelta? La gira mundial no ha hecho más que empezar. Madrid les debe haberse divertido con ellos, como ellos lo han hecho con el público de la capital. Hasta la próxima.