Este año se cumple el 30 aniversario de la Constitución Española y muchos analistas echan la vista atrás para ver en qué hemos mejorado en estas tres décadas de democracia. Uno de esos aspectos es la libertad económica, ya que en 1975 teníamos una puntuación de libertad económica de 5,87 puntos sobre 10; a partir de ahí fuimos mejorando hasta alcanzar los 6 puntos en 1980 y los 7 en 1995. Los años de Aznar supusieron un progreso en ese campo, hasta alcanzar la mejor puntuación en su último ejercicio: 2004. Entonces España alcanzó los 7,50 puntos y el puesto 21 del mundo.
A partir de ahí y hasta 2006, último año para el que el EFW tiene datos, hemos ido hacia atrás. Primero en comparación con el resto de las naciones, pues aunque se mantuvo la puntuación en 2005 (incluso se mejoró ligeramente hasta los 7,51 puntos), España se quedaba atrás en comparación con otros países, que progresaban más rápido. Pasábamos al puesto 24.

En 2006 no sólo hemos caído claramente en comparación con otros países, ya que perdemos once puestos en comparación con 2004 hasta el número 32, sino que también vamos atrás en la valoración de nuestra libertad económica. Pasamos a obtener 7,38 puntos, que hacen que nos superen países como Lituania, Panamá o Corea del Sur. En la Unión Europea sólo están por debajo seis naciones que, como España, no formaron parte del bloque soviético: Suecia, Bélgica, Francia, Portugal, Italia y Grecia. También están Bulgaria, Polonia, Rumanía y Eslovenia.
España obtiene una buena puntuación en dos áreas: una moneda estable (9,49 puntos, puesto 18 del mundo) y regulación del sistema financiero (9,33 puntos, puesto 26). También tiene una puntuación aceptable en libertad de comercio internacional (puesto 50 con 7,16 puntos). Pero nuestra economía se compara mal con las demás en tamaño del Gobierno y regulación, ya que ocupa los puestos puesto 59 en ambos casos.
Especialmente significativa, dentro del capítulo de la regulación, es la represión económica en España en el mercado laboral, que la convierte en el mercado de empleo más reprimido de la Unión Europea, y el número 95 del mundo.
El último informe del Doing Business, que aprecia las facilidades que ofrece cada país para crear empresas y negocios, y que recoge datos de julio de 2007 a julio de 2008, también ha apreciado un empeoramiento en España, país que pierde tres puntos en el concierto internacional, del 46 al 49. Sólo cinco países de la OCDE están en peor situación que el nuestro.
Hong Kong es el más libreHong Kong es, un año más, el país económicamente más libre del mundo. A Hong Kong le siguen Singapur, con 8,57 puntos, Nueva Zelanda (8,28), Suiza (8,20), y Reino Unido, que es quinta con 8,07 puntos. Completan la lista de los diez primeros Chile (8,06 puntos), Canadá (8,05), Estados Unidos (8,04), Australia (8,04), e Irlanda (7,92 puntos). Otras grandes economías ocupan, respectivamente, los siguientes puestos: Alemania 17 (7,64); Japón 27 (7,48); Francia 45 (7,19); Italia 49 (7,15); Méjico 58 (6,98); India 77 (6,59); China 93 (6,29); Brasil 96 (6,16) o Rusia 101 (6,12).
Los diez últimos puestos del ranking los ocupan países surafricanos, a excepción de dos: Myanmar (la antigua Birmania), y la Venezuela de Hugo Chávez. El resto de los puestos se los reparten Burundi, Ruanda, Chad, República Central Africana, Guinea-Bassau, Níger, República del Congo, Angola y Zimbabwe, que es la economía más reprimida del mundo, de las estudiadas por el informe. Corea del Norte no está ni siquiera en el ranking.
La libertad da la mano al desarrolloUna de la conclusiones que se confirman todos los años del informe Economic Freedom of the World es que los países económicamente más libres tienen también mejores niveles de desarrollo. Si dividimos todos los países en cuatro grupos idénticos en número (cuartiles), veremos que el cuartil de los países económicamente más libres tiene una renta per cápita media de 31.480 dólares, que es más de ocho veces la renta per cápita la del cuartil de los países más reprimidos, 3.882 dólares. La libertad también se manifiesta en progreso, ya que el primer cuartil crece a una media del 2,31 por ciento, mientras que el último lo hace al 0,50 por ciento.
Hay más indicadores, como el que compara los 79 años de esperanza de vida de los países más libres por los 58 años de los más reprimidos. Para confirmar la tesis de Milton Friedman de que las libertades económicas y políticas van unidas, el índice medio de derechos políticos de los países económicamente más libres es de media 1,87 puntos (en una escala de mejor a peor del 1 al 7), por el 4,39 de los más reprimidos económicamente. Los datos para libertades civiles (también del 1 al 7) son de 1,68 y 4,06, respectivamente.
Otra medida de desarrollo es el modo en que los países cuidan el medio ambiente, y según una escala del 100 al 1, el primer cuartil obtiene una nota media de 84,7 puntos, mientras que el de los países más reprimidos es de 63,8.