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TRIBUNA

“No lo suficiente”

José Manuel Cuenca Toribio
miércoles 07 de julio de 2021, 20:22h

Qué espléndida divisa vital y profesional y también, y, en definitiva, ética. Es la que preside la existencia de un muy modesto empleado de la estación de RENFE malagueña en su sección de “Atención a viajeros (Atendo)”, de funcionamiento habitualmente modélico.

En plena recuperación de la “normalidad” anti-covid y de la vorágine vacacional desatada por el muy lento fin de la pandemia –quizás más “operación de mercado” que ponderada medida sanitaria-, el muy amable y afanoso portaequipajes protagonista de estas líneas despliega una colmada jornada de incesante trabajo con un talante de envidiable optimismo y, casi, casi, de alegría en no pocas ocasiones. Al recibir el agradecimiento de un público perteneciente de ordinario a “la tercera edad” por la diligencia y simpatía colocadas en la base por lo común fatigosa labor, su invariable contestación es la de la intitulación del artículo. No satisfecho con el cumplimiento insuperable de su oficio, desearía aumentar en toda tarea el grado de su excelencia, a un nivel, diríase a la vista de su sobresaliente actividad, sobrehumano… Esta es, por lo demás, la posición propia de los espíritus superiores. Acrecentar sin tregua la lista de las autoexigencias. En todas las colectividades que un día llevaron el timón del progreso de la Humanidad abundaron las biografías de tal tenor, femeninas y masculinas. Hecho indubitable e indiscutible.

Qué ejemplo en verdad más reconfortante y lleno de estímulo para la sociedad española hodierna, a la búsqueda incesable del ventajismo y el fraude en la conducta individual y colectiva. Menos asignaturas en escuelas, colegios, Institutos y Universidades; menos deberes y más derechos en toda suerte de planteamientos laborales; pronunciamientos diarios de todas las esferas políticas a favor de la indulgencia y “comprensión” hacia la carencia de respeto de las personas más necesitadas de ello, como los ancianos, discapacitados y desvalidos; y asimismo respecto de las instituciones más venerables (…; y el catálogo proseguiría sin esfuerzo muchas líneas más) …

Gentes como las aludidas merecen un incondicional efecto y la gratitud más completa del lado de nuestra muy desnortada comunidad. Nada satisfaría más al abajo firmante que, al llegar el otoño, poder trasmitirle, por delegación, a criatura tan encomiable.

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