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TRIBUNA

El que no llora no mama

Juan José Vijuesca
miércoles 11 de agosto de 2021, 20:36h

Parece mentira que la supervivencia del FC Barcelona haya pasado por un solo futbolista. Si hubiera sido yo el causante es posible que me hubieran renovado el contrato por dos años más e idéntico salario mínimo interprofesional; pero las circunstancias económicas de Messi nada tienen que ver con las mías. La diferencia entre él y yo es que jugamos en posiciones diferentes y en clubes de distinta naturaleza. Mientras Messi patea un balón, yo aporreo un teclado de ordenador sorteando toda clase de combinaciones gramaticales. Comprendo que a mí no me llame el PSG ni ningún otro club de los que juegan al fair play financiero, pero eso es una simple cuestión de gustos.

Leo Messi ha conseguido dar esquinazo al prusés y salir del FC Barcelona antes de que este negocio del independentismo le salpique a nivel de club y derive en conflicto económico de altura. Ya sabemos que el verdadero juego del poder catalán está en el dinero y lo demás son sainetes para distraer al personal que valora más un libre directo de Messi que el fondo del asunto. Para mí la filosofía del fútbol está en conseguir el gol, el resto descansa en la clase, la inspiración o la picardía, y en eso Leo Messi lo borda, además que se va de Can Barça sin ningún acento catalán después de veinte años de pedagogía. Chico listo.

Ahora el separatismo catalán acusa a España de la marcha de Messi y pide dejar la Liga. No es para menos y nada de extraño tiene que sea motivo suficiente como para llorar a moco tendido. A lo mejor lo hacen por aquello de quien no llora no mama y de eso creo que van los sollozos. ¿Será por dinero? Cuando el victimismo separatista se deja querer nada impide que Moncloa tire de cajero automático y da igual que sea por el adiós del crack que por satisfacer otras rarezas, lo cierto es que una vez más la España de los “collons” tiene la culpa de que el señor Messi tenga 34 años, ganase la millonada que ganaba y la vida esté compuesta de etapas para todos los mortales, además de que la pela es la pela y que las emociones separatistas son pura calderilla comparadas con el virtuosismo de su pierna izquierda, que en definitiva es la que ordena y manda.

No olvidemos que después del ruido ambiente viene lo de dar de comer a toda la parroquia del negociado de caja, ya saben, todos los que ponen el cazo para que el fútbol sea un filón, de lo contrario pues a llorar como es de ley mientras en el mundo real hay quienes lloran por causas naturales, por ejemplo aquellos que lo hacen por hambre, por falta de agua, por enfermedad o porque no tienen donde caerse muertos; pero esto poco o nada interesa mientras el fútbol de élite siga siendo ese oscuro negocio cambiario y los futbolistas continúen besando el escudo de la camiseta allá donde vayan, por cierto, un acto reflejo que no he visto hacer a mis paisanos cuando van a segar, a vendimiar o a coger aceitunas por los campos de España. No digamos de los que están asfaltando la Nacional 420 a la altura de Montoro a 45 kms. de Córdoba y a eso de las 13,30 horas.

Debo añadir que Leo Messi no se merecía lo de morderse la lengua como lo hizo en su mensaje de despedida, pero aquí todo el mundo echa balones fuera con tal de sacar leche de la teta. Después, como él nunca se significó en eso de la independencia de Cataluña, pues recoge sus botas y se marcha a donde le van a seguir queriendo igual o más, pues como buen profesional que es seguirá dándole al balón con la maestría que atesora. Ahora el bueno de Messi jugará en el PSG las próximas dos temporadas y seguirá siendo el jugador que más salario perciba del mundo y besará el escudo de su nuevo equipo como corresponde, y por si esto fuera poco formará pareja de baile con Sergio Ramos. Como verán, los caminos del futbol son inescrutables.

La razón por la que escribo y no juego al fútbol es muy poderosa, no voy a entrar en detalles sobre mis cualidades balompédicas por si acaso me provoco una elongación muscular innecesaria; sin embargo, lo de escribir es más onírico, es como acariciar la entrepierna de la gramática hasta encontrar el punto G de la palabra bien definida. En fin, yo a lo mío y los sediciosos catalanes a seguir llorando y exigiendo a la España de los “collons” una compensación económica por daños y perjuicios amenazando con dejar la liga española para jugar contra el Mollerusa Club. Aquí el que no llora no mama.

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