www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Novela

Sara Jaramillo Klinkert: Donde cantan las ballenas

domingo 30 de mayo de 2021, 21:15h
Sara Jaramillo Klinkert: Donde cantan las ballenas

Lumen. Barcelona, 2021. 336 páginas. 18,90 €. Libro electrónico: 8,99 €.

Por Soledad Garaizábal

Deslumbra desde el comienzo Donde cantan las ballenas, la segunda novela de la escritora y periodista colombiana Sandra Jaramillo Klinkert (Medellín, 1979). Después de Cómo maté a mi padre (Lumen, 2020) y escrita casi al mismo tiempo, la novela que Lumen presenta ahora nos regala flores de asombro porque cumple a la perfección una de las mejores funciones de la literatura, la de hacerte viajar sin moverte del salón. “Hacía mucho tiempo que nadie recorría el camino hacia Parruca”.

Sara Jaramillo recorta tu silueta de lectora de la superficie de las cuatro paredes de una habitación y la pega entre maracuyás en el espesor de la manigua, te transporta a un territorio que no conoces, poblado de personajes estrambóticos y geniales, un nuevo mundo exuberante y frondoso, simbólico y rico en sonidos y olores, lleno de animales, plantas y frutas jugosas, tropical y asombroso como el canto de un guacamayo multicolor que se llamase Don Perpetuo.

Es un ejemplo de literatura de evasión, un nuevo realismo mágico y atemporal que te transporta lejos, al otro lado del Atlántico, a la frondosidad verde de la selva colombiana. Hecha para el disfrute de los sentidos, la novela de Jaramillo consigue llevarte a otras latitudes, a otros acentos, te enseña nuevas texturas de la prosa en castellano y marca un nuevo ritmo a tus latidos.

Parruca, enclavado lejos de todo en mitad de los paisajes más verdes y sonoros, está ahora a la espera y en silencio, “el polvo estaba quieto a lo largo del camino”. Herencias de Rulfo, Poe, Roa Bastos y García Márquez brotan por todas partes. En una casa amenazada por la voracidad de la selva viven, perdidos del mundo, Candelaria, su madre bastante loca y su hermano Tobías, casi siempre drogado porque come hongos alucinógenos a todas horas. El padre se ha marchado. La vida se tambalea. A Candelaria le va a tocar crecer sin la persona que le había enseñado el modo de mirar las cosas.

Por eso escruta los caminos y busca señales de su regreso, hasta que una nube de polvo en la distancia anuncia la llegada de Gabi de Róchester-Vergara y Anastasia Godoy, singular pareja formada por mujer que huye y serpiente domesticada. Gabi le enseñará a Candelaria otras formas de mirar y se convertirá en un soporte entre tantos cambios, jalonando su relación con sentencias didácticas entre maestra y pupila, del estilo “vivir, sin una búsqueda a cuestas, nos convierte en seres no muy diferentes de las piedras” o “te sorprendería descubrir lo poco importantes que somos para las demás personas”.

En Parruca están encantados de acoger a nuevos huéspedes. Mientras Teresa la madre pone música clásica a la selva y sigue en sus mundos, Tobías decide esconderse para siempre tras una máscara de águila y nuevos personajes singulares se suben a la nave de locos. Los desayunos se vuelven memorables cuando cada vez más gente se sienta a la mesa. Parruca es un enclave mágico desde donde partir y también un magnífico sitio en el que esconderse, por lo que pronto se llena de enigmáticos pobladores. Sorteando plantas trepadoras y raíces que levantan el suelo, entre mangos y conejos que corren con cascabeles al cuello, se van llenando las lunas y la casa recibe también al temeroso señor Santoro y a su cuervo Edgar, al moribundo Emilio Borja y a Facundo, que llega silbando mejor que cualquier pájaro y dispuesto a emprender también su propia búsqueda.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(0)

+
0 comentarios