Crisis máxima en Bolivia
domingo 14 de septiembre de 2008, 09:35h
Después de una intensa semana, llena de violencia y enfrentamientos –al menos 10 personas ha muerto a lo largo de estos días-, el Gobierno de Bolivia ha declarado el estado de sitio en el departamento autonomista de Pando, en el norte del país. Por el momento los enfrentamientos han sido únicamente entre civiles, sin una intervención directa del Ejército, pero Morales ya ha advertido que, en caso de necesitarlo, lo utilizará para parar los bloqueos de carreteras impulsados por la oposición. Él uso del ejército es el punto de no retorno que puede llevar a la delicada situación boliviana a una ruptura total.
A todo ello hay que sumarle el gravísimo conflicto diplomático desatado con la expulsión del embajador norteamericano, acusado de conspirar con los autonomistas de Santa Cruz., con la posterior imitación parte de Venezuela. Hugo Chávez, por su parte, contribuye a avivar el fuego continuamente y ha asegurado todo su apoyo –incluido el militar- contra cualquier intento de derribar a Morales.
El germen de la crisis boliviana está en el referéndum revocatorio del pasado mes, que se saldó con una victoria tanto para la oposición como para Morales: los gobernadores autonomistas afianzaron su posición mientras que el presidente boliviano se vio refrendado en su política con un elocuente 67% de votos a favor. La consulta ha reforzado las dos posturas, que se han enrocado aún más si cabe y se niegan a acercar posiciones. Las provincias autonomistas desafían constantemente a la legalidad boliviana, mientras que Morales se niega a matizar su plan socialista-indigenista: un proyecto que, fuera ya de valoraciones, busca desplazar a esos países de su referencia cultural y geográfica occidental -una violencia histórica que puede degenerar en una crisis internacional si Chávez y Morales persisten en introducir en el volátil precipitado que vienen preparando elementos como la presencia iraní y la armada rusa. La tozudez de unos y de otros ha llevado al país a una situación insostenible. Aún existe una pequeña posibilidad de frenar, reflexionar y tratar de dialogar, pero si se sigue por el camino actual, la fractura del país será total y sus consecuencias dramáticas.