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SEMIFINALES

Roland Garros. Un Rafa Nadal imperial vuelve a hacer historia frente a Djokovic pero cae

Roland Garros. Un Rafa Nadal imperial vuelve a hacer historia frente a Djokovic pero cae
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sábado 12 de junio de 2021, 09:30h
El tenis fue sublimado. Y el español lució pero no sobrevivió a una gran versión del serbio (6-3, 3-6, 6-7 y 2-6), en un duelo para el recuerdo. El balcánico se medirá a Tsitsipas por la gloria parisina.

Rafael Nadal (35 años) y Novak Djokovic (33 años) han jugado un total de 57 veces en contra. Ambos han dibujado la rivalidad más larga e importante que ha conocido el tenis mundial. La relación de victorias de la leyenda española sobre el serbio asciende a 28, mientras que el balcánico ha derrotado en 29 ocasiones al balear. Eso sí, en el ámbito de Roland Garros se han visto las caras en ocho partidos, con un balance atronador en favor del manacorí (7-1). Y este viernes, en el enésimo capítulo de la batalla que vienen hilvanando, estaba en juego el billete para la final del torneo parisino.

Arribaban los ilustres contendientes con diversas sensaciones. El número 1 del ranking ATP sufrió sobremanera en octavos -comenzó perdiendo dos sets y tuvo que remontar ante Lorenzo Musetti- y cuartos de final -Matteo Berrettini le puso contra las cuerdas en cuatro mangas-, evidenciando problemas para mantener la compostura emocional. En cambio, el zurdo se presentó en esta cita habiendo concedido solamente un set, en el duelo superado este miércoles frente a Diego Schwartzman. Y en términos globales sus estadísticas yacían igualadas. Con dos títulos por barba en lo que va de 2021.

Con un pronóstico tendente a un mayor equilibrio que lo vivido en la final de 2020 alzó el telón un encuentro de ritmo endiablado. El juego inaugural, con Nadal al saque, duró nueve minutos. En esa traca inicial se registraría lo siguiente: un 'ace', una doble falta y dos pelotas de break. El astro nacional sobrevivió y se remangó para restar. Siete minutos más tarde logró apuntarse el 2-0, rompiendo el servicio ajeno al amortizar otra doble falta. Y 'Nole', que había confesado ciertas dudas sobre su porvenir en estas semis, no encajó bien la cornada en un prólogo de tremendo valor psicológico. Un 40-0 y otro break catapultaron la escapada del español.

Con 5-0 en el electrónico, en media hora, el aplomo y la autoridad del favorito restallaban en la Philippe Chatrier. Todos los fantasmas se le aparecieron al serbio, que titubeaba y había cometido ya ocho errores no forzados. Susurraría oposición y se mentalizó para intentar renacer en la segunda manga (6-3, en una hora y un minuto). Los puntos rebosantes de excelencia, a estas alturas, eran jurisdicción exclusiva del manacorí. Hacía caja el ganador de 20 Grand Slams de la precipitación de un balcánico que sufría en los peloteos largos. Buscaba cortar el tempo con dejadas Novak. Y no le estaba funcionando el guión.

El único debe del balear residía en su gestión del primer servicio. En el campeonato viajaba en una media del 88% de primeros saques embocados, mas en este lapso sobresaliente se quedó en un 68%. Y por ahí germinaría la reacción de Djokovic, al galope de su venenoso resto y con una confianza creciente. Siete bolas de set hubo de gastar Rafael para adelantarse, retrato del resurgir oponente. Soplaba el viento en otra dirección, al dictado de la agresividad atinada, y menos riesgosa, de 'Nole'. De hecho, arrancó un break el serbio. Y se granjeó la posibilidad de sacar para colocarse con 3-0. Pero, en ese tenso brete, Nadal emergió con una rotura en blanco. Y una dejada tan distinguida técnicamente, en escorzo, que sacó la sonrisa de admiración del personal -rival incluido-.

Con 2-2, parecía anestesiado el ardor del mejor jugador del planeta. El español desplegó sus icónicas y pegajosas defensas, hurgando en la mente de su contrincante. Mas, había afilado su revés el balcánico y volvió a firmar una rotura, para atisbar un 5-2 mucho más sudado de lo que reflejaban los números -13 minutos de juego-. Le tocaba exhibir capacidad de sufrimiento al isleño, pues se dibujaban ángulos imposibles con el nacido en Belgrado cómodo en el fondo de la pista. Y el derroche anatómico resultaba abrasivo.

En esta altura quiso reclamar la iniciativa Nadal. Se sacó un 'passing' cruzado mágico, aumentando la tortura del balcánico en la red, mas no evitó el 6-3 que alargaba el partido (51 minutos). Y solicitó la ayuda del fisioterapeuta, deslizando molestias físicas más que inoportunas -ya se marchó del Abierto de Australia arrastrando una lesión-. Con todo, se soltó, ambicioso. Decidió volar al ataque cuando la exigencia tocaba techo y costaban más golpes de lo esperable ganar cada punto. La potencialidad de los dos tenistas mostraba una igualdad palpable.

Novak optó por asumir un rol contemplativo. Se limitaría a desgastar al manacorí, variando la altura de las bolas. Le examinaría en cuanto a paciencia y a compostura. Y Rafael, que batallaba contra las condiciones nocturnas -sus golpeos corrían menos que de costumbre-, escapó de dos pelotas de break y logró un 2-1 muy padecido antes de ceder su saque en el 2-3. El rendimiento del servicio y resto del serbio se reivindicaban superiores. No despegaba un español que se mantendría por debajo -en sensaciones- hasta que su mística brotó. Hizo buena la teoría de su tío Toni -que señala que Nadal es el jugador que jugando peor que su rival, sabe mejor cómo ganar-, conectó un golpe magnífico -que pescó el aplauso de Djokovic- y empató de nuevo (3-3).

Pero entregaría el timón de inmediato. 'Nole' respondió con otro break -en blanco-, al límite y subrayando su calidad. En cambio, devolvería la afrenta el zurdo, con su derecha desatada. Los lanzamientos encontraban las líneas y, ahí, aceleró el eslavo -salvó una bola de set- para adjudicarse el tercer set (6-7, en una hora y 37 minutos). Con un fogonazo de talento impresionante. Se trataba del punto de inflexión del día y el isleño, que no era forzado tanto en París desde hacía mucho tiempo, cayó tras haber cometido 23 errores no forzados en el tercer periodo -por 10 del balcánico- y quedaba constreñido a escudriñar soluciones.

Con la hinchada festejando que el torneo y las autoridades les permitieran seguir en las gradas a pesar del toque de queda, Nadal abrió boca con un trueno de garra. Rompió el servicio y se alzó con un 2-0, siempre remontando. Sin embargo, Djokovic elevó su presión y empató a dos juegos. Fallando muy poco. Y asestando turnos de saque graníticos -por las ocho dobles faltas y más de 50 fallos del español- y restos espinosos. En este tramo, sin red para el manacorí, el fisio volvió a tratar el tobillo izquierdo de Rafael. Mas, el zurdo no vería premio a su despliegue. Perdió el servicio y sucumbiría a la extraordinaria versión del número uno. En la coronación de este deporte y del balcánico (2-6, en 37 minutos).

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