De Gea falló el último lanzamiento tras un muy disputado encuentro.
La localidad de Vila-Real cuenta, según el último censo, con algo más de 50.000 habitantes. Y con un equipo de fútbol que este miércoles se remangó para afrontar el partido más importante de su historia. Asentado en la élite del balompié español sólo desde hace dos décadas, el 'Submarino' se medía en la final de la Europa League ante el todopoderoso Manchester United. Un aristócrata británico se atravesaba en el anhelo de una población humilde. En el proyecto ejemplar que ha sembrado Fernando Roig.
Unai Emery ponía en juego la genuina ilusión de sus seguidores y su prestigio como patrón de esta competición. No pudo disponer de Vicente Iborra y Samu Chukwueze. No titubeó y reprodujo su vertiente más valiente. Alineó a Capoue como único ancla en una medular que desbordaba talento. Dani Parejo y Trigueros gobernaban, con el joven Yeremi Pino en una banda y Gerard Moreno y Carlos Bacca en punta. Foyth, Albiol, Pau Torres y Pedraza protegerían a Rulli. Y la lista de revulsivos comprendería a Paco Alcácer, Raba, Estupiñán, Coquelin, Moi Gómez, Fer Niño o Alberto Moreno.
Ole-Gunnar Solskjaer, en su caso, arribó sin Maguire, Martial y Phil Jones. Buscaba añadir una muesca al palmarés de su club, tras una larga sequía. Para ello, conformó una delantera eléctrica con Greenwood, Rashford, Bruno Fernandes y Cavani. Pogba y McTominay sostendría a un esqueña que cuidaría de David de Gea con Wam-Bissaka, Lindelof, Bailly y Luke Shaw. Juan Mata, Daniel James, Alex Telles, Van de Beek, Matic y Fred esperarían turno en la banca. Con ese esquema ambicioso aspiraban los ingleses a superar el tercer puesto cosechado el pasado curso.

Y arrancaron los favoritos con todo. Desde el primer pestañeó propusieron una maniobra rebosante de ardor y energía. Acometieron una presión asfixiante que retó a los españoles, con celeridad, a ajustar al máximo la precisión de sus combinaciones si querían disputar la posesión y salir desde atrás con el cuero. Tan arriba y con tanta coordinación apretaron la soga los isleños que el Villarreal hubo de renunciar a la iniciativa. No le quedó otra, así que se limitaría a sobrevivir en un prólogo en el que los 'Red Devils' avisaron de su potencial anatómico.
Rashford se erigiría en el faro de los intentos del United, al tiempo que Gerard Moreno reclamaría los focos como propulsión de contragolpes que irían profundizando en los desequilibrios de la jerarquía posicional mancuniana. Eso sí, abrirían fuego los segundos clasificados de la Premier League. Un puñado de centros venenosos darían paso al chut de Shaw, en la confirmación del monólogo británico que se extendería hasta el minuto 20. En ese trecho, evidenciarían los españoles capacidad de sufrimiento. Con Albiol subrayándose imperial y Foyth obligado a salir de la cancha por un fuerte golpe con Pogba.
Le costaba a los levantinos estirarse y aglutinar balón para respirar. Mas, localizarían la ruta, siempre en base a la relación exquisita que mantienen Parejo, Trigueros y Moreno. Esa ruta de calidad les proporcionaría el oxígeno requerido. Y acciones de pizarra que amenazarían a De Gea. Hasta que en el minuto 29, el mediocentro lanzo un centro quirúrgico en una falta lateral y Gerard, referencia española en la Eurocopa y máximo goleador nacional de LaLiga, hizo el 1-0. Se filtró en la zaga rival y embocó un remate muy difícil en escorzo. El plan de Emery salió a la perfección.
Reaccionaron los ingleses incidiendo en el dominio de la redonda. Amortizaron el paso atrás de los ibéricos y Pogba distribuía circulaciones horizontales. Rulli no sería exigido, a pesar del encierro evidente al que quedaron sometidos sus compañeros. Así, en ese ajedrez unidireccional se conduciría el choque al descanso. Con Capoue, Pau Torres y Albiol neutralizando el juego aéreo oponente por completo, para redundar en la impotencia de un United que no alcanzó a aprovechar el rosario de recuperaciones adelantadas que fabricó su rigor e intensidad en la presión.

Solsjkaer entendió en el intermedio que debía dar confianza a lo visto y no modificó nada. Y atinaría con esa presunción. Tragaron los ingleses la oportunidad de Bacca -que no llegó a disparar por el buen hacer de sus marcadores- y empataron en el minuto 55. Había asumido un mayor ratio de posesión el conjunto español, pero los 'Red Devils' aceleraron su derroche físico y en esta guerra de estilos asomó Cavani para pescar un rechace, en una jugada a balón parado. A falta de media hora se reiniciaba la final. Y Emery sabía que su estrategia requería una vuelta de tuerca para sobrevivir al tempo alto de revoluciones en el que habían sido abocados a navegar.
Metió a Coquelin -por Bacca- con el fin de equilibrar su centro del campo. Para afianzar su intento de controlar el cuero. No le funcionaría. Bruno Fernandes había entrado en ignición y su influencia alimentó el monopolio británico de la iniciativa. De nuevo los levantinos hubieron de dar un paso atrás y achicar. Con Moi Gómez y Paco Alcácer -por Trigueros y Yeremi- aportando poder anatómico. Y el derroche defensivo nacional, agónico en intervalos, anestesiaría una trama desprovista de llegadas claras a puerta.
En el desenlace comparecerían Alberto Moreno y Mario Gaspar -por Foyth y Pedraza-, en un sintomático renovar de los laterales que susurraba el optimismo en la prórroga. La creatividad de Pogba, Fernandes y compañía yacería seca, sin más arma que el centro al área para vanagloria de Albiol y calma de Rulli. Y así desembocaría el nudo en el tiempo extra. Ahí, Solsjkaer tampoco insertaría sangre nueva. Lo apostó todo a la tanda de penaltis. Antes del minuto 120 accedieron Tuanzebe, Alex Telles, Daniel James, Fred y Mata. Únicamente para asegurar lanzadores de pena máxima frescos.
El Villarreal, en cambio, peleó por evitar ese entuerto. Arrancó el protagonismo y la iniciativa, provocando opciones nítidas de remate de Alberto Moreno, Gerard Moreno, Coquelin y Alcácer, con varios centros peligrosos de Parejo. Mas, la ausencia de tino en la finalización derivó en la lotería de los penaltis. Y en ese lance brotó la justicia poética. Porque lo que la fortuna le arrebató a los amarillos en abril de 2006 -semis de Champions ante el Arsenal, penalti marrado por Riquelme- se lo devolvió en este día. El Arena Gdansk polaco, que acogió el título europeo de España en 2012, asistió a una exhibición de rango histórico. Se ejecutaron 22 lanzamientos. Un total de 21 de ellos, de forma sublime. Acabaron participando como lanzadores los guardametas. Rulli, que llegó a tocar cuatro de esos tiros sin poder despejarlos, puso du derechazo en la escuadra. Y David De Gea, para su desgracia, no superó al arquero argentino. Y regaló una página legendaria a un club castellonense que, al fin, descorchó el éxtasis.
- Ficha técnica:
1 (11)- Villarreal: Rulli, Foyth (Mario Gaspar, m.88), Albiol, Pau Torres, Pedraza (Alberto Moreno, m.88), Capoue (Raba, m.120), Parejo, Trigueros (Moi Gómez, m.77), Yeremi (Paco Alcácer, m.77), Gerard Moreno y Bacca (Coquelin, m.60).
1 (10) - Manchester United: De Gea, Wam-Bissaka (Mata, m.120), Lindelof, Bailly (Tuanzebe, m.116), Shaw, McTominay (Alex Telles, m.120), Pogba (James, m.116, Bruno Fernandes, Rashford, Greenwood (Fred, m.101) y Cavani.
Goles: 1-0, m.29: Gerard Moreno. 1-1, m.55: Cavani. Penaltis: Gerard Moreno: gol (1-0). Mata: gol (1-1). Raba: gol (2-1). Álex Telles: gol (2-2). Paco Alcácer: gol (3-2). Bruno Fernandes: gol (3-3). Alberto Moreno: gol (4-3). Rashford: gol (4-4). Parejo: gol (5-4). Cavani: gol (5-5). Moi Gómez: gol (6-5). Fred: gol (6-6). Albiol: gol (7-6). James: gol (7-7). Coquelin: gol (8-7). Shaw: gol (8-8). Mario Gaspar: gol (9-8). Tuanzebe: gol (9-9). Pau Torres: gol (10-9), Lindelof: gol (10-10). Rulli: 11-10: De Gea: fallo: (11-10).
Árbitro: Clément Turpin (FRA). Amonestó por el Villarreal a Capoue y Foyth y por el Manchester United a Bailly y Cavani.
Incidencias: final de la Liga Europa disputada en el Arena Gdansk de la ciudad polaca de Gdansk ante 8.000 espectadores, 2.100 de ellos seguidores del Villarreal.