Los ciclos lunares han servido de inspiración a Amaya Arzuaga para presentar esta tarde en “Cibeles Madrid Fashion Week” su colección, en la que ha combinado a la perfección la simetría y asimetría. La burgalesa ha cogido el testigo de la pasarela a Victorio&Lucchino, quienes han presentado un conjunto de propuestas que se perfilan contra el tiempo para aliarse con una única premisa: la modernidad. Las horas pasaban y el gusto por el trabajo bien hecho aumentaba. En espera de las colecciones de Ángel Schelesser y Ágatha Ruiz de la Prada, que tienen visos de sorprender, las colecciones de Lemoniez, Victorio&Lucchino y Arzuaga han convencido.
Lemoniez
Fernando Lemoniez ha viajado una década atrás para inspirarse en la colección de la próxima primavera-verano. Se trata de una colección marcada por la diversidad de los colores beige del desierto arenoso hasta los naranjas, rosas, turquesas y negros.
El modisto donostiarra crea una mujer urbana que viste vestidos maxis de día en mousseline de seda para una noche cuajada de estrellas. Vestidos rectos, faldas de marcada línea recta que se combinan con blusas vaporosas transparentes.
Sobriedad hasta cierto punto porque Lemoniez permite a la mujer lucir altos tacones y plataformas y adornarse con colgantes, brazaletes, pendientes, cinturones y bolsos que ha rescatado de los míticos conciertos reivindicativos de antaño, recordar que el creador vasco ha buscado en el baúl de los recuerdos desde hace una década.
Victorio&Lucchino
Los diseñadores Victorio & Lucchino han presentado un conjunto de prendas que se revelan contra el tiempo para aliarse con una única premisa: la modernidad. Para esta temporada, los sevillanos se decantan por trajes de americana con solapas y pantalón de vestir para ellos y vestidos salpicados de volantes para ellas.
La mujer de Victorio & Lucchino apuesta claramente por el vestido como prenda fetiche de esta temporada. Pero no es un vestido cualquiera, sino una composición salpicada de volantes donde esta decoración se convierte en la gran protagonista para adquirir formas novedosas que envuelven el cuerpo de la mujer. La seda, la tafeta, el punto de crepé, el lino o el georgette emprenden juegos acariciadores sobre la silueta femenina sin fijarse demasiado en ella, para conseguir un efecto racial salpicado de frescura y elegancia.
El volante, que está presente en todos los vestidos, se piede entre escotes asimétricos de uno o dos tirantes, palabras de honor, aberturas rematadas de festones fruncidos que presentan formas inacabadas con aire de vanguardia.
Los sevillanos presentan una selección de trajes de baño, también de colores brillantes, en los que caben todas las formas: bikinis, trikinis o piezas completas de uno o dos tirantes. Todos ellos decorados con pedrería o enormes collares de plata. Para ellos, la prenda estrella será el bañador de slip, también en cobre brillante.
El hombre de Victorio&Lucchino es elegante. Elige colores brillantes como el gris metálico o el color cobre, a la vez que cómodo y atrevido, gracias al empleo de bermudas de lino aptas para cualquier ocasión. Las solapas amplias de las chaquetas dejan ver el cuello de camisas de vestir con estampado de rayas.
Amaya Arzuaga
La diseñadora burgalesa Amaya Arzuaga ha presentado una colección basada en los ciclos lunares en la que combina simetría y asimetría. La modista elige para la Primavera-Verano 2009 las formas curvas, los lazos gigantes, los hilos de fibra óptica y los flecos láser para disfrazar la silueta de la mujer.
Arzuaga utiliza el vestido como prenda básica para reinventarlo con faldas de mariposa, flecos láser transparentes y estampados, pliegues, plumas de tul y raso, asimetrías volumétricas y tejidos brillantes que tan pronto adoptan forma de capa fruncida, como de arco o lazo. Éste último, es una de las principales apuestas de la colección ya que, por primera vez, deja de ser un ornamento para transformarse en un vestido que envuelve a una mujer transformada y llamativa. El lazo aparece que casi todos los vestidos ya sea a la altura de la cadera, a modo de escote, cubriendo los hombros de la modelo o la espalda de ésta, como si se tratara de la cuerda de una muñeca antigua.
Al igual que en su colección anterior, la modista utiliza estructuras huecas y pliegues para crear formas imposibles que resaltan la cadera de la mujer en los pantalones de pitillo o en las faldas globo. De esta manera, consigue consigue una silueta de perfil imposible que se inspira en la "arquitectura metabolista" de Kisho Kurokawa.
La diseñadora completa su propuesta con una selección de microfaldas y minivestidos de dos colores que, en esta ocasión, sí que se ciñen al cuerpo de la mujer para resaltar sus formas y dejar al descubierto casi la totalidad de sus piernas. Todo ello elaborado en seda de doble cara, gazar de seda resinado o mate, punto de viscosa o poliamida transparente; y acompañado de sandalias de plataforma con correas negras de piel. En cuanto al color, Amaya Arzuaga hace gala del empleo de blancos, grises y perlas brillantes que contrastan con el negro metalizado, el azul "gitanes" y el ciruela intenso.