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Y DIGO YO

El chantaje de Marruecos y los socios de Sánchez

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
martes 18 de mayo de 2021, 20:15h

Nuevo capítulo de esos en los que la ciudadanía ve una cosa y los políticos otra. La mayor parte de la opinión pública ve claro el chantaje de Marruecos a España, pero nuestros dirigentes echan balones fuera. Una avalancha de miles de inmigrantes se cuelan por la frontera marroquí con Ceuta y la ministra española convoca a la embajadora de Marruecos para expresarle el "deseo" del Gobierno de "mirar al futuro" y "evitar que actos como éstos puedan volver a repetirse".

¿De verdad ese es el mensaje que España manda a Marruecos? ¿Se han tomado después un te? ¿Será que se sienten culpables por algo?

Casi 6.000 inmigrantes, hay quien dice que 10.000, 700 de ellos menores, han entrado a Ceuta en plena tensión diplomática con Rabat porque el líder del Frente Saharaui ha sido atendido en un hospital de Logroño. La razón humanitaria argüida por España es que se contagió y está enfermo de covid-19. El enfado marroquí se debe a que la atención médica la ha recibido gracias al apoyo del Gabinete de Pedro Sánchez porque, dicen, admitió el ingreso sanitario con un nombre falso.

Brahim Ghali, por si no lo saben, está “buscado por crímenes de guerra graves y atentados contra los Derechos Humanos” por el Gobierno de Marruecos.

Abrir las puertas de la frontera, o de la playa, para permitir que todo el que quiera llegue a territorio español es la venganza de Marruecos, que “deplora la actitud de España” por desleal y que, según se mire, puede tener razón. Pero utilizar, la necesidad, la miseria, el hambre, el drama que rodea siempre a la inmigración como arma política y diplomática es ruin y mezquino.

No deja de ser un nuevo capítulo de la vieja herida, no cicatrizada, sobre la excolonia española, el Sahara Occidental, el Frente Polisario y Marruecos, aunque aderezada esta vez con una respuesta en forma de oleada de inmigrantes hacia nuestras fronteras. Dicen en Cruz Roja Ceuta que están “desbordados” y, concretamente, subrayan que “están llegando muchos menores”. No lo dice Vox ni el PP ni el PSOE, lo dice una institución independiente y neutral que sabe de lo que habla, entre otras cosas porque está acostumbrada a cuidar inmigrantes en todo el mundo, y que desde primera hora avisaba del desastre.

El problema no es nuevo. Llevamos muchos años hablando de lo mismo. Cuando no es un cayuco es una patera, cuando no saltan la valla cruzan a nado, cuando no van en los bajos de un camión van escondidos en las partes más inverosímiles de un coche y cuando no van ocultos en un contenedor van entre escombros. Hemos visto de todo. Lo más triste es que casi siempre es con grave riesgo para su integridad física. Ahora con un matiz, el paso de la frontera viene facilitado por la Policía alahuí, que recibe órdenes de Rabat para concretar el chantaje a España.

Y digo yo: ¿Qué se está haciendo para evitarlo? ¿Qué hace España? ¿Debemos resignarnos a que la seguridad y la tranquilidad en Ceuta y Melilla dependa de que Marruecos se ofenda? ¿Puede el Gobierno de España tolerar esta actitud por parte de un país que declara como “amigo”? ¿Sabemos responder a estas maniobras? ¿Se puede recibir con los brazos abiertos al que ha entrado en España tirando piedras a la Policía?

Igualmente, con otra perspectiva, ¿cómo de importante en todo este conflicto resulta que una parte del Gobierno esté a favor del Frente Polisario y la otra no se pronuncie con claridad? ¿Cómo de decisiva ha sido la atención especial a un ciudadano marroquí que su Gobierno considera poco menos que terrorista? ¿Por qué esta laxitud en la respuesta a un conflicto diplomático? En esto del Sáhara… ¿sabemos ya con quién vamos?

Como sugerencia, ¿y si para evitar el chantaje marroquí endurecemos los controles aduaneros y restringimos de manera notable el paso de personas por las fronteras durante, pongamos por caso, tres meses? ¿Se imaginan Europa sin el pepino o el tomate o los pimientos o el pescado de Marruecos? ¿Se imaginan a los cientos de miles de marroquíes que van desde el centro de Europa a su lugar de origen a disfrutar de sus merecidas vacaciones buscando una vía alternativa al paso del Estrecho?

Marruecos tiene derecho a enfadarse y España también, porque su integridad territorial es un principio fundamental que debe preservar el Gobierno, sea del signo político que sea. No parece justo tildarlo de invasión, pero eso lo sabemos ahora. Además, desconocemos la estrategia a largo plazo. Quizá lo sea. ¿Alguien sabe qué pasará mañana si se consiente tamaña vulneración de las fronteras?

No tengo muy claro si sabemos lo que estamos haciendo. Pero una cosa sí sé: ¿Qué se apuestan a que vuelve a pasar, a que nos vemos en las mismas no dentro de mucho tiempo, a que nos volvemos a resignar a los cabreos del vecino de abajo, a que seguiremos escribiendo y lamentándonos una y cien veces más por lo mismo que ha sucedido este lunes y martes?

Marruecos ha demostrado su poder para desestabilizar y crear una crisis social como nunca antes en España, que, ha quedado demostrado, necesita un Gobierno fuerte, sólido, que no permita que se infravalore su posición y soberanía. Pedro Sánchez ha demostrado, una vez más, la debilidad de un Ejecutivo demasiado atado a sus poco recomendables socios de investidura.

Javier Cámara

Redactor Jefe de El Imparcial

JAVIER CÁMARA es periodista

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