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EDITORIAL

ERC y JxCat se disponen a gobernar con los indultos de Sánchez como coartada

lunes 17 de mayo de 2021, 09:33h

Después de intercambiar poltronas, de negociar el reconocimiento de Puigdemont como “presidente de la República en el exilio”, ERC y JxCat han llegado a un acuerdo para formar un gobierno de coalición. En unos días, arrancará la nueva legislatura entre un partido de extrema izquierda y otro, que representa a la burguesía catalana. Solo les une su enfermizo e inútil intento de proclamar la República independiente. No dedicará ni un día a gobernar por el bienestar de los catalanes.

Pere Aragonés se convertirá en el nuevo presidente de la Generalidad. De nuevo, los separatistas toman el poder en Cataluña. Y, de nuevo, lo harán con el apoyo de la CUP, el partido más radical y más feroz en su exigencia de celebrar un referéndum de autodeterminación para alcanzar la República independiente.

Después del fiasco de su último intento de saltarse la Constitución y dar un golpe de Estado; con Puigdemont, cobardemente huido de la Justicia, y con Junqueras y compañía, encarcelados, no es previsible que el nuevo Gobierno se atreva a aprobar formalmente otra declaración unilateral de independencia en el Parlamento.

En ese caso, si Aragonés se resiste a presentar pronto una DUI, el nuevo Ejecutivo no podrá gobernar, pues perdería los escaños de la CUP. Pero el próximo presidente de la Generalidad ya tiene prevista esa situación. De ahí, que haya acordado con el Gobierno de Pedro Sánchez los indultos de los presos catalanes, con el fin de aplacar a las hordas separatistas.

Pedro Sánchez está al frente de la operación. Mantiene así el apoyo de ERC en el Congreso de los Diputados y se ahorra el sofocón de aguantar otra afrenta a la Constitución de sus socios de Gobierno.

El modus operandi de Sánchez se repite. El presidente del Gobierno está dispuesto a todo con tal de permanecer en el poder. Y para ello, necesita los escaños de ERC en el Congreso de los Diputados. El nuevo gobierno de la Generalidad mantendrá su desafío a la Constitución, pero solo dialécticamente. Y el líder del PSC se lo reprochará. Pero son meros fuegos artificiales, porque están de acuerdo en lo esencial: Sánchez seguirá en La Moncloa y Aragonés se instalará en el Palacio de San Jaime. Lo de gobernar Cataluña es lo de menos.

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