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TRIBUNA

No todos crecen en América del Sur

sábado 14 de agosto de 2021, 18:46h

El mapa económico de la América del Sur viene cambiando año a año en las últimas décadas. Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, la economía argentina era la mayor de América Latina, luego Brasil pasa al primer lugar, posteriormente México también supera a Argentina. Este retroceso argentino también se manifiesta en la evolución del PBI por habitante, que es un indicador del nivel de vida de la población. Hace décadas el liderazgo argentino era indiscutible en América Latina, con el nivel de vida más alto, superado únicamente por Venezuela, cuyo PIB por habitante en 1980 era mayor que el argentino. Pero la situación es hoy muy distinta.

Veamos qué ha venido ocurriendo en América del Sur en las últimas décadas. En 1980 el PIB por habitante argentino era casi el doble que el de Chile, ahora en el 2020 el chileno es 12 por ciento mayor; algo similar ocurre cuando se comparan Argentina y Uruguay. En 1980 el PIB por habitante era en Argentina el doble que en Uruguay, ahora el de Uruguay es 9 por ciento mayor. En 1980 el PIB por habitante argentino era nada menos que 132 por ciento mayor al de Colombia, ahora esta diferencia se ha reducido a 45 por ciento. En 1980 el PIB por habitante argentino era más del doble que el de Perú, ahora esta ventaja se ha reducido al 74 por ciento. Algo similar ocurre cuando la comparación se hace con otros países sudamericanos, por ejemplo, Brasil, Bolivia, Ecuador y Paraguay.

Destaquemos que Venezuela y Argentina son dos países de la región cuyo PIB por habitante no solo no creció en la última década sino que retrocedió. Argentina un 16 por ciento y Venezuela nada menos que 74 por ciento. Salvo Brasil, todos los países limítrofes con Argentina registraron importantes aumentos en su PIB por habitante.

Los países que crecen expandiendo de una manera sostenida su producción y su empleo, lo hacen impulsados por el esfuerzo de su propio ahorro, orientado a financiar las inversiones destinadas a aumentar la oferta de bienes y servicios. Esto no significa que la inversión extranjera no sea importante, aunque en menor medida que la propia inversión nacional financiada por los recursos aportados por el ahorro interno. El papel de la inversión extranjera es complementario, pero nunca sustituto de la inversión financiada por el propio ahorro. Casi siempre las inversiones generadas internamente en un país son más importantes que las inversiones externas, cuya primacía históricamente se manifestó únicamente en algunos países subdesarrollados y con grandes riquezas mineras, como algunos países africanos.

No hay crecimiento económico sin inversión, y no hay inversión sin ahorro pero atención, aquí entra a jugar negativamente el déficit fiscal, ya que el déficit fiscal es ahorro negativo, es decir mientras mayor sea el déficit fiscal, menos será el ahorro y por ende menos serán las inversiones. Es decir con déficit fiscal excesivo y prolongado no puede haber un sostenido crecimiento económico. Este es el gran desafío que enfrenta Argentina.

Alieto Guadagni

Economista

ALIETO GUADAGNI es economista graduado en la Universidad Nacional de Buenos Aires, con estudios de postgrado en la Universidad de Chile y Doctorado en la Universidad de California (Berkeley)

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