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Novela

Hideo Yokoyama: Seis Cuatro

domingo 11 de julio de 2021, 18:32h
Hideo Yokoyama: Seis Cuatro
Traducción de Jofre Homedes Beutnagel. Salamandra. Barcelona, 2021. 652 páginas. 23 €. Libro electrónico: 9,99 €. Por fin, nos llega una excelente muestra del “noir” japonés. Su autor nos ofrece una historia, protagonizada por un gran personaje, que más allá del misterio a resolver -el secuestro y asesinato de una niña-, nos sumerge en toda la complejidad de la sociedad nipona y en las complicadas relaciones entre la policía y los medios de comunicación. Por Carmen R. Santos

En el inmenso, variado y exitoso territorio de la novela policiaca, se está abriendo paso con creciente fuerza y cada vez más lectores, el noir japonés. Y en él destaca con voz propia Hideo Yokoyama (Tokio, 1957), que incomprensiblemente no había llegado España hasta que ahora Salamandra nos ofrece la posibilidad de leer su quizá mejor y más representativa novela de su estilo y cosmovisión, Seis Cuatro, convertida en un best seller en Japón, donde vendió más de un millón de ejemplares en tan solo una semana, se llevó al cine, y al publicarse fuera de su país llamó rápidamente la atención de público y crítica.

No es Seis Cuatro un thriller al uso. Aunque, naturalmente, en su trama principal -que se entremezcla con otras paralelas-, hay un crimen, un asesino y un misterio que resolver, a Yokoyama no le interesa servírnoslo con un ritmo frenético sino calmado y detallista en sus más de seiscientas páginas. Sin embargo, el autor nipón consigue atraparnos en una historia que tiene un potente comienzo: Yoshinobu Mikami y su mujer, Minako, han acudido a la morgue, en un día en el que “la nieve se había convertido en una llovizna helada” -el detalle no es baladí-, pues les han avisado de que allí está el cadáver de una adolescente que podría ser el de su hija desaparecida. No lo es, pero Yokoyama nos trasmite con destreza el cúmulo de sentimientos que se agolpan en el corazón del matrimonio, desde la angustia inicial hasta un cierto y momentáneo alivio con el esperanza de que su conflictiva hija, Ayumi, que no acepta su físico y destroza en mil pedazos los espejos, vuelva a su casa. Y ello sin estridencias, reflejo de una sociedad que Yokoyama presenta en toda su complejidad, a cuyos miembros les cuesta manifestar sus emociones: [Mikami] apretó la mandíbula mordiendo el aire frío. Nunca se había imaginado que necesitar ayuda pudiera convertirse en la peor de las flaquezas… La sumisión. Había momentos en que le hervía la sangre, pero eso era algo que no podía contarle a Minako, por supuesto”.

Y, desde el principio, logra que empaticemos con el protagonista de la novela, sin duda uno de sus mayores hallazgos. Yoshinobu Mikami es un exinspector de policía que ahora desempeña el cargo de jefe de prensa de la Jefatura de Policía de la prefectura D, un cometido que le trae de cabeza y que en esta ocasión ha de enfrentarse a un complicado dilema, que es una de las subtramas de Seis Cuatro: se ha producido un atropello del que resultó víctima un anciano y los periodistas le acorralan para que desvele el nombre del causante del accidente. Pero la Policía, amparándose en la protección de datos -también, claro, hay otras razones menos nobles-, se niega. Así, Mikami está en el ojo del huracán de un conflicto de intereses. Y a este problema, y al de la huida de su hija, que le hace responsable de haber heredado sus rasgos no precisamente agraciados, se une el meollo de la historia con el que Mikami tiene que lidiar.

Hace más de una década, el secuestro y asesinato de la pequeña Shoko Amamiya conmocionó al país, máxime cuando no se halló al culpable de tan horrendo suceso, quien a pesar de hacerse con el dinero del rescate, mató a la niña. Ahora, el caso, consignado como Seis Cuatro -números que también se refieren al año 64 de la era Showa en Japón, 1989 en denominación común con el resto de países-, está a punto de prescribir y se dará carpetazo a la investigación. Antes, las autoridades quieren retomar las pesquisas, aunque Mikami cree que es más por una cuestión propagandística, por una operación de imagen, que por un verdadero deseo de resolverlo. A Mikami le encargan que vaya a ver a la familia de la niña para que acepte recibir al director de la Policía en un encuentro que Mikami debe “vender” a la prensa. Pero el exinspector, que está viviendo el drama de la desaparición de su hija, comprende muy bien el dolor de la familia, que se niega a esa suerte de pantomima, y decide ir por otros derroteros que le lleven a descubrir al culpable.

Durante doce años, Hideo Yokoyama ejerció como reportero de investigación de un periódico del norte de Tokio. La novela que ahora nos llega de la mano de Salamandra le llevó diez años de escritura y reescritura, y en 2003 sufrió un infarto provocado por haber estado trabajando setenta y dos horas sin parar. Ese mismo empeño lo pone su personaje en aclarar el caso Seis Cuatro que encierra un sinfín de puntos oscuros que Yokoyama va dosificando a lo largo de la novela hasta explotar en un sorprendente desenlace. El autor nipón maneja con soltura los resortes de la intriga, si bien se detiene más en poner sobre el tapete las tensas relaciones entre la Policía y los medios de comunicación, condenados a entenderse en medio de recelos mutuos.

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