La exministra de Exteriores se acogió a la Ley de Secretos Oficiales para no desvelar quién dio por arriba la orden.
Se confirma que la exministra de Asuntos Exteriores no cuenta todo lo que sucedió en el caso Gali. Según se ha sabido este viernes, Arancha González Laya reconoció el pasado lunes ante el titular del juzgado de instrucción número 7 de Zaragoza, Rafael Lasala, que autorizó una entrada "discreta" del líder polisario en España "por razones humanitarias" y que lo hizo "de buena fe" ante la petición de un país tercero.
Concretamente, explicó que cuando recibió la llamada, la petición siguió "los cauces propios" de una decisión que es "política y de ejercicio de la soberanía del país". Hay que recordar igualmente, que la ministra no especificó cuáles fueron estos cauces ni quién dio la orden jerárgica para que así se hiciera acogiéndose a la Ley de Secretos Oficiales, es decir, al deber de reserva para no revelar "el modo en el que España, en el ejercicio de su soberanía, toma sus decisiones políticas".
Desde el PP, su portavoz adjunto en el Congreso, Pablo Hispán, ya ha dejado claro que es "patético" que González Laya "trate de buscar excusas y trampantojos" para "ocultar la verdad" sobre la entrada a España del líder del Frente Polisario que se produjo en coordinación y connivencia de casi todos los ministerios del Ejecutivo. "Excusas y argucias", ha dicho el popular, para ocultar "quiénes fueron los que tomaron la decisión de traer de forma ilegal a una persona que estaba investigada" por la Audiencia Nacional. Cree que la entrada de Gali a España supuso un "cúmulo de ilegalidades" y que involucró a varios departamentos ministeriales como Defensa, Interior, Exteriores y Presidencia, e incluso a la propia delegación del Gobierno en la Rioja.
La "X" de la trama
Hispán ha lamentado, además, que Laya "trate de escudarse en la Ley de Secretos Oficiales" y que el Gobierno use a la propia Abogacía del Estado para proteger al jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, sobre este caso, como también informó el pasado lunes El Imparcial. Lo que el PP tiene claro es que el conflicto con Marruecos se podría haber evitado si no se hubiese puesto en marcha "este cúmulo de ilegalidades" para traer a Gali.
El PP quiere saber "quién dio la orden, cómo se hizo y por qué se hizo" al tiempo que se pregunta por quién era la "X" de esta trama. "Si no dio Laya las órdenes, ¿quién es la "X"de este caso?", se preguntan.
Hay que recordar también que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió desde Nueva York que el Gobierno hizo "lo que debía" y "como debía", de acuerdo con la ley, al permitir la entrada de Gali.
Por otra parte, el representante de una de las acusaciones populares en la causa penal ha considerado ante el juez que la declaración de la exministra de Exteriores fue una "auténtica farsa". Este letrado acompaña su escrito con una copia de un atestado donde consta un pasaporte a nombre de Mahamed Benbatouche utilizado en el hospital logroñés donde fue hospitalizado Gali y un documento con unos "datos demográficos" de la Policía en el que se califica de "desconocida" su nacionalidad.
El abogado tacha de "encubrimientos" todos los hechos, ya que el procedimiento abierto por el juez Lasala incluye un informe policial en el que el gerente del hospital logroñés informa de que la persona que solicitó el ingreso del paciente fue el jefe de la Oficina de Presidencia del Gobierno de La Rioja.
La exministra, investigada
González Laya declaró el 4 de octubre en la capital aragonesa como investigada en el caso de la entrada en España por la Base Aérea de Zaragoza de Gali, gravemente enfermo de covid-19, y ante el juez la exministra se refirió en múltiples ocasiones a la "buena fe" que rige las relaciones internacionales de España con otros países. A preguntas del juez, explicó que recibió una llamada el 14 de abril de una "autoridad argelina", que por la ley de secretos oficiales rehusó identificar, en la que le pedían acoger a Gali por razones humanitarias.
A Laya le dijeron, según ella misma apuntó, que Gali tenía pasaporte diplomático y que su hijo, la persona que le acompañaba, tenía permiso de residencia en España, y "de buena fe" y con respeto al acuerdo de Schengen, se autorizó la entrada que permite en estas situaciones dejar entrar a un ciudadano dentro del territorio de la UE incluso aunque no porte documentos. Pero es que a Laya, quien rehusó en varias ocasiones revelar si alguien más en el Gobierno sabía del asunto, le insistieron en que Gali tenía pasaporte diplomático y por lo tanto se entendió que no era necesario el control de pasaportes de una persona que llegaba "entubada y sedada" y a quien le urgía una evacuación a un hospital.
La exministra incidió en que "no es extraordinario" que España reciba estas peticiones por "motivos humanitarios", aunque sí es raro que la petición proceda de un país tercero y no de oenegés o particulares, pero no es "ni la primera ni la última vez que España recibe una solicitud así "relacionada con causas humanitarias". Es entonces cuando explicó que la petición siguió "los cauces propios" de una decisión que es, según la exministra, "política y de ejercicio de la soberanía del país", cauces que no especificó acogiéndose al deber de reserva para no revelar "el modo en el que España, en el ejercicio de su soberanía, toma sus decisiones políticas".
Reconoció que la llegada de Gali fue "excepcional" por cuatro factores: se trató de una petición que llegó de un país tercero, que afectaba a una persona gravemente enferma, de alguien "con perfil político" y que afectaba a dos países "vecinos" (Argelia y Marruecos) cuya relación tiene "aristas políticas". Todo ello es lo que hizo tratar el asunto, insistió la exministra, con "discrección", pero "desde la humildad y la buena fe", lo que no tiene que ver -declaró Laya- "con la arbitrariedad ni con la ilegalidad ni con el ocultamiento".
Lo que les hizo ser "particularmente discretos", según reconoció, también tuvo que ver con que la petición de acogida llegó de un país y que otro país (Marruecos) podía molestarse al enterarse.
A preguntas del juez, Laya reconoció que no se hicieron averiguaciones por si Gali tenía limitación para entrar en el espacio Schengen porque, insistió, le guió para tomar las decisiones la "buena fe" que rige las relaciones con Argelia. La exministra insistió en que la única razón por la que no se hizo el control de pasaportes fue por la "excepcionalidad de la situación, no para "sustraer" a la persona que llegaba, que se sabía que era el líder del polisario, de "ningún escrutinio" ni porque se temiera que tuviera alguna causa pendiente en otro país de la UE.
Laya recalcó en su declaración que no tuvo "absolutamente nada que ver con la parte médica" y dijo que la decisión de Gali de usar un nombre falso no partió del ministerio y que se enteró de eso "por la prensa".