www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

DESDE ULTRAMAR

México. No alcanzaron los insultos opositores

jueves 10 de junio de 2021, 20:10h

Finalmente, el 6 de junio de 2021 se efectuaron las elecciones de mitad de sexenio y a la oposición al partido gobernante, Morena, no le alcanzaron los interminables insultos espetados por 3 años y desde antes, contra Morena, sus candidatos, funcionarios y electores. Sobre todo a estos últimos mostrando así su peor rostro antidemocrático de opositores. Y no han terminado de escupirlos. La rijosidad asaz violenta es preocupante, por ser de diván (por eso) y lo subrayo con toda prontitud. Sobre todo la virulencia priista, que no la única. No cabe duda de que al priismo no agrada que otros gobiernen, más no podrá evitarlo y no es dueño de México. Las votaciones de 2021 al hundir al PRI al tercer sitio que tuvo que tragarse enterito otra vez a punta de votos, mostraron su erróneo modelo priista. Ya enumeraré sus muy cuantiosas perdidas en estas elecciones. Al leer a priistas hablando de clamar pluralidad, solo asoma el monolítico y autoritario PRI clásico. Apuntan al Partido Verde como prostituta que se venderá al mejor postor, pero cuando fueron su padrote por 15 años, les parecía estupendo. Así son.

La virulencia opositora que se calla su compra de votos, es inversamente proporcional a su carencia de propuestas. Tales no pueden darlas porque no pueden proponer cosa diferente de su proyecto fracasado –a juzgar por los 60 millones de pobres que dejaron al 2018 y 10 billones de pesos en deuda externa– carentes de toda autocrítica –algunas lerdas ni saben lo que significa– que nunca acabó de cuajar. Proponer algo distinto les resulta de una incapacidad supina. Y hago hincapié en la estrategia de insultos porque a eso apostó, reclamando su derecho a retornar y como lo adelanté la semana anterior, el PRI particularmente, cuyo magro triunfo siempre será sinónimo de retroceso en México. No implica que Morena sea magnífico gobernando, pero ha obtenido apoyo notable, superándolo. Opositores acusan populismo frente a su tradicional modelo de desigualdad y clasismo. Los errores de Morena ya le advierten al partido los riesgos para 2024.

Así, sépase que la oposición invocando espantajos, ni consiguió arrasar ni convencieron con robustez y contundenciani Morena se impuso, pero avanzó muchísimo más que sus adversarios. Ambas partes arriesgaron y perdieron en varias formas. La oposición fracasó al no imponerse en la Cámara de Diputados federal, pues no podrá desmantelar por ahora las reformas constitucionales ya firmes si no hace alianzas y podría no imponerse en el presupuesto y otras leyes, ya que no le dijo a sus electores que el Senado, además, es morenista y que las leyes se votan más por mayoría absoluta que simple. Sus 211 diputados no pueden ser más que 289 calculados de Morena y aliados. Pero dicen que 211 son más y tampoco entienden la diferencia elemental entre mayorías parlamentarias simple, absoluta y calificada, que no me interesa explicarles y que si algo tan sencillo no comprenden, menos expresiones sobadas como autocrítica. Unos y otros amagan con buscar jalar a otros a su causa. Ya veremos. Los opositores no atienden que se requiere propuesta, no sus insultos que ya pueden quedárselos.

90 candidatos asesinados –sus partidos tendrán que explicarlo– ensombrece la elección. La participación fue de poco más del 50% del electorado (se esperaba más). Atestiguamos fuego cruzado, los números obtenidos son ambiguos, y no hay un castigo efectivo a López Obrador, lo cual torna la alianza opositora dubitativa frente a tal, al fracasar en su intentona de imponerse y nos preguntamos si sobrevivirá. El PAN después de todo, resultó contar con una dirigencia no tan lerda como pintaba. Se alza con modestos triunfos de dos gubernaturas, triplica diputados federales e incrementa alcaldías, pero deberá repartir parcelas de poder al PRI al que le dio imperdonable respiración de boca a boca. Así que es relativo su triunfo. El PRI es el gran perdedor de los comicios refrendando 5 años de decadencia continua. Derrotado en las 15 gubernaturas en juego –perdió las 8 ya como gobierno saliente sin ganar ni una– perdiendo congresos de provincias que desgobierna –Hidalgo y Oaxaca– y se quedará ya solo desgobernando 4 de 32 estados, por su pésima gestión y donde aún no lo han barrido. Las alcaldías de grandes metrópolis no votaron PRI ni las gobernará: CDMX, Guadalajara, Monterrey, Acapulco, Tijuana, Puebla, Cancún, Puerto Vallarta ya lo echaron. La gente no le iba a soltar el voto sin propuesta y con memoria, mientras gana rancherías de poca monta en votos en el Estado de México y pierde sus bastiones clientelares; obtuvo distritos electorales solo con alianza y así tendrá que repartir el botín para pagarla. Preguntome de qué se ríe su líder, Alito, que perdió su provincia, la saqueada Campeche, hecho que es símbolo ignominioso para cualquier espíritu priista. Apenas tendrá 20 diputados federales más en números preliminares. Es el fracaso del PRI putrefacto y su nulo liderazgo.

Pero los opositores ahora intentan desdecirse para paliar su fallo. No les salen los números ganados. A estas alturas no somos Cuba –otra zarandaja que han repetido– y seguirá un gobierno de izquierda y hasta ahí. La derrota a Morena en la capital federal le es aturdidora porque era su centro de operaciones. La descuidaron y les pasó factura. Eso sí: en todos los casos donde allí ganó la mentada alianza opositora, prontito sus electores descubrirán retroceso y carencia de planes, pues no traían propuesta. Han votado aire y se anticipa un jaloneo mayúsculo, pues la izquierda que gobierna desde 1997, se pensó eterna.

En cuanto a los gobiernos de Morena, han sido deficientes muchas veces y sin rectificaciones en muchos casos, fueron acorralados por el discurso de odio más que solo por evaluaciones sensatas. Amplios sectores han votado más de oídas que por reflexionar. No se ha sabido distinguir acciones de membretes, pero eso no hace mejores a los otros. Una ciudadana lo apuntaba: “en mi municipio todavía Morena no acababa de tapar los hoyos en las calles que dejaron el PRI y el PAN y ya los traen de regreso”. Es una frase estupenda que refleja el gran error de los votantes creyéndose salvados y una advertencia allí donde Morena aún gobierne. Quien mida el número de votos obtenidos, no deje de apuntar los cargos ganados. Y dejarse de la tontera mayúscula de medir 2021 con los presidenciales de 2018. No revolvamos temas ni son los mismos cargos ni de similar alcance. Objetividad.

De cara a las presidenciales de 2024, las elecciones de 2021 dejan muchas enseñanzas. Fundamentalmente, que la oposición sola, no puede. Y si su candidato de unidad insulta en vez de proponer, que 2021 le sirva de triste recordatorio. Morena que se ponga las pilas o se despida de la presidencia y depende de que López Obrador entienda de rectificaciones y acentúe sus aciertos. El PAN bien podría mejor construir candidatura fuerte y propositiva y dejarse del lastre priista y de Anayas. Los electores demostraron en 2021 que ni avalarán alianzas frankeinstenianas y que gustosos rechazan al PRI, como que se pueden movilizar para que ni un bando ni otro se dé por seguro. Morena puede construir candidatura, abandonando el estigma de la no deseada reelección de López Obrador, pero triunfará solo si no la hunde el peso de los errores o si la oposición no construye su candidatura. Y los analistas que no se callen: Morena fue segunda y por poco y gana en muchos sitios, en 2021. Ahí sigue.

Y recuérdese: desde luego que ni la vacuna dio votos a Morena como cacareaba torpe la oposición ni el miedo a ser Venezuela (o Cuba, porque los opositores no se deciden a qué somos o seremos) les dio ventaja significativa alguna. Hay madurez del electorado en ese sentido. No en la clase política y en analistas manipuladores. Un balance de elecciones intermedias le da a Morena el triunfo y una perdida porcentual menor a las anteriores contiendas. Celebro que seis estados serán gobernados por mujeres. Eso es un hito y se suman a la capitalina Claudia Sheinbaum. Se equivocó quien se adelantó y sepultó a Morena. El que está para sepultura es el PRI. A todos los partidos por igual se los digo, evocando la anécdota de Napoleón: se acercó su lugarteniente y le dijo: “Mon general, ganamos la batalla…”.Y respondió el Gran Corso: “otra así y perdemos la guerra”.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (3)    No(1)

+

0 comentarios