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EDITORIAL

A Sánchez se le acaba el tiempo y, quizás, el chollo

EL IMPARCIAL
sábado 11 de septiembre de 2021, 10:04h

Los españoles ya se han habituado, aunque la mayoría lo rechace, que los comunistas y separatistas son los únicos que sostienen al Gobierno. Hasta ahora, Pedro Sánchez ha hecho malabarismos para no ofender a sus socios ante el riesgo de perder los apoyos parlamentarios que necesita para gobernar. Pero esos malabarismos no pueden mantenerse por mucho tiempo.

Porque al final, como se está viendo, los comunistas y separatistas quieren cobrar la factura de dejar gobernar a Pedro Sánchez. Podemos se ha empeñado en aplicar las tesis marxistas en el ámbito económico y ERC y Bildu quieren un sistema que se acerque lo más posible a conseguir el autogobierno total. Quieren alardear de conseguir la independencia de España. Hasta ahora, los socios de Gobierno y legislatura han permitido que Sánchez se exhiba por todos los tablados políticos, incluso, que se arrogue las propuestas de otros, como la subida del SMI o el acercamiento a las cárceles vascas de los asesinos etarras.

Pero los separatistas catalanes ya no pueden engañarse más y, menos aún, engañar a sus votantes y militantes. Junqueras, indultado sin dar las gracias, prepara un consensuado, pero furibundo ataque a Sánchez para conseguir que se comprometa con algún plebiscito que contente a sus seguidores y acalle a Puigdemont.

Aragonés habla y habla sin cesar sobre el “inevitable” referéndum. Y esta semana, en la mesa de diálogo, tiene que sonsacar al Gobierno algún compromiso sobre la votación ilegal. En otro caso, Puigdemont, la CUP, la ANC y los separatistas más radicales esperan con la escopeta cargada para disparar contra el presidente de la Generalidad por dejarse embaucar por el Estado español.

Junqueras y Sánchez se juegan mucho en el envite. Los dos presiden gobiernos de coalición con partidos que a veces se comportan como enemigos. Temen perder el poder, pero también son conscientes de que no pueden reventar la Constitución. Están atrapados en su verborrea, en sus promesas imposibles, en sus mentiras.

Tendrán que idear una fórmula, por imposible que sea, para salir airosos de la mesa de diálogo. Buscan con desesperación un argumento que contente a todos. Porque a Junqueras ya le gritan “butifler” en la Diada por su apoyo parlamentario a Sánchez y por su disposición a asistir a la mesa de diálogo sin el compromiso previo del Gobierno en la celebración del referéndum, como exige Puigdemont desde su cobarde lejanía.

A Sánchez se le acaba el tiempo en su Gobierno y en sus apoyos parlamentarios. Tendrá que volver a engatusar a todos. O convertirá España en un régimen comunista y en un Estado, como poco, federal. Aunque ya lo parezca.

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