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CARLOS PUIGDEMONT ABOFETEA A PEDRO SÁNCHEZ

jueves 14 de octubre de 2021, 13:55h
El prófugo Carlos Puigdemont ha declarado que rechaza la inclusión de su situación en la mesa de diálogo...

El prófugo Carlos Puigdemont ha declarado que rechaza la inclusión de su situación en la mesa de diálogo entre Pedro Aragonés y Pedro Sánchez. “Pido -ha dicho el expresidente reclamado por la Justicia- que nadie hable por nosotros, que no interfieran en nuestra estrategia buscando atajos que no queremos”. El bofetón del prófugo al presidente del Gobierno ha resonado en todo el ancho espacio de la vida política española. Según algunos, Pedro Sánchez se había mostrado propicio al indulto anticipado.

“La prioridad -ha proclamado Carlos Puigdemont- es la resolución del conflicto político”, no la situación personal que responde a una estrategia detenidamente estudiada. “No buscamos ningún indulto anticipado -ha afirmado el prófugo- ni creemos que este oficio aporte ninguna solución al conflicto”.

La altivez con que se manifiesta Puigdemont se debe a que Sánchez busca desesperadamente los votos de ERC para aprobar los Presupuestos Generales del Estado y, sobre todo, para mantenerse en el poder. Puigdemont lo sabe y por eso juega al ratón y al gato con el líder socialista. Pedro Sánchez, en lugar de tantas estériles concesiones y tantas innecesarias genuflexiones, debió reiterarse en lo que aseguró durante su campaña electoral: que traería a Puigdemont a España y que le pondría a disposición de la Justicia como presunto autor de los delitos de sedición y prevaricación.

En lugar de eso, el presidente del Gobierno está siempre en retroceso, cediendo en todo y haciendo el más desastroso de los papeles ante la opinión pública española. La bofetada que acaba de recibir aconsejaría a cualquier persona con dignidad suspender una mesa que solo servirá para acentuar la propaganda del secesionismo catalán. Para el mundo separatista, la independencia se acerca gracias a las debilidades de Pedro Sánchez que exhibe un vulnerable talón de Aquiles en su ambición descoyuntada de permanecer en el poder.